PETRO: COMPRADORES FANTASMAS, IDOLATRÍA VUDÚ Y OTRAS CURIOSIDADES

Luego del éxito alcanzado en los primeros días de la preventa del Petro, la nueva criptomoneda venezolana, algunos medios de comunicación locales y las redes sociales –ese parque de diversiones de críticos y entusiastas de cualquier cosa– han especulado acerca de un comprador “anónimo” que se hizo de millones de la moneda digital.

Es necesario recordar que los compradores de Petros, como cualquier otra moneda virtual, son anónimos y el identificador de usuario no es sino una larga cadena de números y letras que funciona como una dirección en el sistema blockchain.

Es por eso que resulta fantástico para burlar el cerco financiero impuesto por EEUU y la Unión Europea contra Venezuela, a pesar de que el Departamento del Tesoro gringo advirtió a sus ciudadanos que deseen comprar la criptodivisa venezolana que “podrían exponerse a riesgos legales”, e incluso “ser perseguidos legalmente” en virtud de las sanciones impuestas a Caracas.

No es un dato menor que los recursos generados las primeras 24 horas de la pre venta superó a los obtenidos por dos meses de exportación petrolera a EEUU (Venezuela recibe cerca de 360 millones de dólares en un mes por la venta del crudo mientras que en pocas horas reunió 735 millones de dólares con la criptodivisa).

Sospechosos habituales

La lógica financiera indica que los posibles capitales que invirtieron en Petros provienen de inversores que tradicionalmente confían en hacer “negocios” con Venezuela (compradores de bonos) o corredores de criptomonedas (brokers) que apuestan al alza futura y las ganancias a través de la especulación financiera. Además, aunque en mucha menor cuantía ciudadanos que buscan ahorrar y proteger su dinero de la inflación.

Según los analistas, la criptodivisa criolla ganará capitalización como lo han hecho otras monedas digitales, impulsado por dos factores: su edición limitada y la demanda que exista para transacciones.

Sin embargo en mi país, tu país, nuestro país –a decir de Chelique Sarabia– casi cualquier tema termina incriminando al gobierno y a sus líderes.

Los mensajes de twitter, cadenas de whatsapp y habladurías en colas, se centraron en estos días en apuntar a Diosdado Cabello, Tareck El Aisammi, Cilia Flores y otras figuras políticas, “enchufados” y “boliburgueses” como compradores anónimos de millones de Petros.

Criptomonedas, vudú y arroz con mango

“El verdadero trasfondo de la dictadura de Maduro con el lanzamiento del Petro es atar nuestro país a la idolatría, el fetichismo y la superchería del Vudú y la Magia Negra. Más que una moneda virtual es un fetiche usado por los médiums (loas) del Vudú como representación de la violencia, la muerte, la venganza y como herramienta para afianzar la ambición de poder o de riqueza mediante la «protección» del idólatra que invoca o se consagra a esos malos espíritus”, escribió en su blog Jesús Caldera, abogado y político.

Este mensaje se publicó en algunos portales, luego se trasladó a whatsapp y de allí se hizo viral.

En vez de concluir que la denominación de la criptomoneda proviene del elemento prefijal que se utiliza con el significado de petróleo (petrodólar, petroquímica) los seguidores de la oposición venezolana prefieren pensar que viene de una de las dos familias de la religión vudú, las cuales “son los espíritus más violentos capaces de causar muerte, dolor y enfermedades”.

Mientras nos preocupamos o divertimos –según la posición crítica ante la información que recibimos– podemos ver la evolución real de las compras del Petro aquí.

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Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado