¿Podrá maniobrar Maduro?

Esta victoria sí es completamente de Nicolás Maduro, sin eventos sobrevenidos, lejos de la figura de Hugo Chávez, con figura, discurso y gestión propia. Ahora se trata de gobernar el período propio y con los retos que todos sabemos que tiene por delante.

¿Qué significa que haya ganado en el marco de un 46% de participación (8,6 millones en un padrón electoral de 20 millones)? A lo interno –y al mediano plazo–, en realidad significa poco: Maduro ganó con 46 puntos de ventaja sobre su más cercano contendor y eso es una victoria aplastante aquí y en China. Pero a lo externo significa mucho: 54% de abstención servirá de argumento para el desconocimiento de diversas naciones, así como el seguro recrudecimiento de las sanciones y presiones económicas sobre Venezuela.

La principal promesa electoral de Maduro fue tomar las riendas de la situación económica luego del 20 de mayo. ¿Cuenta con una base firme para ello? En teoría, ahora sí: el poder político está casi absolutamente en manos del chavismo. Cuentan con una Asamblea Nacional Constituyente y una oposición diezmada a la cual se le suman, ahora, dos candidatos alternativos que repiten el sendero del desconocimiento de los resultados.

El pueblo, sin duda, espera medidas contundentes y concretas para enfrentar la contingencia. ¿Cambios en las políticas macroeconómicas?, ¿cambios en el gabinete e incluso reducción de ministerios?, ¿un viraje político sustancial para cambiar la percepción sobre el país? Lo cierto es que a nivel internacional ningún porcentaje de abstención inhabilita a un gobernante electo, sin embargo, Maduro tendrá que enfrentar sin duda el desconocimiento interno y externo durante los próximos 6 años.