“ESTUDIANDO” PARA ESTAFAR

De cómo nuestros estudiantes estafaron la nación: universidades ficticias, una materia por semestre, reventa de dólares en el mercado paralelo…


“Estudiar” en el extranjero, hasta ahora, es la mejor forma de emigrar porque no se padecen las penurias de un inmigrante cualquiera. El Gobierno le garantiza las remesas necesarias para que cumpla la actividad de su preferencia (pregrado, posgrados, pero también cursos de idiomas, en su mayoría) por lo que el estudiante no debe preocuparse por asuntos más allá de lo académico. Aunque si aplica métodos ilícitos para engañar al Estado, debería preocuparse por no ser descubierto.

 

Todo comenzó con “la fiebre” del cupo Cadivi

La Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) desde su creación en el año 2003 bajo el mandato del entonces Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, pretendía velar por la administración eficaz y transparente, bajo criterios técnicos, del mercado cambiario que, en aquel tiempo, recién se instalaba en Venezuela.

En el año 2011, la extinta Cadivi, dirigida por José Khan, detectó irregularidades en el uso de las divisas otorgadas a personas naturales o jurídicas a razón de importaciones, producción, viajes o estudios en el extranjero.

Las modalidades de fraude, de a poco, se fueron conociendo. Cadivi, ahora llamado Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), comprobó la existencia de seis modalidades de delitos cambiarios ejecutados por personas naturales mediante la figura de “los raspacupos”.

Los particulares se valían de estratagemas para obtener dólares de manera fraudulenta con la compra y venta de cupos electrónicos, viajes ficticios al extranjero, declaraciones falsas de boletos aéreos, falsificación de documentos y, en el caso de los estudiantes, envío de remesas familiares y cambio de divisas por dinero en efectivo.

 

Fingen “estudiar” para ganar dólares

El fraude cambiario es, lamentablemente, una práctica común entre los coterráneos que viven en el extranjero. En 2013, dos años después de los primeros escándalos de fraude cambiario, el Gobierno Nacional descubrió que un grupo de jóvenes venezolanos fingían estudiar en universidades e institutos en el extranjero a fin de obtener dólares de manera fraudulenta.

Los “estudiantes” se valían del subsidio que les otorga el Estado a través del sistema de  divisas protegidas, orientado a sectores prioritarios del país, para “probar suerte” en otros territorios sin dejar su patria del todo y obtener divisas en efectivo para luego revenderlas en el mercado negro en Venezuela.

Sin duda, para algunos, es el negocio redondo. Aunque no estudien (porque deciden trabajar) o estudien sólo por estudiar (porque no les gusta la carrera universitaria para la que fueron seleccionados), consiguen lo que se proponen: tener dólares.

Quienes se hacen llamar “estudiantes” aplican métodos sencillos para engañar al Estado, siendo uno de los más utilizados el inscribir y retirar materias en universidades extranjeras para así hacerse con el dinero que les es devuelto por la matrícula anulada.

Si el plan resulta exitoso, “los estudiantes” pueden dedicar su tiempo libre a la actividad que prefieran. Algunos deciden trabajar para conseguir más dinero y así generar más ganancias una vez arriben al país, otros, mientras asumen el papel de turistas, esperan ansiosos la llegada de familiares o amigos que servirán de “intermediarios” para la reventa de dólares en el mercado paralelo.

Aquellos que deciden cursar al menos una asignatura, bien sea porque están representando el papel de “estudiante” ante el Gobierno y, quien sabe, hasta ante sus familiares, viven “tranquilos” y atentos –únicamente- a la notificación que les solicite presentar su constancia de estudios actualizada. El sólo hecho de tener las materias inscritas, aún cuando no las cursara, es suficiente para que el Estado asuma que la persona está cumpliendo con lo que dijo que haría: estudiar.

El extinto Cadivi cancelaba directamente el costo de la matrícula académica a la universidad o instituto que acogiera al ciudadano venezolano. Los jóvenes no tenían acceso al fondo para los estudios, a menos que recurrieran a prácticas como las antes descritas o que percibieran el dinero correspondiente a su manutención, único dinero transferido directamente a la cuenta bancaria del estudiante.

De acuerdo a la providencia que establece los requisitos y trámites para la autorización de adquisición de divisas destinadas al pago de actividades académicas en el exterior del año 2013, el pago por manutención constaba de $ 1300 mensuales para quienes cursaran estudios en Norteamérica, Centroamérica, el Caribe y Suramérica y $ 1800 para Europa, África, Asia  y Oceanía.

