LOS MIGRANTES QUE MENOS TIENEN SON LOS QUE MÁS REMESAS ENVÍAN

MIGRANTES

“Me voy buscando una mejor calidad de vida”, “me voy para ayudar a mi familia”, frases como estas son las que dicen los emigrantes venezolanos antes de su partida, pero, ¿realmente cuando se van del país envían remesas para ayudar a sus seres queridos? ¿Quiénes son los migrantes que envían remesas, los de la clase media o los más pobres?

Alessandra Martínez (nombre versionado por petición) tiene 27 años, y es una de los cientos de jóvenes que ha emigrado. Partió hace dos años rumbo a Chile con su novio Alejandro Figuera (nombre también versionado) por temor a la inseguridad y para poder ayudar a su familia.

“Aquí no lo podía hacer, mi salario se me iba en pasaje. En casa siempre faltaba dinero, ¡y eso que trabajábamos mis dos hermanos, mi papá y yo! Todo se iba en pasaje y en comprar productos bachaqueados. Además, no conseguía unos medicamentos que debo tomar por un problema de salud, y cuando lo hacía debía pagar el triple de su valor”, relata.

Describe que los dos primeros meses en Chile no enviaba dinero, mientras se estabilizaba, “pero después de ahí lo hago mensualmente y hasta quincenal. Envío remesas para ayudar a mi familia con gastos cotidianos: comida, medicina, pasajes, etc. (….) si no lo hago, no se pueden mantener”.

Contó que gana 300 mil pesos, de los cuales cambia 120 mil pesos para enviar,. “Cambio los pesos por bolívares aquí. Hay personas aquí que hacen eso. Tú les transfieres aquí y ellos transfieren el dinero a cuentas venezolanas. Lo del precio del cambio es como dolartoday, cada día va subiendo. Hace dos días envíe 4 millones de bolívares que fueron casi 120 mil pesos”, contó.

Envío poco pero envío

“Emigré de Venezuela con mi novio porque solo nos alcanzaba para comer y pagar una habitación, y darle algo a mis padres, que son pensionados. A veces no conseguíamos harina, arroz o pasta y nos tocaba comer sopa u otra cosa. Estábamos pobres”, relata Natalia Araujo, quien ya tiene un año con su pareja en Argentina.

Ella gana 8 mil pesos y manda 2 millones y medio a sus padres, dos personas adultas mayor que se quedaron solos en Venezuela. “Este mes le di mil pesos a una persona para que transfiriera en bolívares, 2 millones y medio. Con eso sobreviven mis padres”.

Sin cifras exactas por entradas de remesas

Hasta ahora no hay una cifra oficial de cuánto ha entrado al país por remesa en lo que va de año. Eso sin contar las que ingresan y no son cambiadas al mercado legal sino al paralelo.

En 2012, Venezuela recibió 123 millones de dólares provenientes de la población venezolana con estatus legal en Estados Unidos, que para la fecha era de 215 mil 23 personas, según un informe del Banco Mundial, reseñó en noviembre de 2013 el portal de El Universal.

De acuerdo con un informe sobre remesas, auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado “América Latina y El Caribe superan su máximo valor histórico”, Venezuela registró la entrada por este concepto de 897 millones de dólares en 2014, publicó en mayo de 2015 el portal de El Mundo.

Según información publicada en diversos medios nacionales, para el año 2014 el Banco Central de Venezuela (BCV) reportaba de manera oficial la entrada de remesas de 61 millones de dólares.

La adjunta de la presidencia de la red de casas de cambio, Eleonora Blasa, señaló que 40% subió el número de envío de transacciones de este tipo en el último año en sus 50 oficinas en el territorio nacional y la frontera, reportó en mayo de este año el portal de El Panorama.

Recibe dólares pero lo cambia al mercado paralelo

Lurde Patiño (nombre modificado a petición) contó que su hijo vive en EE.UU. desde hace 10 años: “Antes yo viajaba con más regularidad con los cupos Cadivi y pasaba un tiempo allá con él y su familia. Al regresar me traía directamente el dinero que él me daba para completar mis gastos aquí, éramos mi esposo y yo y un hijo adolescente”.

Describió que tiene un año sin viajar, y en todo este tiempo su hijo le ha mandado dinero dos veces con amigos de la familia que vienen a visitar a sus padres. “Esos dólares que recibo los voy cambiando al mercado paralelo para pagar la carrera de mi otro hijo y para los gastos de la casa. Si los cambiara a la tasa oficial recibiría una miseria”.

No envía nada porque se llevará a sus padres

Lisandro Álvarez es un muchacho clase media alta, oriundo de Mérida, tiene cinco meses en Alemania, sus dos hermanos ya tenían varios años allá, una es médica y el otro economista.

El joven, quien estudió filosofía y actualmente estudia idiomas en ese país, por ahora no envía remesas porque junto con sus hermanos están reuniendo para llevarse a sus padres. “Ellos se han podido mantener con sus ingresos en Venezuela, de ser necesario mandamos, pero nuestra prioridad es reunir para traerlos y volver a ser una familia completa aquí”.

Todo parece indicar que los que menos tienen son los que más envían.

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Por Supuesto Negado