Ministro de Defensa de CAP confiesa sus errores y aciertos aquel 4F

Ochoa Antich

El general (r) Fernando Ochoa Antich aparece accidentalmente en la historia de la Revolución Bolivariana como una figura curiosa: ordenó designar al teniente coronel Hugo Chávez en una responsabilidad acorde a su flamante rango y ese lugar terminó siendo el más indicado para la rebelión, de acuerdo con lo afirmado por el propio comandante a Ignacio Ramonet en el libro biográfico Mi primera vida.

Chávez le contó a Ramonet que luego de terminar el curso de la Escuela del Estado Mayor a él le tocaba recibir mando de tropas, pero sus enemigos internos maniobraron para que lo remitieran al Servicio de Proveeduría de la FAN. Allí estuvo tres semanas sin hacer nada y el 13 de agosto de 1991, por instrucciones del general Fernando Ochoa Antich, nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército, lo nombran primer comandante del Batallón de Infantería de Paracaidistas coronel Antonio Nicolás Briceño, en el cuartel Páez de Maracay.

¿Cómo llegó a este comando? ¿Qué fuerza invisible operó para este giro que colocó a Chávez en el batallón en el que una madrugada de unos meses después saldría hacia Caracas a la toma del poder político? ¿Por qué Ochoa Antich, al tanto del expediente que la DIM tenía de Chávez, cometió tal ligereza?

“Cuando recibí el mando de aquel batallón de tropas boinas rojas la frase que me salió de adentro, con el estandarte de ese batallón élite en la mano, fue: ¡Se jodieron! Más de 500 hombres bien entrenados, sitio estratégico cerca de Caracas y oficiales del MBR en posiciones de mando y el pueblo reclamando una rebelión”, testimonió Chávez ante Ramonet.

A partir de este episodio en el que aparece mencionado, el general Fernando Ochoa Antich (ex ministro de la Defensa y Relaciones Exteriores) accedió a una entrevista con Supuesto Negado y abordó no solo ese tramo histórico sino todo cuanto se le preguntó de la vida política actual de Venezuela.

Sin lugar a dudas, designar a Hugo Chávez comandante del batallón Briceño fue un error

Un cuarto de siglo después, ¿qué evaluación tiene usted de esta decisión histórica: enviar a Chávez a comandar el batallón Antonio Nicolás Briceño?

-La introducción que usted hace no corresponde exactamente con la realidad de lo que ocurrió. En mi libro Así se rindió Chávez narro detalladamente los hechos. Voy a leer algunos párrafos: “Las designaciones de algunos tenientes coroneles para cargos de comandantes de batallón fueron utilizadas como argumento para tratar de demostrar mi supuesta vinculación con la conspiración del 4 de Febrero. El general Pedro Rangel Rojas, quien era el responsable del nombramiento de los oficiales del Ejército, trató desde ese mismo día de justificar la designación del teniente coronel Hugo Chávez para el cargo de comandante del batallón de paracaidistas Antonio Nicolás Briceño, aduciendo que lo había hecho por orden mía. En realidad los hechos ocurrieron de la siguiente manera: al tener conocimiento del descontento que había producido en el Ejército las designaciones para cargo administrativos de Hugo Chávez y de Jesús Urdaneta Hernández llamé por teléfono al general Rangel para tratarle dicho asunto, recomendándole buscar alguna solución al problema. Los tenientes coroneles Chávez y Urdaneta explican ampliamente como ocurrieron los hechos en las entrevistas que le hizo Agustín Blanco Muñoz para sus libros Habla el comandante y El comandante irreductible”.

Seguidamente el general Ochoa Antich cita lo afirmado por Chávez ante Blanco Muñoz (coincidiendo con lo que le contó a Ramonet: que Pedro Rangel Rojas fue el encargado de designarlo a Maracay, aunque en todas las versiones se aclara que esa orden fue a instancias de Ochoa Antich).