 

Irlanda y Miami los destinos predilectos

El 26 de enero de 2014, “una raya más” apareció en el cuerpo del tigre llamado “estudiante”. El entonces presidente de Cencoex, Alejandro Fleming, informó que el despacho que presidía recibió alertas de fraude cometidos por supuestos estudiantes en Irlanda y en Miami (Estados Unidos) a través de instituciones educativas dedicadas a impartir cursos de idiomas.

Irlanda, de un tiempo para acá, se convirtió en el destino predilecto para los venezolanos que deseaban abandonar el país. La nación ofrece, u ofrecía, facilidades migratorias, la posibilidad de trabajar con visa de estudiante y precios módicos en programas de estudio, por lo que, con tal oferta, pasó de ser un destino impensable a una importante plaza para el ascenso de la clase media venezolana, de mayoría opositora, quienes eran sus principales visitantes.

Cinco meses más tarde, la “trampa” con las divisas de estudio se descubrió. El Gobierno de Irlanda por intermedio del Servicio de Naturalización e Inmigración Irlandés (Irish Naturalisation and Inmigration Service) (INIS), constató que las escuelas de idiomas Eden College; Kavanagh College, Irish Business School, Millenium College y Cork’s Allied Irish College, se encontraban involucradas en presuntos delitos de fraude.

De acuerdo con la investigación realizada por el INIS, los centros de estudios de idiomas captaban a los estudiantes foráneos ofreciéndoles cursos de inglés a precios muy bajos para que accedieran a las divisas estudiantiles. Una vez superada esta fase, las instituciones educativas otorgaban falsos registros de asistencia para que los jóvenes se dedicaran a trabajar en suelo irlandés en lugar de asistir a los cursos ofertados. Dicha estrategia vulnera las normas migratorias y de visados y, por ende, constituye una violación flagrante a las leyes internacionales.

Por tal razón, Cencoex resolvió e informó –vía comunicado de prensa de fecha 13 de junio de 2014- “no otorgar autorizaciones de divisas, ni principales ni sucesivas, para realizar cursos de inglés en la República de Irlanda”, asimismo, solicitó información sobre la validez de los registros de asistencia presentados por los venezolanos -con visado de estudiante- que cursan estudios de inglés en aras de constatar irregularidades o posibles ilícitos contra el Estado venezolano.

 

Disfrazando el fraude con una supuesta “crisis migratoria”

Tras los escándalos de corrupción y fraude en el sistema de asignación de divisas, el Gobierno Nacional optó por “apretar el grifo” y establecer nuevos parámetros para la adquisición de moneda extranjera para las personas naturales y jurídicas. Esta decisión significó un “punta pie” para los que pretendían seguir disfrutando de las mieles del ilícito cambiario.

La medida consistió, entre otras cosas, en la implementación de un nuevo sistema que incluye dos tipos de modelos cambiarios: Dipro (cambio protegido) y Dicom (cambio complementario).

El nuevo sistema de asignación de divisas garantiza, según voceros del  Ejecutivo, que los jóvenes venezolanos que cursan estudios en el extranjero tengan acceso a las divisas preferenciales o protegidas para costear su educación.

Sin embargo, medios han informado que la asignación no es suficiente u oportuna, puesto que muchos estudiantes aseguran vivir en míseras condiciones. Ante ello, la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional (AN), encabezada por el diputado de Voluntad Popular Luis Florido, propuso declarar “emergencia migratoria” para atender a los estudiantes, jubilados y pensionados que se encuentran en el exterior.

Según un informe emitido el 29 de julio de 2016 por algunos miembros de la instancia legislativa, más de 25 mil estudiantes estarían viviendo “en situaciones críticas” debido a que el Cencoex no liquida las divisas desde el año 2014.

Pronunciamientos como estos, protestas frente a consulados y embajadas de Venezuela y comunicados de los presuntos estudiantes afectados, así como reportajes con historias de jóvenes caídos en la “indigencia” han aumentado su centimetraje en la medida que el Estado fue desmantelando los mecanismos que facilitaban el fraude.

En contraparte, el Gobierno Nacional aseguró que, principalmente, los estudiantes cuentan con la asignación puntual de las divisas para honrar sus compromisos financieros con las universidades e instituciones en el exterior, por lo que aquellos que no han incurrido en ilícitos, no deben ocupar sus pensamientos en temas ajenos al académico.


Karelis González/ Supuesto Negado