LA OPOSICIÓN CONTINÚA FRAGUANDO INTERVENCIÓN INTERNACIONAL MIENTRAS MIRAN EL MUNDIAL

Oposición politica

Cuando se analiza  lo que han estado haciendo individualmente los diversos dirigentes de la oposición, se concluye que cada uno está tratando de sobrevivir a la crisis que está experimentando este sector político en su conjunto.

Algunos insisten en procurar el intervencionismo extranjero; otros han optado por buscar temas internos que les ayuden a proyectar de una manera nueva su liderazgo; y otros se han mantenido haciendo política desde las redes sociales a la espera de tiempos mejores. Veamos algunos casos:

Julio Borges. Sigue dedicado a “la presión internacional”. Dice que las sanciones de la Unión Europea, las más recientes de todas las anunciadas, demuestran que el tema de Venezuela es prioritario para la comunidad internacional. Se presume que debe estar en Europa.

Antonio Ledezma. Es el que ha logrado robar más pantalla últimamente, al hacerse un video-selfie con el presidente electo de Colombia, Iván Duque, y aparecer luego con el inefable Luis Almagro. En su gira internacional incluyó también a dirigentes políticos ecuatorianos.

Luis Florido. Está en latonería y pintura política luego de las múltiples abolladuras que sufrió al chocar no contra los chavistas, sino contra sus compañeros del antichavismo, que lo sacaron de la Comisión de Política Exterior en medio de un escándalo relacionado con uno de los principales puntos de controversia en ese sector político: el reparto de las contribuciones en moneda dura que llegan de los socios internacionales.

Lilian Tintori y Leopoldo López. Ella está dedicada a recopilar ayuda para niños en situación de calle, según los trinos que predominan en sus redes sociales. Mientras tanto, su esposo, Leopoldo López, se ha mantenido a la espera de una posible concesión de libertad plena, medida de la que se ha hablado tras la liberación de los llamados “presos políticos”. También llenó su cuota de proyección mediática, gracias a quienes han anunciado que propondrán su nombre para optar por el Premio Nobel de la Paz.

Juan Requesens. Después de su criticada incursión en el boxeo mixto, cuando noqueó a una funcionaria de la Guardia Nacional, parece haber considerado conveniente enfriar un poco su propia imagen, así que anda por los lados de Táchira, en son de diputado proactivo.

David Smolansky. Sigue viviendo en el exilio. Luego de haber sido postulado por una revista estadounidense como el líder que vendrá después de Maduro, trata de mantenerse en la movida de las redes sociales con comentarios variados. Por ejemplo, lanzó una interpretación del significado que tiene dentro del chavismo la designación de Diosdado Cabello en la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente. También intenta cabalgar sobre los trending  topic, y por ello el martes 26 se dedicó a insultar a Diego Maradona, por la forma en la que salió del estadio donde se celebró el encuentro de Argentina con Nigeria.

Gerardo Blyde. No aparece en noticias desde febrero. En Twitter se mantiene con uno que otro comentario.

Carlos Paparoni. Luego de sus fallidos intentos de convertirse en superhéroe durante las guarimbas de 2017, ha agarrado mínimo y se dedica a tratar de construir una propuesta alternativa, centrándose en aspectos cruciales como la producción y distribución de alimentos. La semana pasada, junto a otros diputados de su mismo estilo, como Miguel Pizarro, José Manuel Olivares, Ángel Medina, Marcos Bozo y Juan Miguel Matheus, participó en un “encuentro con la sociedad civil de Valencia”. Fue en el Embassy Suites, no precisamente un lugar muy visitado por el pueblo carabobeño, pero por algo se empieza.

Henry Ramos Allup. Es otro que ha estado de bajo perfil en las últimas semanas, pues sus últimas declaraciones públicas fueron al inicio de junio, en relación a la liberación de los procesados por hechos de violencia ocurridos en 2017. En las redes, donde Ramos Allup suele ser bastante activo, ha encontrado algunos temas para mantenerse a flote. Uno de ellos es la reunión de la Internacional Socialista y el otro es uno nuevo en su repertorio: el escaso poder adquisitivo que tiene el salario de las enfermeras, el cual solo alcanza para una empanada.

María Corina Machado. Sigue aprovechando sus contactos con la flor y nata de la derecha internacional para mantenerse en los medios hegemónicos. En los últimos días, figuras como el senador republicano estadounidense Marco Rubio y el expresidente colombiano Andrés Pastrana denunciaron que “la dictadura venezolana” pretende encarcelar a la dirigente del ala radical de la oposición.

Henri Falcón. Procura aprovechar el momento de dispersión total que vive la coalición opositora para establecer una organización nueva en la que él ejerza el liderazgo: la llamada plataforma Concertación por el cambio. Los analistas dicen que hubiera podido lograrlo de no haber incurrido en el error político de denunciar fraude luego de las elecciones, con el que le dio la razón a sus adversarios internos, los abstencionistas. De todos modos, Falcón y algunos dirigentes que estuvieron en su campaña (Claudio Fermín, Enrique Ochoa Antich, entre ellos) son los únicos que están haciendo proposiciones concretas más allá de las invocaciones a la intervención extranjera o de los lastimeros comentarios digitales.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado