Maduro alborotó el avispero con su cambio de opinión sobre la dolarización

José Vicente Rangel reapareció en grande, con una entrevista en la que el presidente de la república, Nicolás Maduro, alborotó el avispero con el tema de la dolarización.

Ante una pregunta del insigne periodista sobre los graves problemas económicos, entre ellos la presencia cada vez más abierta del dólar en las transacciones cotidianas, Maduro dijo que no lo veía con malos ojos porque es un mecanismo que estaba ayudando a alguna gente a complementar sus ingresos. Ardió Troya y todavía sigue el incendio, aunque con la baja intensidad propia de estos días en los que las noticias del vecindario se superponen una a la otra.

La posición fijada por Maduro recibió grandes cuestionamientos desde los dos lados del espectro político. Algunos critican esta postura por considerarla incoherente y contradictoria. A otros les parece improvisada, heterodoxa y legitimadora de desigualdades cada vez más profundas.

Precisiones necesarias

El economista y constituyente Jesús Faría hace algunas aclaratorias y precisiones respecto a lo dicho por el presidente. “Él en ningún momento saludó la dolarización como un esquema económico para nuestro país ni dijo que fomentarla sea parte de la política económica o que esté en los planes para ser incorporada de manera deliberada y abierta por el Gobierno bolivariano”.

Explica Faría que casi todas las opiniones son fruto de la tergiversación de las declaraciones del presidente, quien se limitó a decir que se trata de una situación que existe, que es constatable y que debe evaluarse, dentro de la cual se observa que el fenómeno ha ayudado a algunos sectores a aliviar su situación inmediata. “Esto ha sido positivo si se considera el impacto que han tenido las sanciones estadounidenses en el ingreso de divisas generado por nuestra industria petrolera. Se refiere a una situación que ya existe en nuestra economía, que es la existencia creciente de medios de pago internacionales, no solo del dólar, en las transacciones cotidianas. Eso ha permitido de una u otra manera satisfacer algunas necesidades de consumo a ciertos sectores. En ese contexto, la dolarización no tiene por qué extrañar a nadie. Es algo normal que una moneda se incorpore a nuestra economía frente a los efectos que ha tenido la hiperinflación contra nuestro signo monetario”.

Faría vaticina que el proceso de dolarización se va a revertir cuando se logre frenar el acelerado incremento de los precios, lo que debe ocurrir con la reactivación de la economía y de la producción petrolera. “Son planes que están en marcha, pero que en el contexto internacional en que estamos se ven obstaculizados por el bloqueo y las sanciones”.

Agrega que la dolarización, en realidad, siempre ha existido porque la economía venezolana depende de la renta petrolera, que ha ingresado históricamente en divisas estadounidenses. Por lo tanto, el aparato económico siempre ha estado determinado en un altísimo grado por la cantidad de dólares que ingresan al país. “La incidencia del dólar es de vieja data. En los últimos cuarenta años, el precio de la divisa ha tenido numerosos ciclos alcistas, de mucha especulación y fuga de divisas. La economía se ha visto afectada por el régimen de administración de las divisas o por los sistemas de compra y venta de ellas”.

Incoherencia discursiva

Muchos de quienes han fustigado al jefe del Estado le reclaman la falta de coherencia respecto a su propio discurso en un pasado por lo demás bastante reciente.

En efecto, Maduro en persona y algunos altos funcionarios del Gobierno y del partido han criminalizado al dólar, calificándolo como un factor de pérdida de la soberanía. También se señaló a la dolarización como uno de los mecanismos por excelencia de la guerra económica.

La contradicción es realmente drástica si se recuerda que en algún momento incluso se proscribió la moneda estadounidense de las referencias oficiales, optando por el petro y por una canasta de monedas entre las que estaban el euro, el rublo y el yuan.

Defensores irrestrictos del primer mandatario afirman que se trata de un cambio táctico de enfoque y que corresponde a los funcionarios especialistas explicar mejor por qué es pertinente esta variación tan importante.

Una dolarización heterodoxa

Principalmente desde el campo opositor, las críticas se refieren más al hecho de que, de acuerdo a las palabras de Maduro, la dolarización no es una política gubernamental sino un hecho sobrevenido que el Ejecutivo considera ahora positivo.

Desglosando los cuestionamientos en este punto, se afirma que el fenómeno no está regido por ninguna institución pública y tampoco, en realidad, por el sistema financiero. No existen reglas de juego ni requisitos contables que, entre otras cosas, permita la recaudación fiscal.

El encuestólogo Luis Vicente León asegura que “no representa una dolarización formal de la economía sino un permiso para la dualización monetaria de facto de la economía”, y agrega que “no es un proceso de dolarización formal, integral, racional y eficiente, que ayude a rescatar equilibrios, sino una masificación de hecho y desordenada del uso de divisas para responder a la pérdida de valor, de confianza y de liquidez del bolívar”.

Otro economista opositor, José Toro Hardy, ha comparado lo que está ocurriendo con lo que él llama “una dolarización normal”. Explica que si se estuviese aplicando una política coherente, el Banco Central entregaría los dólares a cambio de moneda local, la cual quedaría automáticamente retirada de la circulación. “En el BCV no hay dólares, está ocurriendo una dolarización atípica, sin que nadie sepa el origen de la mayor parte de los dólares que circulan”, puntualiza.

En el extremo derecho del abanico, el banquero Oscar García Mendoza afirma que los dólares que nutren al sistema y que generan una cierta sensación de calma, provienen del narcotráfico. Pronostica que esa burbuja de prosperidad reventará y las consecuencias serán catastróficas.

Desigualdad

En el campo revolucionario no son pocos los que pusieron el grito en el cielo con la expresión del presidente. El centro del rechazo es al hecho de que la dolarización es marcadamente parcial: se aplica a los precios, pero no a las remuneraciones de los trabajadores, lo que la convierte en un factor agravante de las desigualdades sociales.

“Dolarizada está la corrupción, dolarizados están los precios, lo único que falta por dolarizar es lo mas importante, son tres pendejaítas: los salarios, las pensiones y las jubilaciones”, expresa un tuitero denominado Malayo, representando la opinión de una porción grande de quienes dependen de ingresos en bolívares en medio de una economía en la que reina el papel verde.

El reclamo proviene más que nada de los empleados públicos, pues en el sector privado se ha ido imponiendo también el pago en dólares como mecanismo para mantener a los trabajadores en las empresas, en particular si son mano de obra calificada.

El sociólogo Luis Salas, quien fue por un breve tiempo ministro de Finanzas del primer gobierno de Maduro, ha puesto el acento en el componente político del cambio de opinión presidencial. A su juicio, en este caso puede verse “cómo se cumple aquello de que solo una crisis real o imaginaria hace que lo políticamente imposible se vuelva políticamente ‘inevitable’: un Gobierno bolivariano simpatizando con la dolarización”.

Otras dolarizaciones

En la realidad mundial, la dolarización ha sido en algunos casos una decisión de política pública y en otros un fenómeno más cercano al caso venezolano, es decir, una realidad que se impone.

Oficialmente, en el continente americano están dolarizados Panamá, Ecuador, El Salvador y Bahamas. Cada caso tienen sus especificidades y peculiaridades, pero en general, el signo estadounidense circula como moneda interna.

En varios otros países latinoamericanos se ha planteado la dolarización, en particular como posible salida a graves crisis inflacionarias. En casi todos ellos existe una circulación real en divisas estadounidenses, como forma de ahorro y de preservación del precio internacional de los productos y servicios.

Otro ejemplo –en este caso muy negativo– de país que se dolarizó es Zimbabue, que lo hizo hace alrededor de una década y ha visto complicarse su cuadro económico de manera muy severa. En el país africano también se utilizan otras monedas extranjeras como formas de pago internas, entre ellas el euro, la libra esterlina, el dólar australiano, y signos de países vecinos, como el rand de Sudáfrica y la pula de Botsuana. Esto también lo asemeja a Venezuela, pues en las regiones fronterizas con Colombia más que la dolarización se registra una sustitución del bolívar por el peso.

Por Clodovaldo Hernández/ Supuesto Negado