¿Por qué Guaidó no usa los fondos que ha recibido para ayudar a venezolanos en EE. UU. y otros países?

Si el autoproclamado gobierno encargado de Juan Guaidó quisiera apoyar a los venezolanos que se encuentran en países que lo reconocen como presidente interino, como Estados Unidos, Colombia, Perú, Chile, Brasil y algunos de Europa, podría hacerlo, pues ha recibido donaciones de ayuda y también el control de cuentas bancarias clave y de multimillonarias empresas filiales de Petróleos de Venezuela virtualmente confiscadas en esas otras naciones.

¿Tiene Guaidó control real sobre esas cuentas o en realidad las maneja el gobierno de Trump, utilizándolo a él como mascarón de proa? La respuesta puede hallarse en la decisión anunciada en febrero pasado por  la directiva de la facción de la AN que encabeza Guaidó, mediante la cual lo autorizó a crear un fondo de hasta 80 millones de dólares procedentes de cuentas bancarias congeladas en el exterior por sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.

“El propósito de la ley aprobada por el Parlamento es que EEUU, que bloqueó cuentas de la dictadura de Maduro, incluida las de Pdvsa, y de funcionarios chavistas, libere el dinero para constituir un fideicomiso que sería supervisado por la Organización de Estados Americanos”, dijo a la AFP el diputado Alfonso Marquina.

¿Está operativo ese fondo? ¿Y si es así, por qué el dinero no se ha empleado en ayudar a los venezolanos afectados por la pandemia en el mismo EE. UU. y en otras naciones? Son algunas de las preguntas que surgen.

Para los venezolanos en Estados Unidos

Han sido más que evidentes las dificultades que ha confrontado en EEUU gran cantidad de venezolanos, incluyendo algunos que figuran allá como inmigrantes por razones humanitarias y perseguidos políticos.

La crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19 agudizó los problemas, al punto de que un grupo de venezolanos quedó varado en Miami y tuvo que recurrir al auxilio del gobierno de Nicolás Maduro.

Más allá de ese caso, las repercusiones económicas de la pandemia han comenzado a sentirse entre los trabajadores con empleos precarios, entre quienes hay miles de venezolanos.

¿Dispone Guaidó de recursos para un plan de apoyo a esas personas? Si se juzga por el baile de cifras que han salido a la luz pública desde la autoproclamación, en enero de 2019, habría que decir que sí. De sobra.

Solo con los fondos de la empresa Citgo, el diputado tendría un enorme margen de maniobra. Pero ese no es el único dinero que maneja.

Tan temprano como el 29 de enero de 2019, horas después de que Guaidó se juramentara a sí mismo en una plaza de Caracas, el diario The New York Times reseñaba que  el Departamento de Estado habían anunciado que “le dio a Juan Guaidó, el líder opositor de Venezuela, el control de bienes, activos y propiedades del gobierno venezolano en cuentas bancarias en Estados Unidos”.

El medio estadounidense señaló que el secretario de Estado, Mike Pompeo, le otorgó la certificación a Guaidó para que manejase una lista de activos que incluye las cuentas del gobierno de Venezuela o del Banco Central venezolano que están en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Añadió que “el cambio de control es aplicable para cuentas similares en cualquier banco que esté asegurado o respaldado por las autoridades estadounidenses”.

“Los funcionarios estadounidenses calculan que las sanciones financieras bloquearán el acceso del gobierno de Maduro a 7 mil millones de dólares y que resultarán en la pérdida de hasta 11 mil millones”, dijo en ese momento NYT.

Aparte del dinero que podría manejar mediante el control de las cuentas, en los haberes del gobierno paralelo deben anotarse las contribuciones que la administración de EEUU, las naciones aliadas de Washington y entes privados han otorgado en el año y poco más de dos meses que han transcurrido desde que se puso en marcha el Plan Guaidó.

En enero pasado, un trabajo publicado por el portal de periodismo de investigación The Grayzone, indicó que “la Administración de Donald Trump gastó al menos 654 millones de dólares en programas de ayuda relacionados con Venezuela (…) entregados en varios lotes a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)”.

Dicho medio asegura que, en concreto, la USAID había transferido hasta octubre de 2019, un total de 98 millones de dólares  de manera directa al gobierno interino de Guaidó. Pero ese mes se aprobó otra partida de 128 millones de dólares para, a través de la Asamblea Nacional “desarrollar planes para recuperar la economía e implementar servicios sociales durante una transición a la democracia”.

Borges, Vecchio y USAid
Carlos Vecchio y Julio Borges, acompañados por Lilian Tintori, recibiendo documentos de USAid

De la entrega de esos recursos quedó constancia en notas de prensa y fotografías del momento en el que Carlos Vecchio y Julio Borges, trajeados como prominentes diplomáticos, recibían los documentos de manos de funcionarios de la USAID.

Cuando esos fondos fueron anunciados, la directiva de la AN, entonces unificada y encabezada por Guaidó, aclaró mediante un comunicado que el dinero no sería empleado en pagos corrientes del Parlamento, como las nóminas de empleados o los viajes de los asambleístas. “El 100 por ciento de los recursos será administrado a través de implementadores autorizados por las autoridades estadounidenses”. Nunca se explicó quiénes serían estos “implementadores autorizados”

Cuando, a partir de enero, la AN se fracturó y entró en funciones la directiva encabezada por Luis Parra, se abrió una averiguación sobre el uso que se le dio a esos fondos, pues al parecer ni siquiera los mismos diputados opositores tuvieron acceso a tal información.

La contingencia del coronavirus ha llevado a muchos opositores a preguntarse si esas grandes cantidades de dinero no le dan a Guaidó la oportunidad de hacer algo concreto en favor de los ciudadanos venezolanos que andan por el mundo pasando grandes dificultades como producto de la pandemia, su crisis económica asociada y los brotes de xenofobia en algunas naciones.

El economista opositor Francisco Rodríguez, por ejemplo, le sacó punta al lápiz y encontró una partida de 3 mil 200 millones de dólares producidos por las refinerías de Pdvsa en Estados Unidos durante el período de Guaidó como presidente de la AN en el 2019. “Si esos recursos ya no están disponibles, a los venezolanos se nos debe una explicación”, enfatizó Rodríguez.

Para los venezolanos en Colombia

Uno de los países donde Guaidó podría haber podido mover con mayor facilidad los recursos financieros que controla es Colombia. Y es el país en el que se ha presentado la situación más compleja para los venezolanos migrantes.

No se trata de una falencia nueva. Por el contrario, la falta de apoyo a los connacionales que se fueron a Colombia fue una de las primeras críticas que recibió Guaidó desde el lado interno de la oposición. Luego de la fallida introducción forzosa de la ayuda humanitaria a través de la frontera (tras el concierto Venezuela Aid Live de Cúcuta), decenas de desertores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de cuerpos policiales quedaron abandonados en la ciudad colombiana por falta de pago en los hoteles donde inicialmente fueron alojados.

Desde el mismo día del discurso, una espesa nube cubrió la llamada Operación Libertad, pues una de las noticias más destacadas fue la muerte del primo y asistente del diputado Freddy Superlano, en un motel de Cúcuta. Aquello, según se dijo, fue apenas una muestra del mal uso y el derroche de la ayuda humanitaria en farras, drogas y trabajadoras sexuales.

El episodio, que pasó al registro histórico como “el Cucutazo”, terminó causando desavenencias en el equipo de Guaidó, pues su “embajador” en Bogotá, Humberto Calderón Berti, denunció las irregularidades cometidas con los fondos aportados por gobiernos y particulares para la ayuda humanitaria, que habría sido utilizada para el enriquecimiento personal de varios dirigentes, así como para las ya mencionadas parrandas.

Rosanna Barrera y el cucutazo
Rosanna Barrera

En el momento de las primeras denuncias se afirmó que Rossana Barrera y Kevin Rojas, los “encargados operativos” de Guaidó para atender a los venezolanos que habían quedado a la intemperie en Cúcuta, se apropiaron de unos 90 mil dólares. Guaidó prometió investigar y castigar a los responsables, pero lo que ocurrió, unos meses más tarde, en noviembre, fue que Calderón Berti quedó despedido.

Si no se les prestó ayuda en el momento de máxima incandescencia del liderazgo de Guaidó, menos puede esperarse que se concrete ahora, cuando se encuentra en una de sus horas menos favorables.

Al margen del “Cucutazo”, la oposición venezolana dispone desde el año pasado de una fuente de ingresos mucho más sustanciosa que el dinero recaudado por ayuda humanitaria. Se trata del control que el gobierno colombiano, a imagen y semejanza del de EEUU, le otorgó a Guaidó sobre la petroquímica binacional Monómeros.

Calderón Berti y el Cucutazo
Humberto Calderón Berti

Esta empresa, según la denuncia de Calderón Berti, fue repartida entre los partidos del G-4 (Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular), a la manera de un botín de guerra, sin respeto por los criterios técnicos. En todo caso, los recursos que ya no está recibiendo el fisco venezolano podrían ayudar, por ejemplo, al retorno de los connacionales que han sido despedidos de sus trabajos y desalojados de los lugares donde estaban hospedados. Al respecto, nadie dice nada.

Y para los venezolanos… en Venezuela

El economista Francisco Rodríguez no solo ha puesto el dedo en la llaga de los 3 mil 200 millones extraviados en EEUU. También ha dicho que si Guaidó quisiera podría ordenar de inmediato el envío de tanqueros cargados de gasolina desde las refinerías de Citgo, para atender la crisis de combustible que sufre Venezuela. “No hay ningún impedimento para que lo haga”, declaró Rodríguez en una entrevista con el periodista Vladimir Villegas.

Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado