CON TODO Y EL NEOLIBERALISMO DE MACRI ARGENTINA VUELVE A GARRAS DEL FMI

Tras la turbulencia que ha afectado la economía Argentina durante los últimos meses y que se ha agravado esta última semana, el presidente Mauricio Macri ha anunciado que recurrirá a la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar el actual crecimiento inflacionario y la depreciación del peso frente al dólar.

Aunque el presidente argentino señaló que desde ese martes comenzarían las negociaciones, en las filas del Gobierno se habla de que Argentina pedirá “un piso de 30 mil millones de dólares”, según reseñó el Clarín.

En este caso dos requisitos son indispensables para llegar a un acuerdo entre las partes: que el país esté aplicando y tenga un historial sostenido de aplicación de políticas muy sólidas; y que mantenga su compromiso de seguir implementando estas políticas en el futuro. Parte de estas políticas ya han sido puestas en práctica por el Gobierno argentino desde la asunción de Macri al poder.

Antes de culminar la primera semana de gobierno el ministro de Hacienda y Finanzas anunció el levantamiento del “cepo cambiario” eliminando todas las restricciones para operar en el mercado de divisas, lo que propició una devaluación del peso del 40%.

Además, durante lo que va de gestión, el núcleo central de las medidas en materia económica tomadas por el presidente Macri y su equipo para “normalizar” la economía del país ha sido la eliminación de las retenciones al campo, a las exportaciones y el recorte a los subsidios a la luz y el gas.

Sin embargo, aunque las políticas económicas implementadas actualmente por el Gobierno argentino se inscriben dentro de las medidas impuestas por el FMI, la situación económica en el país sudamericano sigue en declive.

Las polémicas medidas de ajustes que implementó Macri durante el primer año aumentaron la inflación del 26% al 42% y el desempleo del 7% al 9%, según cifras oficiales, sumado a ello, el déficit fiscal también mostró un aumento del 4,1% a 4,7% del PIB, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Aunado a esto, en la última semana el peso argentino perdió 15% de valor, las tasas de interés tuvieron que ser subidas a 40% y el Banco Central perdió casi US$ 5.000 millones de sus reservas en un intento de contener al dólar.

Esto para los argentinos se traduce de la siguiente forma: aumento del costo de vida en el país con gran impacto en la canasta básica alimentaria y el pago de los servicios que se  vieron aumentados hasta un 700% en las tarifas eléctricas, 375% en el agua y más de 100% en el pago de transporte.

Pese a la situación “el Fondo Monetario está firmemente decidido a ayudar a la Argentina para que encuentre la forma de salir de esta crisis y recuperar el crecimiento sostenido”, indicó el jefe de la misión del Fondo Monetario Anoop Singh, en una rueda de prensa realizada en su visita a Buenos Aires el pasado mes.

La primera vez que el FMI otorgó un crédito al país sudamericano fue en 1957 y desde entonces el Fondo ha acompañado las sacudidas económicas que ha ido presentando Argentina con el transcurso de los años. El Fondo, que fue poniendo condiciones cada vez más duras –siempre relacionadas con la reducción del gasto público y el déficit fiscal–, es hoy recordado por los argentinos por el fracaso de la “convertibilidad del peso con el dólar” aplicada por Domingo Cavallo que buscaba mantener la paridad entre ambas monedas.

A su llegada al poder Néstor Kirchner encontró una argentina dependiente del FMI ya que de su aprobación dependía la llegada de las inversiones al país, sin embargo, Kirchner logró eliminar el déficit, gracias a los ingresos extraordinarios de las exportaciones de materia prima y en 2016 canceló la deuda de 9.800 millones que Argentina mantenía con el Fondo, declarándose libre de cualquier condicionamiento.

El historial existente entre el FMI y Argentina generan recelo entre los ciudadanos puesto que por tales experiencias no tienen demasiadas expectativas con la ayuda que pueda llegar.

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Por Yonaski Moreno / Supuesto Negado