¿Por qué el peronismo puede volver al poder en Argentina este domingo?

La formación de un frente unitario que integra al peronismo con otros partidos y movimientos de diverso signo, y la audaz jugada de Cristina Kirchner de postularse como vicepresidenta (y no para la presidencia), son factores determinantes en lo que se espera sea una contundente victoria de las fuerzas de avanzada en Argentina.

La unidad es un fenómeno poco usual en los ámbitos de la izquierda y los movimientos progresistas, pues más bien la tendencia es a la división y la atomización. Ese mal también ha tocado repetidamente al peronismo como expresión específica e histórica argentina. Pero esta vez el fantasma de los desacuerdos parece haber sido conjurado.

La brigadista internacional Silvana Broggi, integrante del Frente Patria Grande, expresó que la formación de una coalición electoral tan grande es una experiencia inédita en Argentina en años recientes.

El llamado Frente de Todos logró integrar partidos y movimientos sociales del peronismo y sus alrededores. No es propiamente un frente anti-Macri, aunque tiene mucho de eso, porque el Gobierno de este no solo ha causado severos daños en los sectores más pobres del país, sino también en los estratos medios e, incluso, entre familias propietarias de pequeñas y medianas empresas que se han ido a la ruina con la política ultraneoliberal puesta en marcha desde un principio, y que se ha acentuado a partir del pacto con el Fondo Monetario Internacional. “En Argentina ya no gobernaba Macri, sino el FMI, Estados Unidos, Trump. El aumento en los servicios estranguló a las familias y a muchos negocios también”, manifestó Broggi, quien se encuentra actualmente en Venezuela.

El periodista, escritor y narrador de fútbol uruguayo-argentino Víctor Hugo Morales expresó que el valor del frente encabezado por Alberto Fernández y Cristina Fernández no es contra Macri sino contra el neoliberalismo, que tanto daño le ha hecho a Argentina en estos tiempos. “En realidad, Macri es nada, solo un gerente que representa a la clase dominante, las corporaciones, el gran aparato de lo establecido”.

La unidad, para Morales, es un valor importante en este caso. “El peronismo ha conseguido una unión que ojalá se mantenga en los tiempos de Gobierno. Los gobernadores peronistas se han nucleado alrededor de una figura extraordinaria de la política mundial que es Cristina Fernández de Kirchner, que dio un paso de maestra, una verdadera mariscala de esta victoria, cuando en vez de ser ella la candidata decidió que fuera Alberto Fernández”.

Opinó que Alberto Fernández es un muy buen candidato, alguien que supera la media de la política. Además, el sumó mucha gente que sin él no habría formado parte de la unidad.

Raíz histórica

Para Jorge Barbich, periodista argentino-venezolano, la unidad actual evoca la raíz histórica del peronismo. “Una característica de este movimiento político (en sus inicios) fue la convergencia alrededor del líder, la multietnicidad, la plurinacionalidad y diversas formas ideológicas y sociopolíticas, con coincidencias, puntos comunes e intereses motorizados por un comportamiento solidario, nacionalista y libre, arropados por la fidelidad hacia el otro en la construcción de una nación y un Estado soberano, independiente, sin ataduras ni compromisos contrarios a sus intereses”.

Algo de ese espíritu podría estar de vuelta en la alianza que se ha forjado para enfrentar una posible continuación del Gobierno de Macri.

La resaca de la restauración

Otro factor que ha abonado a favor de la propuesta opositora encabezada por los dos Fernández es la crisis simultánea de los Gobiernos neoliberales de América Latina.

El colapso específico del Gobierno de Macri sería más que suficiente para ayudar a nuclear a sus adversarios, pero en la actualidad está en marcha una especie de resaca de la ola restauradora que había arropado a casi todo el continente.

Se hacen sentir con especial fuerza las consecuencias sociales de los programas de ajuste y de las políticas públicas, en general, impulsadas por los Gobiernos de derecha, empezando por el propio centro imperial. A las destemplanzas de Donald Trump en EE.UU. se han agregado las de Jair Bolsonaro en Brasil. Ambos actúan sin recato y de manera cotidiana en contra de los sectores excluidos. Pero a esa “normalidad” se han sumado acontecimientos extraordinarios como: la crisis institucional peruana; el infausto paquetazo de Lenin Moreno en Ecuador; las crecientes manifestaciones contra Duque y los asesinatos sistemáticos de líderes sociales y políticos en Colombia; la aparatosa caída en desgracia de Sebastián Piñera en Chile; y la recurrente violencia en Haití y Honduras (mantenidas muy ocultas por los medios de comunicación procapitalistas). Ese clima general de inestabilidad de los Gobiernos supuestamente estables (los que siempre se comparaban ventajosamente con Venezuela y Nicaragua) ayudan a la opción antineoliberal argentina a mantenerse cohesionada. Con el vecindario en llamas, el electorado argentino tiene en sus manos la oportunidad de ponerse en remojo.

Por Clodovaldo Hernández/ Supuesto Negado