EL PERONISMO: TRES LECCIONES DE RESISTENCIA

¿Si el peronismo manda en Argentina después de tanto tiempo, al chavismo le irá igual? Saque sus propias conclusiones


El peronismo, que tiene muchos parecidos con el chavismo, es uno de los movimientos políticos más resistentes de América Latina. Emergido con el legendario líder Juan Domingo Perón, nació el 17 de octubre de 1945, cuando una enorme manifestación de trabajadores exigió la liberación del líder, quien había sido encarcelado. A partir de ahí, inicia el ascenso al poder de Perón que dividiría en dos la historia argentina y la llevaría a convertirse en uno de los países más prósperos y avanzados del continente. La segunda fase, llamada resistencia peronista,  inició en septiembre de 1955, cuando fue  derrocado Perón, y duró hasta el 25 de mayo de 1973, fecha en que llega al poder  Héctor José Cámpora. Perón, y luego su esposa Maria Isabel, gobernarían desde 1974 hasta el golpe del 76 cuando inicia la dictadura, cuyos horrores harían palidecer los de los años cincuenta y sesenta.

Luego, el peronismo -a través de su partido Justicialista-, volvería al poder en 1989, pero dirigido por la facción neoliberal y mafiosa de Carlos SaúlMenem, que gobernaría 10 años, lo cual lo dividiría, siendo derrotado en las elecciones de 1999. Tras el fracaso del Gobierno de De la Rúa, las protestas del 2001 y el ínterin de Duhalde, Néstor Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo de 2003 tras una victoria electoral ante Meném,  abriendo otro período de ascenso para el peronismo que terminó con la llegada al poder de Mauricio Macri.  Desde 1943, el peronismo no solo ha superado la proscripción, sino varias dictaduras de derecha que trajeron persecuciones, fusilamientos y desapariciones,y la emergencia de poderosos grupos internos como el peronismo ortodoxo liderado por López Rega, secretario de Perón y el menemismo, una de las referencias más importantes del neoliberalismo y un operador del capitalismo financiero internacional (quien creó la Alianza Anticomunista Argentina, organización que, de hecho, inició la guerra sucia contra la izquierda).

Como vemos, la sufrida a manos de Macri no ha sido ni la última ni la peor de las derrotas soportada por el peronismo. Pero ¿qué ha hecho que haya persistido por más de setenta años? Eso se puede resumir en tres razones, que también son tres lecciones:

  1. Siempre fue más que oficialista: incluso, en vida del General Perón, las distintas corrientes y tendencias trataron de abrirse un espacio dándole sentido y dirección al peronismo, como en el período de los años sesenta en que surgió un peronismo de extrema izquierda orientado a la lucha armada e influenciado por el guevarismo y la revolución cubana. Aunque cada tendencia creía interpretar mejor la “esencia” del pensamiento del general, de hecho, actuaban constantemente sobre él, influenciándolo o modificándolo. Eso lo hizo el de izquierda -como la guerrilla montonera- desde abajo, mientras la derecha clamaba, desde arriba,  ser el peronismo “ortodoxo” es decir, el “de verdad”. Pero a pesar de la ortodoxia,  el peronismo nunca se conformó con una “verdad oficial” sobre el movimiento y Perón supo aprovechar esas diferencias, tanto para mantener su liderazgo como para atraer a distintos sectores de la sociedad argentina. El fin desafortunado de esa lucha -con la masacre de Ezeiza y el nacimiento de la triple AAA- no tiene sus causas en la diversidad de tendencias, sino en las tendencias autoritarias de la sociedad argentina. Décadas después, cuando la mafia menemista secuestró al Partido Justicialista, el corazón del peronismo “oficial” fue la existencia de tendencias alternativas -tanto en la dirigencia como en la base- la que permitió que naciera el kirchnerismo.
  1. Creó una cultura política e impactó en la cultura en general: el peronismo no solo hablaba el lenguaje de los dirigentes políticos, sino que fue capaz de generar expresiones que resonaban y se comunicaban con distintos sectores de la sociedad argentina: había un peronismo obrero nacido de los sindicatos, uno de clase media relacionado con la vida intelectual y cultural, uno relacionado con tradiciones políticas ya establecidas y otro con las rebeldías juveniles. Fue peronista Rodolfo Walsh, el periodista aventurero; HectorOesterheld, legendario guionista de cómics; Leonardo Favio, el cantante popular y cineasta, igual que el humorista Peter Capusotto. Peronistas fueron fieros guerrilleros urbanos y pacíficos activistas por los derechos humanos. Son peronistas los jóvenes de la organización Cámpora y viejos dirigentes de  sindicatos que han sido peronistas por generaciones. Los chistes de Capussotto sobre la historia del peronismo son tan parte del mismo, como lo son los murales en los barrios  y el culto casi religioso a Eva Perón. El peronismo es parte de la vida argentina, una forma de hacer política pero también un conjunto de afectos, de imágenes, de ideas, que no son propiedad exclusiva de nadie ni son administradas por ningún partido o ningún gobierno.
  2. Ha estado abierto a la influencia de otras corrientes políticas y de los acontecimientos de su época: con la Ley 26.618, conocida como Ley de Matrimonio Igualitario, del 21 de julio de 2010, las parejas homosexuales pueden contraer matrimonio en Argentina de manera legal, oficial y con reconocimiento internacional. Esa conquista garantizada por Cristina Kirchner hubiese horrorizadono solo a Perón o a los peronistas ortodoxos, sino a la misma izquierda insurgente que en los setentas soñaba con un peronismo socialista. Pero por su parte, la  idea del socialismo  empezó a asociarse al peronismo  tras la revolución cubana, cuando la juventud radicalizada de la época se hizo peronista. Para bien y para mal cada período histórico  ha alimentado al peronismo y esa apertura es la que le ha permitido adaptarse a los tiempos,  porque cada generación  le ha dicho algo al movimiento, aún si con ello vienen diferencias y conflictos. Sin esa apertura, el peronismo habría sido un recuerdo o se habría fosilizado como otros movimientos y partidos latinoamericanos que emergieron a la izquierda y terminaron a la derecha.

Trascender el oficialismo, crear una cultura política, estar abierto a los cambios: estas son tres lecciones perdurables para la izquierda en América Latina.

Supuesto Negado