¿LA OPOSICIÓN DESPERDICIÓ SU MEJOR OPORTUNIDAD DE DERROTAR AL CHAVISMO?

El chavismo está contento. Ganar unas elecciones en un clima complicado por la crisis económica, con un bloqueo financiero internacional y con una hiperinflación, que inducida o no, es una tragedia para el bolsillo de todos los venezolanos, no pintaba un escenario alentador para favorecer la reelección del presidente Nicolás Maduro. Vencer en un panorama tan adverso, es más que una victoria, un acto heroico.

Pero en medio de las celebraciones, hay varias piedras en el zapato que desde ya lucen bastante incómodas para la dirigencia chavista. Una de ellas es la histórica abstención registrada en procesos presidenciales, otra es el notorio retroceso cuantitativo en el apoyo popular a la revolución y el tercero, pero no por ello menos preocupante: el fantasma de qué hubiera pasado si la oposición va unida.

¿Y si participaban: qué?

Hoy muchos opositores se hacen esta pregunta. La decisión de no participar se suma a la larga lista de torpezas políticas que este sector ha protagonizado en los últimos 20 años.

Para comparar eventos electorales debemos hacer un ejercicio al estilo del Jardín de Infancia: sumar manzanas con manzanas, peras con peras y naranjas con naranjas. En el caso electoral, hay que comparar elecciones presidenciales con elecciones presidenciales, pues las otras tienen importantes diferencias en cuanto a motivación del voto, movilización y participación.

En la revisión que compartimos, notaremos cómo la oposición ha venido cortando las distancias de la máxima brecha alcanzada por el chavismo desde las elecciones de 2006, cuando Hugo Chávez ganó con el 62,84% de los votos.

Las elecciones de octubre de 2012, en las que el chavismo alcanzó su mayor registro numérico, el electo presidente Chávez alcanzó 8.191.132 votos, mientras que su más cercano contendor, Henrique Capriles, obtuvo 6.591.304. Sin embargo, la diferencia se redujo y el chavismo alcanzó el 55,07%, con un creciente 44,31% para la oposición.

Para este evento la oposición tampoco participó con candidato único, pero ni sumando todos aquellos votos, se lograría revertir la victoria de Hugo Chávez.

Las siguientes elecciones presidenciales vinieron prácticamente enseguida tras el fallecimiento de Chávez, y tras una campaña relámpago Nicolás Maduro obtuvo la victoria con el margen más cerrado de todas las contiendas electorales en la historia de Venezuela. En muy poco tiempo, el chavismo perdió simpatizantes y en abril de 2013 alcanzó 7.587.579 votos para un total de 50,61%, mientras que, de nuevo Capriles por la oposición, consiguió 7.363.980, que reflejó el 49,12%.

Esta vez la oposición postuló una tarjeta única para apoyar a Capriles, donde los principales partidos movieron sus maquinarias al servicio de una sola causa. Allí estaban: Primero Justicia (PJ), Acción Democrática (AD), Copei y Un Nuevo Tiempo (UNT), aportando su caudal de votos para tratar de vencer a Maduro, y aunque se acercaron a un punto porcentual de diferencia, no lograron en ese momento la victoria.

Sin embargo, es interesante revisar las cifras que aportaron PJ, AD y UNT en las elecciones de 2012, votos que estuvieron ausentes en las presidenciales de 2018. AD y Copei con la tarjeta de la Unidad sumaron 2.204.962, PJ aportó 1.839.573, UNT agregó otros 1.202.745 y Voluntad Popular logró otros 471.677. Entre todos estos votos, que no aparecieron en los recientes comicios de 2018, suman 5.718.957, una cifra nada despreciable para optar por la presidencia si se los sumamos a los votos conquistados por Falcón y el incremento natural del padrón electoral.

Datos para revisar en el chavismo

De la revisión de estos datos, a la que sumaremos la intensificación de la crisis económica, las hostilidades de otros gobiernos contra el gobierno venezolano y la campaña feroz contra la revolución bolivariana, podemos inferir que era por lo menos algo ilógico pensar en no participar en una nueva elección presidencial. Pero contra todo pronóstico, la oposición no participó con su fuerza habitual, convocó a su militancia fuerte a la abstención y dejó que se quemara políticamente una de sus fichas más incómodas que es Henri Falcón.

Pero no son sólo elementos ajenos al gobierno los que han provocado que el apoyo a éste venga mermando de manera considerable. El comunicador y escritor Néstor Francia, en su artículo llamado La victoria pírrica analiza muchas de las variables que han afectado la imagen del chavismo como “el burocratismo, la corrupción y la ineficiencia”. El columnista también asegura que la responsabilidad de la “pérdida de apoyo espeluznante”, obedece a que hay sectores dentro del gobierno que no escuchan la voz del pueblo y operan de espalda a éste: “¿Por qué no aguzar los oídos y escuchar la voz trepidante del pueblo? ¿Por qué irrespetarlo con argumentos fútiles?”, se pregunta Francia.

Otro factor a revisar para el chavismo, es que a medida que va creciendo en padrón electoral, su intención de voto se va diluyendo, por lo que la conquista del voto joven se ha convertido en otro dolor de cabeza para los revolucionarios.

Tras la victoria, desconocida por varios gobiernos de la región que han dejado al país en una situación de ser bloqueado con mayor contundencia en su economía, el venezolano de a pie reclama mayor eficiencia y eficacia en la solución de los problemas del país, un discurso que sume voluntades y una acción que ofrezca salidas concretas a la crisis económica, que ya ha alcanzado también la crisis moral del país.

___________________________

Por Randolph Borges / Supuesto Negado