CON TRUMP EL PELIGRO ES REAL

No es broma. El muro entre Estados Unidos y México que piensa levantar el candidato estadounidense del partido republicano, Donald Trump, ya está en construcción, no es de concreto armado, ni de hormigón o ladrillo, es una barrera que ha empezado a hacer desde su discurso anti-inmigrantes que arremete contra los latinos y exacerba el peligro del racismo y la xenofobia.
“México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (…). Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores”, afirmó el magnate.Según analistas y activistas, no es una declaración ligera. Alicia Jrapko, coordinadora en EEUU del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos, dice que, aunque Trump sabe que es una misión imposible levantar un muro, él se apoya en este cliché para seguir alimentando el odio hacia los inmigrantes mexicanos que van a trabajar a Estados Unidos en condiciones duras.

La activista de derechos humanos considera que el republicano podría encabezar la lista de los presidentes con más deportaciones de inmigrantes indocumentados de EEUU. “Si Trump gana las elecciones presidenciales, el peligro es real”.

Aunque encuestas recientes dan entre 20 y 23 por ciento de los votos latinos al magnate neoyorquino, en una contienda donde los rivales no son muy queridos por el electorado hispanoamericano, Trump intenta, desde el discurso y el show, ganar terreno en este sector de la población estadounidense, aunque primero llame a los mexicanos narcotráficantes y violadores.

Sus intentos por avanzar en este electorado han ido más allá de decir que los hispanos lo aman. En un episodio muy mediatizado, durante un mitin de Trump, una colombiana subió a la tarima y gritó al micrófono su amor por el candidato. Más allá de la manipulación y las sospechas que pueda levantar la escena, no debe pasar desapercibida en el análisis por la evidente intención de capturar a un público que con su discurso había ahuyentado.

Ganarse a los latinos con racismo hacia los latinos

El periodista Luis Beatón, de Prensa Latina, apunta que no se descarta que Trump, pese a que la mayoría de los latinos no lo aman, pueda conseguir, al menos, una cuarta parte de su apoyo moviendo su mensaje hacia una posición más moderada que lo conecte a una parte de ese voto que aun piensa en el sueño americano y el éxito, mientras pasa por alto la retórica negativa.

Sin embargo, el candidato persiste alentando la violencia y la xenofobia, además ha impulsado una campaña dirigida a una población electoral de hombres ‘blancos’ frustrados, sin empleo, sin vivienda propia y sin seguridad social, como apunta Marco A. Gandásegui, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA).

Ese panorama parece contradecir cualquier estrategia para capturar votos de los latinoamericanos en Estados Unidos, pero Jrapko señala que Trump, prácticamente, eliminó a sus contrincantes con su discurso racista y remarca y explota una línea divisoria entre los inmigrantes “legales” e inmigrantes “ilegales” que no pueden votar. “Muchos latinos caen en su trampa”.

“Algunos grupos latinos ven con desagrado la llegada de inmigrantes “ilegales” que, de acuerdo al candidato republicano, vienen a quitarles sus trabajos, a cometer crímenes, etc. Cuando en realidad, los inmigrantes vienen a hacer los trabajos que ningún otro estadounidense quiere hacer. Como latinoamericana, viviendo en EEUU, me avergüenzo de los latinos que prefieren sumarse al coro de odio impulsado por Trump, olvidándose de sus raíces y dejando a un lado la solidaridad con el sufrimiento de sus pares”.

Trump y Venezuela

Aprovechando la campaña mediática de desprestigio contra Venezuela que en Estados Unidos es latente y cotidiana, en una oportunidad el candidato, con tono de burla y entre risas, dijo que si no gana, su país será como Venezuela.

“Hasta ahora, la propaganda siempre se había enfocado en los cubanos pidiendo asilo político huyendo del comunismo de los Castros, ahora se enfocan en los venezolanos escapando de Maduro”, dice la coordinadora del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos.

La prensa de derecha anuncia el aumento exponencial de casos de asilos de ciudadanos venezolanos, año tras año, desde el 2002. Pero los mismos medios confiesan que esta política estadounidense que alimenta la versión sobre venezolanos escapando como víctimas de una dictadura en su país, ha sido aprovechada como una estrategia migratoria que aplican muchos haciéndose pasar por perseguidos.

Aunque registros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) indican que las deportaciones de venezolanos han caído en los últimos años, con un Trump en la Casa Blanca el racismo puede dar un giro a las estadísticas en las que se evidencia que los venezolanos no son “un problema migratorio” para ese país.

Otros no creen que los venezolanos sean el blanco de las deportaciones en un supuesto gobierno de Trump, como afirma Yrai Santander, venezolana que vive hace más de cinco años en Estados Unidos. Pero más allá de ello, es difícil que el republicano seduzca a los votantes venezolanos porque choca el tono populista y su lenguaje irrespetuoso. “La mayoría de los venezolanos que conozco odian con pasión a Trump”, dice.

Supuesto Negado