CARNE, QUESO, AGUACATE, TOMATE: ¿SE EQUILIBRAN LOS PRECIOS?

Por primera vez en años baja el precio de la carne, el pollo y otros. SN explica el por qué.


A mediados de año el recrudecimiento de la guerra económica llevó los precios de los alimentos a niveles absurdos. De mayo a julio fue sin duda el periodo más duro, en el que un kilo de carne pudo llegar a costar hasta 6000 bolívares.

Pero una vez sorteados varios obstáculos y caducado el semestre que Ramos Allup vaticinó para la caída del Gobierno, los precios empezaron a desinflarse. Es evidente que siguen elevados, pero los comerciantes tuvieron que empezar a bajarlos para no seguir perdiendo mercancía. Al final, su tan querida ley de oferta y demanda debía aplicarse. Veamos algunos ejemplos:

La carne, del cielo a la tierra

Según la Sundde, el precio de la carne está entre los 220 y los 250 bolívares, dependiendo del tipo de corte. Ahora, no se encuentra a ese precio en ninguna carnicería desde mediados del año pasado. A principios de 2016 lo que ocurrió es que la carne desapareció de los establecimientos privados, por lo que el Estado tuvo que optar por importar la proteína animal, ya que los productores se negaban a arrimar sus reses por “la poca ganancia” que representaba el precio fijo.

Luego la carne apareció cerca del mes de mayo. Solo que los carniceros hicieron caso omiso de la regulación y empezaron vendiéndola en 2000 bolívares, al menos. Luego, hacia julio, el kilo de carne alcanzó los Bs. 5000. Así como en mi casa, mucha gente dejó de comprarla. No fue un boicot estructurado pero sí naturalizado. Ahora el precio de la carne ronda los 3000 bolívares, dependiendo de la zona en la que se adquiera.

El pollo, disminuyendo el vuelo

El precio regulado del pollo está entre los 850 (pollo entero) hasta los 1400 bolívares (pechuga deshuesada). Pero el comportamiento ha sido exactamente igual al de la carne. Para febrero de 2015 su precio regulado era de 65 bolívares el kilo y solo tardó un poco más en desaparecer de las neveras. Aunado a que la gente empezó a consumirlo más, en detrimento de la carne.

Mientras la carne alcanzó los 5000 bolívares en junio, el pollo se acercó a los 4000. Una alternativa a mediados de año fue comprar alitas de pollo, que en junio rondaban los 800 bolívares el kilo. Pero el mismo boicot naturalizado hizo efecto. Insisto, depende de la zona y los establecimientos, pero el precio del pollo ha venido bajando y ahora se puede conseguir uno entero en 2000 bolívares.

El queso, de más a menos

A pesar de que el queso no desaparece de los locales, su precio ha tenido un comportamiento muy irregular. Actualmente el kilo de queso duro para rayar está entre los 3200 y los 3500 bolívares. A mitad de agosto estaba en 2800 y finales de julio se podía conseguir hasta en 2000 bolívares. Sin embargo, entre mayo y junio, llegó a tocar los 4000 bolívares en algunos establecimientos.

El aguacate, descenso en picada

El aguacate es un caso emblemático para ilustrar la guerra económica. El venezolano lo usa para resolver cualquier comida y la fluctuación que ha vivido esta fruta es espasmódica. Hasta principios de este año se podía comprar a 100 bolívares cada uno (criollo), hasta menos. Algunos vendedores ambulantes en Catia te vendían 6 por 500 bolívares, lo recuerdo con alegría. En los automercados los aguacates injerto costaban cerca de 300 bolívares, pero te llevabas uno gigante.

Pero en junio el aguacate llegó a costar 5000 bolívares en diversos locales. Los ambulantes pasaron a vender 2×500, algunos 3×1000 o hasta en mil el kilo. Y en los automercados la gente dejó de comprarlo y se podía ver cómo se echaba a perder día a día. Ya en septiembre en estos establecimientos lo venden entre mil y 2 mil el kilo, pero los vendedores en la calle te dan la alternativa de conseguir 3×600, dependiendo también de la zona.

El tomate, salvado de la pudrición

El caso del tomate también es emblemático. Pasó mucho tiempo sobrellevando los embates de la guerra económica y hasta mediados de mayo se podía conseguir entre 250 y 300 bolívares el kilo. Pero como junio y julio fueron los meses de la locura, el kilo llegó a los 3 mil bolívares. En algunos automercados lo vendía solo en bandejas de a 6 tomates por 1200 bolívares. Y en esa oportunidad se podrían porque nadie se los llevaba. Actualmente oscilan entre los 300 y 600 bolívares, como siempre, dependiendo de la zona donde los adquiera.

Estos son solo algunos ejemplos. Pero no debemos perder de vista que la guerra económica persiste y ante las recientes medidas de protección del salario que decretó Maduro (aumento de sueldo mínimo y cesta tickets) se ven en los comercios intentos tibios de volver a subir los precios. Hay que tener presente que a la vuelta de la esquina está la Navidad. Así que es importante seguir buscando las mejores opciones y andar como decía nuestro Comandante: ¡ojo pelao!