“Sin lugar a dudas, –afirma Ochoa– designar a Hugo Chávez comandante del batallón Briceño fue un error. Esa decisión la tomó el general de división Pedro Rangel Rojas, comandante del Ejército y su dirección de personal, en el mes de agosto de 1991, motivado a que el comandante de ese batallón, teniente coronel Julio Alberto Suárez Romero, designado en el mes de junio, pidió la baja por no haberse lanzado en paracaídas después de finalizar el curso de reactualización para ese fin. Yo no percibí esa designación, ya que el presidente de la República y el ministro de la Defensa sólo aprueban designaciones de oficiales generales. Ese nombramiento facilitó la conspiración del 4 de Febrero de 1992”.

El principio de la unión cívico militar es muy importante para la defensa nacional. De esa manera se permite unificar a todos los sectores sociales en el esfuerzo para defender la soberanía nacional

¿Usted cree en la doctrina de la unión cívico militar?

-No estoy de acuerdo con la tesis de la unión cívico militar planteada por Hugo Chávez. Realmente, para él lo importante era penetrar la Fuerza Armada Nacional con la ideología del PSUV, rompiendo de esa manera el necesario apoliticismo que obliga el sistema pluralista establecido en la Constitución de 1999. El principio de la unión cívico militar es muy importante para la defensa nacional. De esa manera se permite unificar a todos los sectores sociales en el esfuerzo para defender la soberanía nacional. Su eficiencia sólo se puede lograr si no se limita a una sola ideología política en particular.

La Fuerza Armada de hoy se declara antiimperialista y chavista, usted por supuesto no comparte eso…

-Indudablemente que no. Los integrantes de la Fuerza Armada se han caracterizado por un fuerte nacionalismo, sin que haya sido necesario expresarse, de una manera particular, en contra de los Estados Unidos. En mi generación, la de 1958, surgió un fuerte rechazo hacia el imperialismo como consecuencia a su apoyo a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. De joven, yo tuve posiciones radicales como consecuencia a la historia latinoamericana. No era fácil olvidar lo que significó para América Latina la pérdida territorial de México, como consecuencia de la guerra con los Estados Unidos; ni la conquista de Puerto Rico; ni la separación de Panamá de Colombia; ni el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, ni los golpes militares del Cono Sur y pare usted de contar. Mis largos años de vida me ha hecho percibir que el verdadero nacionalismo no es aquel que surge de frases altisonantes sino de posiciones firmes en defensa de los intereses nacionales. Si analizamos nuestra historia reciente tenemos que aceptar que fueron grandes nacionalistas los presidentes de la República del período democrático y muchos de sus principales líderes políticos. Crear la OPEP y no conceder más concesiones fue un acto de independencia política y económica de gran trascendencia, como también lo fueron nacionalizar el petróleo, el hierro y el gas, respaldar a Argentina en la guerra de las Malvinas y a Panamá en su lucha por la recuperación del canal.

Al declarar vocingleramente que la Fuerza Armada es chavista, provoca de inmediato una división en sus cuadros, ya que todos, en un sistema político pluralista, tienen el derecho de pensar de la manera que consideren. A su vez deben cumplir con la obligación de no hacerlo públicamente. El pensamiento colectivo de la Fuerza Armada Nacional como institución se expresa actualmente en el artículo 328 constitucional que dice: “En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política”. Justamente, esa misma orientación era la existente en el artículo 132 de la Constitución de 1961 y fue lo que nos permitió fortalecer nuestro prestigio nacional como institución armada, llegando a competir con la iglesia católica en el primer lugar de credibilidad.

En verdad, Hugo Chávez creyó, al principio de sus gobiernos, que podía controlar a la Fuerza Armada Nacional. Después del golpe del 11 de abril, su único pensamiento fue destruirla

Independientemente de ello, ¿admite que hoy la doctrina militar es la de Hugo Chávez? ¿Fue Hugo Chávez un líder a la estatura de Bolívar?

-La doctrina militar de Hugo Chávez no existe. En sus largas peroratas buscó la manera de confundir a los venezolanos repitiendo el ABC de los regímenes totalitarios de origen marxistas. Su pensamiento militar lo expresó en la reforma constitucional de 2007, la cual fue copiada del pensamiento fidelista y de la estructura militar cubana. De allí proviene la organización de las milicias, el grado militar de comandante en jefe para el presidente de la Republica, la ruptura de la jerarquía militar que significaron los oficiales técnicos, el crecimiento en el número de los oficiales provenientes de tropa, la transformación de los sapos en patriotas cooperantes y la ruptura del compañerismo y del espíritu de cuerpo, etc. En verdad, Hugo Chávez creyó, al principio de sus gobiernos, que podía controlar a la Fuerza Armada Nacional. Después del golpe del 11 de abril, su único pensamiento fue destruirla, en sus valores fundamentales, para poderla politizar, colocándola al servicio del PSUV. Así lo hizo, causándole un gran daño a Venezuela.

Comparar a Simón Bolívar con Hugo Chávez es un despropósito. La figura de El Libertador ocupó un puesto en la historia por su lucha por la Independencia de la América española y por su esfuerzo creador al consolidar La Gran Colombia. Al contrario, Hugo Chávez lo único que realmente logró fue destruir la democracia venezolana y su economía, permitiendo que el régimen fidelista alcanzara su vieja ambición de controlar nuestro petróleo para reemplazar el subsidio de la Unión Soviética, permitiendo a su vez que Fidel Castro lograra imponer sus objetivos internacionales por encima de nuestros intereses nacionales.

El golpe del 4 de Febrero se hubiera podido controlar si el general Rangel Rojas, quien recibió una información precisa sobre el alzamiento a las 11 am del 3 de febrero, hubiera tomado las medidas necesarias

En alguna ocasión el presidente Chávez hizo referencia a usted y a su promoción en términos muy duros (en respuesta a una crítica suya), tildándolo de incompetente porque le habían montado una conspiración en sus narices y no pudieron detectarla y mucho menos desmontarla: ¿se sintió dolido por ese dardo público?

-No, ni mucho menos. La conspiración de Hugo Chávez se fortaleció por la crisis nacional de esos años. En nuestro tiempo se respetaba la carrera militar de nuestros subalternos, no comprometiéndola sólo por rumores. Hugo Chávez fue detenido, en diciembre de 1989, por una información bastante precisa recibida por el general Carlos Julio Peñaloza Zambrano. Lamentablemente, el presidente Pérez estaba convencido, así había ocurrido durante los cuarenta años de democracia, que las acusaciones de conspiraciones casi siempre eran intrigas entre compañeros. Por esa razón no se tomaron, en ese momento, medidas disciplinarias en su contra. El golpe del 4 de Febrero se hubiera podido controlar si el general Rangel Rojas, quien recibió una información precisa sobre el alzamiento a las 11 am del 3 de febrero, hubiera tomado las medidas necesarias dentro del Ejército y me hubiese informado de lo que ocurría, para acuartelar a las demás Fuerzas. Inexplicablemente no lo hizo. De todas maneras el alzamiento fue dominado en menos de cuatro horas con un número doloroso, pero relativamente pequeño, de 39 bajas. Si usted analiza lo ocurrido el 4 de Febrero tiene que concluir que Hugo Chávez traicionó a sus superiores, compañeros y subalternos, demostrando gran cobardía e incapacidad militar al no atacar Miraflores y permanecer inactivo en el Museo Militar, mientras sus subalternos combatían a las puertas de Miraflores. Esa es la verdad, pero si usted quiere ratificarla lea las entrevistas que le han hecho a los teniente coroneles Jesús Urdaneta Hernández y Yoel Acosta Chirinos.

Tuve dos errores: enviar a negociar con Hugo Chávez al general Ramón Santeliz Ruiz y autorizar que presentaran a Hugo Chávez, sin grabarlo con anterioridad, en la televisión

¿Usted tiene un pedacito de culpa en que se le permitiera a Chávez pronunciar en vivo el “por ahora”?

-Yo estaba en Miraflores acompañando al presidente Pérez en tan difíciles circunstancias. El almirante Elías Daniels, Inspector General de las Fuerzas Armadas, permaneció en el Ministerio de la Defensa conduciendo las operaciones militares. En una entrevista que le hicieron el 13 de 2006 explicó las circunstancias que enfrentaba el Alto mando Militar en ese momento: “La situación militar no terminaba de normalizarse. En un momento determinado, los generales y almirantes que se encontraban en mi oficina evaluamos la posibilidad de bombardear las unidades insurrectas, pero nos dimos cuenta de que dicho bombardeo tendría un elevado costo en pérdidas de vida y material de guerra. De esa discusión surgió la idea de presentar a Hugo Chávez en la televisión para influir en la posición que mantenían los oficiales alzados. Pensamos que de esa forma lograríamos la rendición”.

A las 10:30 am recibí una llamada del vicealmirante Daniels: “Ochoa, una unidad de tanques del batallón Pedro León Torres tiene rodeada la base Libertador y amenaza con entrar a la pista. El general Visconti tiene sus medios aéreos. Está decidido a atacar a los tanques si estos rompen la cerca que rodea la base Libertador. Ha tratado de convencer al mayor Torres Number, comandante de la unidad de tanques, para que se rinda y no lo ha logrado”.

Dice Ochoa Antich que le preguntó a Daniels: “¿se le informó de la rendición del teniente coronel Chávez?”, y que por respuesta recibió: “Sí, pero no cree que es verdad. Está totalmente aislado, sus medios de comunicaciones no funcionan…” Ochoa: “¿Algunas de las otras unidades insurrectas se ha rendido?”. Daniels: “No, el propio comandante Chávez conversó telefónicamente con el teniente coronel Jesús Urdaneta Hernández sin lograrlo”. Ochoa: “¿Qué piensan hacer?”. Daniels: “El Alto Mando Militar recomienda presentar ante los medios de comunicación al teniente coronel Chávez para que haga un llamado a las unidades insurrectas pidiendo su rendición. Creemos que es la única forma de lograr que depongan las armas sin necesidad de combatir”. Ochoa: “Estoy de acuerdo, Daniels. Espera un momento. Voy a solicitarle autorización al presidente Pérez para hacerlo”

Me trasladé al despacho. El presidente Pérez estaba conversando con un grupo de ministros. Le dije: “Presidente, una unidad de tanques tiene rodeada la Base Libertador. No acepta rendirse y existen posibilidades de que dicha unidad trate de tomar la base. Si los tanques rompen la cerca y entran a la pista van a ser atacados por los F16 y los demás medios aéreos bajo control de general Visconti. Se iniciaría un combate de consecuencias impredecibles. El Alto Mando Militar recomienda presentar a Hugo Chávez en la televisión para que haga un llamado a que se rindan las unidades sublevadas”. El presidente Pérez reflexionó unos minutos. Después me respondió: “Ochoa, lo autorizo pero antes graben el mensaje”. Me trasladé al teléfono a continuar mi conversación con el almirante Daniels: “El presidente autoriza, pero antes quiere que graben el mensaje para evitar cualquier mensaje inconveniente”. Daniels: “Ochoa, no hay tiempo. El ataque a la base Libertador es inminente. Si no lo hacemos de inmediato comenzarán los combates” Ochoa: “Daniels, si la situación es tan grave, bajo mi responsabilidad, presenta a Hugo Chávez ante los medios de comunicación sin grabarlo”.

En una situación tan compleja como es un golpe de Estado tuve aciertos y desaciertos. Voy a enumerar algunos aciertos: tomar el aeropuerto de Maiquetía con el destacamento 53 de la Guardia Nacional, evitando que el presidente Pérez fuera detenido; despertarlo de inmediato apenas conocí la información del alzamiento del Grupo Monagas en Maracaibo; organizar un Grupo de Tarea y atacar el Palacio de Miraflores como objetivo central de la operación; pedirle al presidente que se saliera de Miraflores y se dirigiera a los venezolanos; negociar la rendición de Hugo Chávez y de las unidades insurrectas sin necesidad de atacarlas. Tuve dos errores: enviar a negociar con Hugo Chávez al general Ramón Santeliz Ruiz y autorizar que presentaran a Hugo Chávez, sin grabarlo con anterioridad, en la televisión. Creo que el balance fue muy positivo: la insurrección militar se controló en menos de seis horas, con apenas 39 dolorosas bajas. Todas ellas responsabilidad de Hugo Chávez.

El presidente Jaime Lusinchi era un político afable y cordial que respetaba los planteamientos que le hacían el ministro de la Defensa y los Altos Mandos Militares

¿Existió la promoción Blanca Ibáñez?

-Esa campaña la produjo Hugo Chávez en su afán de debilitar los valores tradicionales de la Fuerza Armada Nacional. El presidente Jaime Lusinchi era un político afable y cordial que respetaba los planteamientos que le hacían el ministro de la Defensa y los Altos Mandos Militares. Manejó con gran idoneidad la crisis de la corbeta Caldas con la República de Colombia, demostrando un importante sentido de responsabilidad para cumplir sus obligaciones como jefe de Estado. No es verdad que la señora Blanca Ibáñez interviniera en los asuntos militares. Yo soy un buen ejemplo. Me correspondía ascender a general de división. Mi hermano Enrique, miembro del Movimiento al Socialismo, introdujo una demanda en contra de la señora Ibáñez por hechos irregulares cometidos en el Hipódromo Nacional. Ascendí sin ningún problema.

¿Lo sucedido hace meses en el Fuerte Paramacay sirve para evaluar cómo está actualmente el nivel operacional de la FANB? ¿Está suficientemente entrenada y dotada?

-No, el asalto al parque del Fuerte Paramacay fue una sorpresa que puede ocurrir en cualquier organización militar. No puedo opinar sobre la dotación y el entrenamiento de la Fuerza Armada Nacional ya que no tengo suficiente información. Creo que se ha adquirido un importante material de guerra a Rusia y a China. Tengo algunas reservas sobre esas adquisiciones por razones geopolíticas. También existen rumores de que esos países manejan las negociaciones de armamentos con muy poca claridad. Parece ser un excelente terreno para grandes negociados en donde intervienen los peligrosos e inmorales perros de la guerra. La mejor negociación que Venezuela realizó en el pasado cercano fue la compra de los F16 a Estados Unidos. Fue una negociación gobierno a gobierno, sin comisiones de ninguna especie. Además el stock de repuestos que se adquirió fue tan bien estudiado que por años no hubo necesidad de adquirir nuevas piezas y dichos aviones estuvieron operativos hasta que Hugo Chávez empezó a enfrentar a los Estados Unidos como su enemigo ideológico.

Si por coincidencia llegara a tener una reunión de una hora con Diosdado Cabello, ¿en qué temas concentraría ese tiempo?

-Difícil saberlo. Preferiría no reunirme con él. Creo que sería una discusión sin destino. Su manera de pensar es muy diferente a mis valores personales. De todas maneras le preguntaría si no siente angustia cuando ataca en forma tan inclemente a sus adversarios políticos. El Mazo Dando pasará a la historia como un programa que sólo buscaba destruir y nunca reconocer un solo mérito a nadie.

Me sentiría muy triste que un oficial activo se prestara para darme informaciones sobre la Fuerza Armada Nacional. Un oficial debe caracterizarse por la prudencia y la parquedad

¿Tiene usted actualmente informantes dentro de la FANB? ¿Qué le dicen? ¿Conoce al general activo del que Capriles dijo que sería su hipotético ministro de Defensa?

-No, ni mucho menos. Me sentiría muy triste que un oficial activo se prestara para darme informaciones sobre la Fuerza Armada Nacional. Un oficial debe caracterizarse por la prudencia y la parquedad. Mis artículos de opinión se basan en posiciones doctrinarias que surgen de las noticias públicas que producen los medios de comunicación. No tuve conocimiento del nombre del general que sería designado como ministro de la Defensa en caso de que Capriles hubiese sido presidente de la República.

¿Usted mismo no ha pensado en mojarse? Es decir, salirse del rol de analista de tribuna y salir a la calle con un proyecto.

-Realmente no. Me acerco a los 79 años. Creo que es tiempo de nuevos liderazgos. Los estamos viendo actuar. Estoy seguro que serán garantía del futuro de Venezuela.

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Por Douglas Bolívar / Supuesto Negado