¿Qué son las milicias y qué relación tienen con Jair Bolsonaro?

En Venezuela estamos acostumbrados a que los concejales no hacen gran cosa excepto, tal vez, salir millonarios del cargo. Ese parece que no es el caso en Brasil. Al menos no era el caso de Marielle Franco.

La concejal de 39 años era socióloga y activista de derechos humanos y se definía como “mujer feminista, negra e hija de la favela”. Fue asesinada de cuatro tiros en la cabeza alrededor de las 21:30 del 14 de marzo de 2018. También fue asesinado Anderson Pedro Matías Gomes el chofer del vehículo.

Desde el inicio las investigaciones sobre el asesinato de Franco los investigadores sospecharon que había sido un golpe de las temibles milicias de Río de Janeiro, herederas de los Escuadrones de la Muerte de la Dictadura Militar en particular la conocida como Escritório do Crime (oficina del crimen).

Y, en efecto, dos ex agentes de policía con conexiones con una milicia han sido detenidos por el asesinato Franco.

Esto era predecible.

Lo que sorprendió a muchos es que la misma milicia tiene vínculos con la familia de Jair Bolsonaro y que uno de los homicidas tiene una foto con el nuevo presidente de Brasil.

Malas compañías

Las autoridades han acusado a Ronnie Lessa, ex sargento de la policía y Élcio de Queiroz, oficial retirado de la policía militar. El primero sería el pistolero y el segundo el conductor del vehículo.

El segundo es el que aparece en la fotografía con Bolsonaro.

Con estas detenciones surgieron preguntas y acusaciones sobre los vínculos que el presidente Bolsonaro y su familia podrían tener con esta milicia. Lessa, el asesino de Marielle Franco, era vecino de Bolsonaro en un lujoso edificio donde el presidente posee un apartamento.

Y previamente se había hecho público que la oficina de Flávio Bolsonaro –hijo del presidente y diputado– habían empleado a la esposa y a la madre del fundador de Oficina del Crimen, Adriano Magalhães da Nóbrega,

Estas relaciones pueden ser circunstanciales y ni Bolsonaro y su familia han sido conectados con el asesinato. Sin embargo todas estas revelaciones han levantado preguntas sobre qué tan cercano es el presidente y su entorno con el mundo de las milicias.

Del Escuadrón a la Milicia

Las milicias son grupos paramilitares formados por agentes policiales y militares retirados o en servicio. Algunos investigadores las consideran parte de un estado paralelo en Río de Janeiro.

Hasta hace algunos años la violencia en Río era sinónimo de narcotraficantes con fusiles, pero ahora son las llamadas milicias las que se han venido imponiendo. Ahora dominan sectores completos de Río y se han expandido a municipios vecinos.

Las milicias son una continuación directa de los Escuadrones de la Muerte que en los años sesenta y setenta fueron formados dentro de las policías con autorización para matar del gobierno militar. Comerciantes y grupos de derecha les financiaban.

Los Escuadrones nunca desaparecieron del todo, ni siquiera con el final de la dictadura. Con el ascenso en los ochenta al poder de las bandas de narcotraficantes y de los llamados “comandos” criminales nacidos en las cárceles, los escuadrones se reorganizaron como milicias para disputarse el control de Río de Janeiro.

Hace unos 20 años empezaron a operar sistemáticamente prometiendo llevar seguridad a zonas dominadas por el narcotráfico y azotadas por las guerras entre bandas.

En esa guerra lograron un considerable control territorial.

Modelo de negocios

Desde entonces han adquirido un poder económico que no tenían antes. Este viene del cobro de vacunas a comerciantes y pobladores, del control de servicios como el gas, agua e Internet, y la venta de terrenos e inmuebles.

Por supuesto que en algunas zonas han terminado por hacer acuerdos demasiado lucrativos con el narcotráfico.

Pero a diferencia de los narcos y los comandos las milicias, que están vinculadas a las instituciones y el poder político, por ejemplo, financian candidaturas a los consejos municipales.

Además de la extorsión su modus operandi son las ejecuciones extrajudiciales que son practicadas sistemáticamente por las policías del país: en 2015, 9 policías fueron acusados en Salvador de Bahía de asesinar a 12 jóvenes. En la localidad de Osasco, ese mismo año, 19 personas fueron asesinadas por policías militares y guardias civiles.

En el nordeste de Brasil los grupos parapoliciales operan por la noche en carros negros y en ropas civiles al estilo de los viejos Esquadroes da Morte. En Río, es lo mismo solo que están mucho más organizados, controlan territorio, y tienen intereses comerciales y políticos.

Entre Milicias y Comandos

Jair Bolsonaro salió elegido presidente de Brasil con un plan de seguridad que se basa en tres ideas básicas: fomentar que los policías maten con impunidad, facilitar el acceso a las armas y endurecer el Código Penal para incrementar el número de presos.

Los tres son muy polémicos y no se podrían poner en práctica sin aprobación Congreso, del Supremo y de los gobernadores de los estados, pero expresan perfectamente el pensamiento de la derecha de la que nacieron los escuadrones de la muerte.

Sus críticos dicen que ese discurso estimula por sí mismo los grupos de exterminio, que tras décadas de ejecuciones extrajudiciales y encarcelamientos masivos el crimen no disminuye sino que aumenta, que las milicias son iguales o peores que los comandos y no han mejorado nada la situación.

Hasta entonces parecía que había solo afinidad ideológica entre Bolsonaro y las milicias pero el asesinato de Marielle Franco ha levantado más dudas. No solo queda claro que las milicias están mucho más involucradas en la política de lo que se creía sino que Bolsonaro y su entorno familiar podrían tener vínculos con ellas que irían más allá de la mera afinidad ideológica.

Seguramente en los próximos meses sabremos si ese vínculo fue circunstancial o es algo más profundo. Pero lo cierto es que la imagen del presidente de Brasil abrazando a uno de los asesinos de Marielle Franco no pasará al olvido.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado