5 COSAS QUE NO HA LOGRADO (NI LOGRARÁ) HACER LA OPOSICIÓN

(TOP 5) Esta vez contamos las principales torpezas que han debilitado el liderazgo de la oposición mientras ejerce poder en la Asamblea


1. Unificación de liderazgos y estrategias

Para la oposición venezolana el tema de lograr la unidad, o al menos la coordinación, siempre ha sido uno extremadamente difícil, solo recordemos cómo el sector empresarial del golpe de abril dejó por fuera al sindical y partidista.

Aun cuando se han logrado unificar en torno a ciertas candidaturas, las tensiones internas simplemente son muy grandes, por ejemplo, entre el sector “radical” que desea un golpe de Estado, y los que pretenden ganar espacio por la vía electoral, entre los viejos y nuevos partidos, etc.  Leopoldo López, inhabilitado desde 2005, es un factor importante en esas divisiones: cuando Capriles se convirtió en la cabeza visible de la oposición en las primarias de 2012,  los otros sectores y líderes impusieron la teoría del fraude -a la que Capriles terminó cediendo- y un par de años después, esa locura llamada “La Salida”. La elección de Ramos Allup como presidente de la AN a expensas de Julio Borges, es otro ejemplo de lucha interna desbordada en la que dirigentes como Machado, López y Allup tratan de minar cualquier liderazgo o estrategia que no sea la de su propio sector.

2. Plan alternativo de gobierno

Durante años ha brillado por su ausencia la propuesta alternativa de gobierno de la oposición, y este periodo crítico no es la excepción: a pesar de que economistas y otros profesionales de oposición han presentado diferentes planes con diferentes orientaciones, ni la jefatura de la MUD ni los “radicales” como María Corina nos han dicho jamás cómo piensan gobernar Venezuela. Además de las amenazas de rigor de recortar ciertos gastos o de terminar los convenios con Cuba o Petrocaribe, no tenemos idea de qué es lo que haría la oposición frente al bachaqueo, las megabandas, qué harían en el Arco Minero o cómo se las arreglarían para proveer salud primaria si expulsan a la misión cubana, o cómo enfrentarían la caída de los precios del petróleo, etc.

De sectores como los de María Corina y Leopoldo, lo  único que podemos deducir es que harían algo parecido a Macri, y de otros, como Primero Justicia o Capriles que dicen no ser neoliberales, no conocemos ninguna propuesta concreta. Pero todo son deducciones, porque todos los documentos y planes son siempre extremadamente vagos y generales.

3. Acompañamiento de las protestas

Ante las protestas de las últimas semanas, muchas figuras identificadas con la oposición o adversas al chavismo se han quejado de que los dirigentes de oposición no aparecen, y así es: sean violentas guarimbas o protestas legítimas, los dirigentes de oposición no aparecen, y cuando lo hacen es en movilizaciones oficiales y solo para tomarse una foto. La falta de presencia de los políticos antichavistas en comunidades populares es notoria, incluso en casos como el de Capriles, que rara vez se deja ver en los pueblos y ciudades del enorme estado que gobierna. Esa falta de interés en las giras nacionales -en “caminar el desierto”, como decía Chávez- contrasta con el gran interés en las giras internacionales donde hacen el “trabajo político” que no hacen en las calles y barriadas.

4. Movilización de sus seguidores

Los antichavistas siempre tuvieron poco interés en ir a las movilizaciones, excepto para ser vistos en ellas. A diferencia de las movilizaciones chavistas que han tenido un carácter festivo, las de la oposición eran actos a los que se iba y se venía sin escuchar mucho a los dirigentes si la ocasión no lo ameritaba; la convocatoria fue siempre algo débil. Pero después de las guarimbas, a la poca emoción se ha sumado el miedo: ya no se sabe cuándo un grupo de guarimberos va iniciar un disturbio, lo que básicamente disuade a todo el que quiere manifestar pacíficamente y no verse en medio de un enfrentamiento. La dirigencia de oposición no solo ha sido incapaz de aprovechar la difícil situación para aumentar su convocatoria, sino que no se ha interesado en proveer un ambiente seguro para sus seguidores: hacerlo significaría criticar a los guarimberos, lo que equivaldría a tener una posición “chavista”.

5. Creación de símbolos y consignas

En 2002 y 2007 la oposición trató de crear una serie de símbolos y de consignas que les distinguieran como fuerza política. Con los de 2002 nadie quiere tener que ver, y los de 2007 -calcados de movimientos anticomunistas de Europa oriental- pasaron rápidamente al olvido. Casi ningún símbolo o consigna común -además de las electorales- tenían los antichavistas de diferentes tendencias y esa carencia se profundizó tras las elecciones del año pasado, cuando su caudal electoral aumentó: si no había símbolos, consignas o ideas a los que reunir a los antichavistas de siempre, mucho menos lo iba a haber para los electores traídos por el descontento.

Supuesto Negado