NO ES QUE VUELVA LA DERECHA, SINO QUE NUNCA SE HABÍA IDO

¿Por qué la derecha siempre parece que la tiene más fácil para conquistar el poder? Clodovaldo Hernández da algunas pistas.


No es tanto que vuelvan las derechas en el continente, sino que nunca se han ido de verdad, y así queda demostrado. Han estado agazapadas en sus trincheras de poder fáctico. Han conspirado contra los gobiernos progresistas de América Latina, se han infiltrado en ellos como virus perversos, al mismo tiempo que se han hecho pasar por víctimas de persecuciones e injusticias.

Los derechistas de toda laya han sacado ventajas del carácter democrático de los gobernantes que lograron el casi-milagro de desplazarlos del control de la autoridad política, hace una década o más. Como tales gobiernos no han sido revoluciones violentas, la derecha pudo preservar sus propiedades, su estilo de vida y su tinglado cultural, ideológico y comunicacional. Diría un marxista ortodoxo que ni la infraestructura ni la superestructura del capitalismo fueron afectadas y por ello éste goza de buena salud y se apresta a la reconquista del control político. Del mítico punto de no retorno hemos estado siempre bastante lejos, debemos admitirlo.

Desde que fue echada a patadas de la esfera del poder político, la derecha ha tratado de retornar. Para hacerlo ha apelado a toda clase de métodos, desde los golpes de Estado hasta las triquiñuelas parlamentarias. Últimamente (con Macri en Argentina y el 6D en Venezuela) ha comenzado a darse el lujo de retornar con votos, cosa que parecía imposible. ¿Cómo lo han logrado o pueden lograrlo? Por una parte han contado con la casi totalidad de la clase media, víctima favorita de sus medios de comunicación y, a la vez, muy influyente en eso que llaman la opinión pública. Han acicateado en este sector el temor a los más pobres y han estimulado su estúpido supremacismo social e intelectual. Estrategias criminales, sin duda, que nos han puesto muchas veces al borde de la guerra civil.

Paradójicamente, además de la clase media vieja, la que ya era clase media hace veinte años o más, la derecha se nutre de la clase media nueva, la que se convirtió en clase media gracias a los gobiernos socialistas. Una verdadera paradoja para atizar las discusiones sobre filosofía política y sociología.

Pero, claro, con los votos de la clase media sólo pueden ganarse elecciones en los pequeños enclaves de gente acomodada. Para retomar el poder nacional, la derecha necesitaba (y necesita) apoyo de los sectores populares, y lo ha conseguido mediante la guerra económica y mediática, una despiadada estrategia que tiene mucho de genocidio.

Así, a grandes rasgos, es como han vuelto las derechas: con las armas que nunca les quitó la izquierda.

Clodovaldo Hernandez/Supuesto Negado