NADA DETIENE A LA VIDA NOCTURNA CARAQUEÑA

vida nocturna

Antes de entrar en materia, haga un experimento: escriba en cualquier buscador “vida nocturna de Caracas”, lea, adopte posición fetal y luego llore sin parar. Básicamente lo que exponen los grandes medios nacionales e internacionales de la vida nocturna de nuestra ciudad capital es para cortarse las venas, mínimo.

Ahora, es cierto que la vida nocturna caraqueña cambió notoriamente. Aquel boom que se pudo ver en la década de los 90 no es el mismo que hoy en día. La proliferación de bares aspiracionales y el crecimiento exponencial del este de Caracas como eje de la noche caraqueña se desaceleró.

No nos caigamos a coba: la situación económica ha golpeado fuerte todos los ámbitos de la vida y la rumba no queda exenta. Muchos le suman el factor inseguridad, pero la verdad es que eso nunca ha detenido al caraqueño de 30 años para acá.

Pero como no todo es color de hormiga, vamos a ver el otro lado de la moneda: la noche caraqueña no murió, solo cambió su presentación. Veamos algunas de las alternativas que ha encontrado el caraqueño de allá y de acá para seguir disfrutando de su ciudad.

Ruta Nocturna y otras ofertas chavistas

La recuperación del casco histórico de la ciudad ha dado pie a numerosas alternativas. Por supuesto la Ruta Nocturna es la primera que sale a relucir. Este evento se retomó este año y anuncian que se hará el último viernes de cada mes. Es una iniciativa que se apropia de los alrededores del centro de Caracas, generalmente entre las 5 de la tarde y las 12 de la noche y ofrece diversidad de música, comida y en algunos casos, espectáculos temáticos a los asistentes.

¿Por qué la gente va a la Ruta Nocturna? Porque tiene una oferta alternativa a la vida nocturna del este de la ciudad confinada a locales. Porque, aunque tal vez no es aspiracional, se adapta a las necesidades bohemias y cosmopolitas de la joven clase media actual y porque, sobre todo, es mucho más económica que ir a un local nocturno. Incluso el que no quiere gastar dinero, lleva su propia comida y bebida.

Pero la Ruta no es la única oferta que surge de la recuperación del casco central. Ahora hay una diversidad de locales que rompen el cerco de “más allá de Chacaíto” y se posicionan como ofertas atractivas hacia el centro de la ciudad: La Patana, Café Sur 21, La Indiecita, Libertador Bistró, Rialto, El Techo de La Ballena, entre otros.

Estos locales han ofrecido no solo una alternativa económica sino también cultural, con una estética más urbana, bohemia y hasta menos “aspiracional”, es decir, importan menos las apariencias de este lado de la ciudad. El periodista Pedro Ibáñez destaca que esa clase media está “descubriendo” a la ciudad en este tipo de actividades y lugares. “Sobre todo porque eventos como ‘Por el medio de la calle’ en Chacao, familiarizaron a este estrato social con el disfrute del espacio público”.

Hasta los guarimberos rumbearon

Entre abril y julio de este año se desató una vorágine guarimbera. Durante esos meses más de uno llegó a pensar que la vida política del país iba a cambiar radicalmente. Incluso la zozobra que crearon los facinerosos fue tal que la sensación general era que la vida cotidiana estaba paralizada.

Pero no caigamos en engaños, porque hasta los guarimberos rumbearon. Incluso en esos mismos medios donde se leyó el apocalíptico fin de la rumba caraqueña (primer párrafo) reseñaron con asombro cómo los mismos “libertadores” y “luchadores” de la “resistencia” no dejaron de salir en las noches para “distraerse” un poco en medio de una “brutal represión”.

Y como el antichavismo es un negocio bien rentable, hasta los locales nocturnos se montaron en esa ola guarimbera para aprovechar una que otra ganancia. Por ejemplo la revista Thump, reseña en un reportaje de esos días: “La Quinta ha jugado aquí un rol importante, y es que ha logrado canalizar sus esfuerzos para aportar a las personas que están protestando. Por ejemplo, en sus instalaciones se llevaron a cabo una serie de funciones de stand up comedy en las que el requisito para entrar es llevar implementos para un kit de primeros auxilios. Lo recogido se dona a la organización Cruz Verde UCV que está presente en todas las manifestaciones, prestando servicios de salud a los manifestantes que han sido heridos”.

Incluso, lo más radicales empezaron a hacer guarimba frente de los locales nocturnos porque consideraban a los asistentes como unos indolentes e insensibles para con su lucha. Así vemos pues, que la vida nocturna del este de la ciudad no se detuvo en esos días.

La calle, nuevo escenario de la rumba

El caraqueño ha encontrado otra opción para enfrentar los desenfrenados precios de los locales nocturnos del este de la ciudad: retomar la calle. Mientras que en un establecimiento cualquier un servicio de una bebida nacional puede costar uno o dos salarios mínimos (Bs. 456.507 a la fecha), entre varios se compran dos botellas en una licorería, otro pone un carro con música y a retomar la calle.

Plaza Venezuela, la avenida Panteón, la redoma de Petare, Los Cortijos, el bulevar Ruiz Pineda en Caricuao, el final de la avenida Caracas en San Bernardino. Estos son solo algunas de los puntos donde los más jodedores se apoderan del espacio público cada fin de semana y no necesita de Ruta Nocturna ni otra convocatoria para distenderse un rato entre bebidas espirituosas y algo de buena música.

¿Pero cómo ocurre esto en una ciudad calificada según la mediática internacional como la ciudad más peligrosa de Venezuela y de América Latina? Tal vez debamos nombrar a un alcalde nocturno como ocurre en Ámsterdam o Valparaíso, porque la vida nocturna caraqueña no se detiene.

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Por Simón Herrera / Supuesto Negado