[Editorial] La oposición y su necedad golpista

No se puede negar, la oposición está quizás en el momento más propicio para relanzarse. La grave crisis por la que atraviesa el país ha creado condiciones inmejorables para cualquier proyecto político que esté en disposición de ofrecer una alternativa.

Pero, por otro lado, esto es justamente lo que la oposición no se toma el trabajo de hacer. No le interesa recomponerse, ni presentar nada a nadie. Siempre opta por el camino fácil e incierto. Pura politiquería golpista.

Siempre esperando que el padrino le haga el trabajo, que le entregue la anhelada silla presidencial. Y el padrino, que nunca cuida las formas, hace lo que puede. Lo de ayer, por cierto, fue inédito: como madre sobreprotectora, que no confía mucho en las habilidades de su niño, el propio Mike Pence salió a convocar a la marcha de hoy. Sólo le faltó salir en algún canal nacional diciendo “trae tu cacerola, trae tu consigna”.

La oposición, luego de un 2018 de profundo letargo, vuelve con más de lo mismo. Pretendiendo vestirse de seda, pero el planteamiento es el mismo. Ya no se trata de ir a la “batalla final en Miraflores”, sino concentrarse en cabildos abiertos. Suena más reconfortante pretender ubicarse del “lado correcto de la historia” que en “la salida”. Y por supuesto, es más atractivo hablar de “pre-amnistía” que ir a quemar gente viva. Sin duda, “la transición” suena más chévere que “la salida” o “la arrechera”.

Pero dos más dos sigue siendo cuatro, y lo que buscan es un vulgar golpe de Estado. De espaldas a la gente, como siempre, sin proyecto y soñando con la purga antichavista y el borrón y cuenta nueva.

Tal vez las cosas puedan cambiar para la oposición cuando decidan dejar de simular que hacen política en la dimensión paralela en la que viven y dejen de inventarse instituciones en el exilio que nadie, ni siquiera sus aliados internacionales, les reconocen.

Este 23 de enero, el embajador de Venezuela en la OEA sigue siendo Samuel Moncada; el presidente del TSJ sigue siendo Maikel Moreno; Tibisay Lucena sigue presidiendo el CNE y, sobre todo, el Presidente de la República sigue siendo Nicolás Maduro.