POR LO MENOS NO GANÓ HILLARY

Si se miran las ideas de Trump sobre América Latina a partir de lo que ha dicho sobre latinoamericanos en Estados Unidos, surge el cliché al que respondió hasta Carlos Slim.Parece un perro que ladra, le digo a Lorena (que nació allá y su único pasaporte es gringo aunque su nariz y su estómago son colombovenezolanos). Pero sus seguidores sí muerden, me hace entender: es como tener un payaso maligno de presidente, con un ejército de enanos fascistas como fuerza de choque. No lo dudo, le digo. Pero los enanos fascistas no los creó él, y sí dudo que si Hillary hubiese ayudado a contenerlos.

Eso por la parte de América Latina que vive en Estados Unidos (más de 50 millones). Por la parte de América Latina que vive fuera de Estados Unidos (aunque se sueñe y se crea yanqui), quien ha acompañado, ayudado y creado enanos facistas es Hillary: como Primera Dama en el Plan Colombia (194 mil muertos), como senadora en el golpe a Chávez en 2002, como secretaria de Estado en el golpe de Honduras de 2009, en el intento de golpe a Evo en 2008, en el golpe de Paraguay en 2012, Dilma en 2016… De este lado del mapa hemos escuchado los ladridos de Trump en esta campaña, pero hemos llevado mordiscos de Hillary las últimas dos décadas.

¿Algo todavía peor hay que esperar de un presidente que dice que tienen que ser impredecibles, y que el dominio militar no puede ser cuestionado? Sí, si la faceta impulsiva y desbordada del presidente pasa de su gusto por el escándalo y la pantalla (cosa que no parece viniendo de un tipo que se hizo multimillonario a punta de negocios). Pero si es a juzgar por su plan de política exterior, hay varias razones estructurales que lo hacen por lo menos menos malo que Hillary [LINK].

La más importante es su prédica contra la “falsa canción del globalismo”. El nacionalismo puede no sonar progre y ponerse muy peligroso en países imperiales, pero en este caso es difícil imaginarse algo más peligroso y fascista que el globalismo de la era Clinton-Bush-Obama [LINK]. Y esa política de exportación de conflictos y masacres para un reseteo cultural mundial no le interesa a un enfoque internacional como el de Trump, que apunta a una política exterior realista, donde Estados Unidos no se mete en guerras que va a perder, ni a exportar el occidentalismo a quien no lo quiere [LINK].

También la intención de acercamiento a Rusia y China puede favorecer que dejen a Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia quietos por un rato. Y el principio de cortar el gasto sin retorno en la intervención extranjera puede dejar sin trabajo a varios conspiradores de oficio por estos lados.

Me parece, le dije a Lore, que ese arranque de chovinismo que se sentó en la Casa Blanca no te va a afectar a ti y a los otros latinoamericanos que también son gringos, sino a todos los que por aquí tienen mordida, y no aflojan, la carnada del demócrata colonial.