PLAN INTEGRAL DE AGUAS 2018: UN REALERO PARA EL VITAL LÍQUIDO

agua

El último período de fuerte sequía en el país provocado por el fenómeno “El Niño”, terminó a comienzos de 2017 y afectó tanto al servicio eléctrico como al de agua potable.

Fue en julio de ese año, cuando la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar o mejor conocida como la Represa del Guri, logró abrir sus nueve compuertas de desahogo luego de 8 años de tener sus niveles por debajo del 75% para así normalizar la electricidad.

Los embalses, por su parte, estuvieron repletos gracias a una temporada de lluvias bien generosa, pero a pesar de esto el 2018 se vislumbra como difícil para poder disfrutar del vital líquido.

Venezuela no escapa de ser víctima del calentamiento global, que no es sino el incremento sostenido de la temperatura de todo el planeta, pero este fenómeno, que tiene años, puede paliarse con planes preventivos adecuados.

¿Cuál es el caso en nuestro país?

Aquí si no hay agua, no hay luz… Y viceversa

En Venezuela hay aproximadamente 108 embalses, reservorios o lagos artificiales que almacenan “excesos de agua durante los períodos de mayor escorrentía, para proporcionarlos en los períodos secos”, de acuerdo a información del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas, que son administrados directamente por esta cartera o por Hidroven, Casa Matriz del Sector Agua Potable y Saneamiento, que pertenece al mismo Ministerio.

¿Para qué usan el agua de estos embalses? Para el consumo humano, gasto ecológico, riego, control de inundaciones, hidroelectricidad, recreación e industria.

Durante la pasada Semana Santa, el Gobierno venezolano decretó no laborable todo el asueto para los trabajadores de la Administración Pública Nacional, como medida preventiva por la afectación del “verano” en las cuencas hidrográficas que llenan de manera natural los reservorios de agua potable.

En nuestro país, el servicio eléctrico y el de agua potable van de la mano, y esto se debe a que somos el noveno productor mundial de hidroelectricidad, generando más del 65% de ella a partir de centrales hidroeléctricas y el otro 35% a partir de centrales termoeléctricas (gas).

De bolívares a euros

A comienzos de 2018, el presidente Nicolás Maduro Moros, anunció la creación del Plan Integral de Aguas, para atender, desde las alcaldías y gobernaciones, problemas de infraestructura que afectan directamente el suministro de agua en todo el país.

El Primer Mandatario estampó su rúbrica para aprobar nada más y nada menos que 2 billones 388 mil 578 millones de bolívares y 108 millones 660 mil euros para: rehabilitar vías de penetración de embalses y pozos, activar un programa de saneamiento, de control de inundaciones y de mantenimiento de embalses, crear un programa de atención y gestión comunitaria relacionado con el suministro del líquido, corregir fugas en la red de distribución de los acueductos y rehabilitar las plantas potabilizadoras.

Otra de las medidas adoptadas por el Ejecutivo Nacional, es la activación del Plan Nacional de Plantas Desalinizadoras, cuyo objetivo es habilitar 116 de estas estructuras para obtener agua potable del agua de mar y beneficiar, según declaraciones del ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ramón Velásquez Araguayán, a 850 mil venezolanos.

Maduro también ordenó la reactivación de las Mesas Técnicas de Agua, que son estructuras dentro de las comunidades, donde los mismos vecinos administran el agua, identifican cuáles son los problemas que les afecta y canalizan la solución de estos inconvenientes.

Esta forma de organización fue creada por el presidente Hugo Chávez como parte de una política de Estado, que garantizaría una relación directa del Poder Popular con los órganos competentes en la gestión del agua.

¿Esta vez se logrará el objetivo?

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Por Aimeg García / Supuesto Negado