Oposición quiere dejar para después las “elecciones libres”

Cuando se oye hablar a los dirigentes o a los expertos electorales opositores acerca de las condiciones para unas elecciones libres y creíbles, se llega a la conclusión muy simple: solo se cumplirán luego de un largo período de “transición” cuando se tenga la certeza de que esa tendencia política ganará.

Varias son las señales de que la derecha, en caso de lograr su objetivo de derrocar a Nicolás Maduro, tratará de realizar una “limpieza política” antes de un proceso electoral.

Luego de predicar durante tantos años que tienen la mayoría del pueblo y que el chavismo solo se mantiene mediante un continuado fraude electoral, la antirrevolución debe demostrar ambos asertos. En sus tan cacareadas “elecciones libres”, la victoria de la derecha debe ser contundente y la presencia del chavismo, marginal.

Son válidas si ganan

Para el antichavismo, las elecciones solo son válidas cuando las ganan. De las últimas seis citas electorales, las únicas que sus dirigentes y expertos consideran legítimas son las de diciembre de 2015, para la Asamblea Nacional, que la oposición ganó.

Significativamente, todas esas elecciones se realizaron bajo la dirección de las mismas autoridades, con las mismas leyes y reglamentos, con las mismas máquinas de votación y con los mismos sistemas de verificación y auditoría. Pero las de 2015 son consideradas creíbles, mientras las otras no.

Si todos los elementos enumerados han conducido a resultados fraudulentos, habría que concluir que los diputados de la Asamblea Nacional tampoco gozan de legitimidad de origen, pues todos ellos fueron electos bajo las mismas reglas, con los mismos instrumentos de votación y con la supervisión del mismo Consejo Nacional Electoral que los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, los gobernadores de estados, los alcaldes, los concejales, los diputados de los consejos legislativos y el presidente Nicolás Maduro.

Preparando una larga “transición”

El contenido del estatuto de transición que la AN aprobó (y que ya fue declarado nulo por el Tribunal Supremo de Justicia), así como las declaraciones de algunos de los directivos del Parlamento y de los dirigentes y expertos antes referidos hacen suponer que si la derecha consiguiera (por la vía que sea) su objetivo de establecer un Gobierno provisional, tardaría un buen tiempo en convocar a elecciones.

La lista de condiciones que se plantearon en unas mesas de trabajo convocadas por la AN hacen ver que habrá muchas excusas para alargar indefinidamente el período de transición.

“Es importante recordar que convocar unas elecciones libres, justas, transparentes y creíbles, va más allá de solo cambiar a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), dijo el vicepresidente del Parlamento, Stalin González, quien enumeró doce condiciones.

La lista incluye desde detalles menores del proceso electoral, como volver a usar la tinta indeleble, hasta asuntos de gran monta como la anulación de sentencias judiciales firmes contra dirigentes políticos para que puedan ser candidatos.

También contiene enunciados genéricos como “arbitraje electoral e institucional imparcial, fecha y cronograma, observación nacional e internacional, campaña equitativa y voto en libertad”.

Algunos aspectos que presentan como exigencias de mejora en puntos en los que el sistema electoral venezolano es líder a escala planetaria, como es el denominado “auditorías totales”. No existe en ningún país un proceso comicial con más puntos de auditoría ni con muestras más grandes respecto al universo sometido a control, por lo que esta condición carece de cualquier base, más allá de la destructiva propaganda con la que se ha bombardeado al Poder Electoral cada vez que han perdido una votación.

Volviendo sobre repetidas denuncias nunca comprobadas, plantean la actualización y depuración del Registro Electoral (RE), proceso que se ha cumplido estrictamente en los procesos electorales previos.

Otra de las condiciones es el voto de los venezolanos en el exterior. La oposición plantea un sistema que les permita votar a los venezolanos que han salido del país, con solo presentar la cédula de identidad en el lugar donde se encuentren en ese momento, una modalidad mediante la cual pretenden garantizarse el voto de la mayor parte de los venezolanos que han migrado.

Razones para retrasar

El repertorio de aspectos por arreglar es el subterfugio para postergar la tan exigida elección libre y creíble. Pero, ¿Por qué hacerlo?

Hay varias razones. La primera es que mientras más prolongado sea el interinato, más tiempo tendrá el gobierno impuesto por potencias extranjeras para llevar a cabo su política de tierra arrasada en lo económico, revirtiendo todos los avances  logrados en los últimos años en materia social y dándole sustento legal a las apropiaciones ilícitas que han intentado perpetrar bajo la figura del gobierno paralelo.

En ese tiempo sin elecciones, la derecha espera haber extirpado de raíz el apoyo de las fuerzas sociales al chavismo, una tarea que puede implicar una alta dosis de conflicto y que, igual que la anterior, es mejor que la lleve a cabo el llamado gobierno transitorio.

En el caso de producirse el cambio forzoso de gobierno,  aparte de las razones  económicas y políticas del imperio, podrían surgir otras para aplazar indefinidamente las tan mencionadas elecciones libres. Se trata de las rivalidades internas de la derecha por el reparto del poder, especialmente en lo que se refiere a los precandidatos presidenciales. La declaración de Lilian Tintori, adelantando que su esposo, Leopoldo López, sería candidato en las elecciones libres es apenas el primer anticipo de las peleas que vendrán.

__________________________

Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado