¿Macron venezolaniza Francia?

Macron

El presidente de Francia Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron tuvo que ceder ante la presión de los chalecos amarillos.

El pasado 10 de diciembre, en un mensaje en cadena nacional, el presidente francés dejó sin efectos algunas de las medidas que originaron las protestas, propuso medidas nuevas y reconoció su responsabilidad:

“Asumo mi parte de responsabilidad. Puede que haya dado la sensación de que no era asunto mío, que tenía otras prioridades. También sé que mis declaraciones han herido a algunos”.

“Quiero ser muy claro con ustedes esta noche: si he luchado para sacudir el sistema político existente, los hábitos, las hipocresías, es precisamente porque creo más que nada en nuestro país y porque lo amo”.

“Hoy quiero decretar el estado de excepción económica y social”, remató el presidente.

De forma inesperada para muchos Macron anunció el aumento del salario mínimo a 100 euros a partir de enero. El aumento fue aproximadamente del 7% quedando el salario en 1498,47 euros. Sin embargo el suelo neto mensual de lo que menos gana, contando diferentes deducciones queda en 1.184,93.

Además, Macron dijo que a partir de 2019 la horas extras serán liberadas de impuestos y contribuciones sociales. También pidió al empresariado francés que pague un bono especial de fin de año el cual estaría exento de impuestos.

Además los jubilados que ganen menos de 2000 euros pagarán menos impuestos CGS (Contribution Social Généralisée).

Las medidas anunciadas por Macron costarán entre 8.000 y 10.000 millones de euros al Estado francés y ponen en riesgo el cumplimiento de los compromisos asumidos con la Unión Europea para reducir el déficit fiscal francés.

Días antes, el primer ministro, Edouard Philippe, había anunciado la cancelación de los planes para subir los combustibles en 2019 en 7,6 céntimos de euro para el diésel y en 3,9 para la gasolina.

Según especialistas el anuncio del aumento del precio del combustible fue el detonante de las protestas. Sin embargo los anuncios realizados por el presidente galo no han convencido a nadie en el territorio francés.

En particular la negativa del presidente y su Gobierno para restablecer el impuesto sobre la fortuna (ISF) el cual se cobraba a aquellos que que contasen con un patrimonio neto superior a los 1.3 millones de euros.

Jean-Luc Mélenchon líder socialista quien se enfrentó a Macron en las elecciones de 2017 dijo en una rueda de prensa:

“Ante la indignación de un gran número de personas contra las desigualdades y especialmente contra el hecho de que unos lo tengan todo y otros nada, ha pensado que una distribución de monedas podría calmar la insurrección ciudadana que ha estallado”.

El principal sindicato francés, La CGT ha rechazado las medidas del presidente por insuficientes y ha anunciado que se sumará a las protestas de los chalecos amarillos. Reclama un aumento inmediato de los salarios, de las pensiones y de la protección social.

La ultraderecha por su parte también rechazó las medidas. Nicolas Bay, eurodiputado del partido Agrupación Nacional declaró: “No creo que los anuncios de Emmanuel Macron de ayer cambien fundamentalmente las cosas”.

Aunque el presidente no tiene el control de la calle, demostró que controla la institucionalidad del país al superar cómodamente la moción de censura planteada por la izquierda y derecha del parlamento francés en días recientes.

La moción de censura, que sería un paso importante para la destitución del presidente y que ha sido una demanda de parte de los chalecos amarillos solo tuvo el apoyo de 70 votos de los 289 necesarios. Es la tercera moción que supera el presidente.

Algunos expertos señalan que de continuar las protestas el presidente se verá obligado a reemplazar a su primer ministro, Edouard Philippe.

Algunos han comparado las medidas tomadas por el presidente Macron con las medidas tomadas por su homólogo venezolano, Nicolas Maduro.

En particular el aumento de sueldo, insuficiente en ambos casos con relación al costo de la vida; la posposición del aumento de la gasolina propuesto por Miraflores y el Palacio del Eliseo, cada uno por causas diferentes, y la mención de un estado de excepción en lo económico y lo social permiten la asociación.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado