PRESIDENCIALES: MUCHOS RESULTADOS, MISMA SITUACIÓN

¿Cómo es que este Gobierno, ahogado con tantos problemas y prácticamente a la deriva, puede vencer con 68% a una Oposición que viene de derrotarlo con 56% en 2015? ¿Qué quiere decir que más del 50% de la población se abstenga? ¿El desconocimiento de Henri Falcón pondrá en jaque al Gobierno?

Primero hay que aclarar que la abstención derrotó al candidato opositor Henri Falcón y que ahora, después de su buen resultado, la abstención intentará deslegitimar a Maduro, una vez más. Pero para desestabilizar al Gobierno se requiere más que argumentos extralegales. Si con los legales es difícil, no hay ningún basamento legal que diga que con tal cantidad de abstención el Gobierno está deslegitimado.

Claro, el resultado, pírrico en participación, va a tener efectos en las maniobras del Gobierno, especialmente en las de una nueva Constitución que debería ir a elección o en la de adelantar las elecciones de la AN como se ha propuesto desde la ANC. El Gobierno deberá ser más cauto con sus intentos de avanzar en la perpetuación del poder.

¿Cómo perdieron la brújula de 2015?

2 millones 100 mil votos le sacó la oposición al Gobierno en el año 2015 ¿Qué hizo que este 20 de mayo la oposición decidiera no asistir y dejar el campo abierto a Maduro? ¿Qué pasó en el intermedio de esta historia que empuja a la oposición a empezar de cero a ver si en el 2025 puede sacarle provecho a una situación de crisis económica que, parece que se mantendrá durante algún tiempo?

Lo único que puede permitir explicar esta decisión de la dirigencia opositora de no asistir a un evento electoral que podía arrasar de calle, como lo había hecho en 2015, se resume en un viejo dicho popular: “ellos son blancos y se entienden”.

La principal razón se encuentra en la oposición y sus divisiones internas. Incluso, más que por decisiones, por la manera “clasista” de cómo las élites económicas –compuestas por familias de historia y renombre–, han formado una generación para “tomar el poder” que no ha podido con el Chavismo debido a que el voto popular no les ha acompañado. Capriles Radonski, Leopoldo López Mendoza, María Corina Machado-Zuloaga, esos nombres dan cuenta del liderazgo opositor que ha nacido de las élites. Esos apellidos resumen la historia colonial de Venezuela y con ellas el oprobio contra las clases subalternas. Impedir la participación y el voto a favor del candidato opositor Henri Falcón parece que es una cuestión más de “resentimiento de clase” (alta) que una decisión política, puesto que las organizaciones y partidos opositores no pudieron argumentar por qué no votarían por Falcón y fue su abstención la que dio al traste con la opción electoral que ahora se repetirá en el 2024.

Si Henry Falcón, Claudio Fermín y las bases populares que pusieron sus votos en 2015 hoy terminaran de entender que ellos no pueden representar a las élites económicas. Si Lorenzo Mendoza se hubiera lanzado, las elecciones hoy hubieran sido declaradas legítimas por ellas y los partidos de la MUD hubieran movilizado su maquinaria para votar. Pero el candidato no fue Lorenzo. Fue un “exchavista” con extracción popular y puso de jefe del comando de campaña al exadeco Claudio Fermín. Ese atrevimiento de haberse lanzado sin su consentimiento ayer se lo cobraron los sectores medios y altos donde la abstención fue masiva.

Claro, el Gobierno actuó duro. Lo que pasó con el Referendo Revocatorio, con la inhabilitación de Capriles, con el nombramiento de Magistrados horas antes de entregar la Asamblea Nacional y muchos actos que hacían ver que el oficialismo jugaba con fuerza. La oposición se desmoralizó ante el juego rudo y terminó “autoexiliándose” o saliéndose de la política electoral. Y por ahora, esperando un Día D.

El desconocimiento de Henry Falcón tiene un fin político. Él sabe que no prosperará. Todas las situaciones por él planteadas ayer para desconocer el triunfo de Maduro no serán suficientes para poder realzar un número electoral tan bajo como el que sacó (21%). Además, el Gobierno está acostumbrado a este tipo de situación el día de las elecciones y sabe de sobra como neutralizarlo.

La abstención realmente no es un problema para el Gobierno. Está acostumbrado a lidiar con “problemas técnicos”. La ANC que escribirá nuestra Constitución, en el nuevo ciclo que comienza, fue electa con 59% de abstención. Y, además, el Gobierno sabe que, independientemente del resultado, sus enemigos internos y externos igualmente los tendrán en la mira. Así que no hay manera. Un pequeño escollo en la “ficha técnica” de las elecciones no va a echarlos para atrás y entregar el poder. Pensarlo suena risible.

Eso sí, esta alta abstención es un escollo para los próximos pasos de la ANC, especialmente la redacción de una nueva Constitución. La holgura y legitimidad que puede dar este evento, pasa rápido y va a ser más difícil para el Gobierno imponer con facilidad una nueva Constitución a su medida.

Es obvio que el 52% de abstención hace frotar las manos de los actores externos contra el Gobierno porque indica una pérdida de sentido político de la población mayoritaria. Si Maduro pedía 10 millones de votos, obtener la misma cantidad de las elecciones a alcalde es cuando menos una derrota simbólica.

Ante este resultado sería obvio una etapa de revisión, el realineamiento con actores políticos del Chavismo que han quedado por fuera, reenfocar la gestión política hacia los problemas de la gente.

Pero todos conocemos que la dupla Maduro-Cabello no son pivote político, ante este resultado cerrarán más su juego y seguirán promoviendo el abstencionismo en la Oposición y manteniendo sus fuerzas que, aunque debilitadas, son fuerzas electorales con las que pueden ganarse elecciones como las de ayer con una alta abstención. Total, el próximo evento electoral de importancia lo tendrán en 2025 bajo una nueva Constitución, ya que han demostrado sobrevivir sin instituciones importantes como la Asamblea Nacional.

Lo cierto es que la situación no cambia un ápice. Si después de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente se sentía en la calle una sensación de paz y tranquilidad, hoy en las calles se respira la misma crisis y la misma situación terminal de días anteriores al evento. Por su parte la oposición en el extranjero seguirá impulsando sanciones, bloqueos o intervenciones y el resultado de la abstención es útil para ello. Mientras Henry Falcón tratará de posicionarse como líder de la oposición electoral.

Fueron muchos resultados, pero nada parece haber cambiado.

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Por Ociel López / Supuesto Negado