¿REALMENTE EXISTIÓ JESUCRISTO?

Para el creyente esta pregunta no tiene ningún sentido: las escrituras lo dicen y no hay porqué dudarlo.

Para los que no son cristianos -la mayoría de la humanidad que incluye ateos, agnósticos y gente de otras religiones- la cuestión de si Jesús de Nazaret es el Cristo, es decir, el hijo de Dios en forma humana, no es relevante aunque sí puede serlo su mensaje.

El problema es que, aunque el mensaje sea valioso, Jesús podría ser legendario, mítico o ficticio: ¿qué certeza hay de que existió en la Palestina del siglo I a. C. un tal Yeshua, carpintero de Nazaret, hijo de María que fue bautizado por Juan el Bautista, predicó por tres años y luego fue ejecutado vilmente por los romanos?

Para saber si existe haría falta que fuera mencionado en textos que no sean cristianos -como una comprobación independiente- y, sobre todo, evidencias históricas como documentos o tumbas.

Es decir, la existencia de Jesús, fuera de la fe, tratada como una investigación histórica y científica.

A los cristianos les puede servir de consuelo que tengamos tan poca evidencia de la existencia de Jesús de Nazaret como de la de cualquier otro fundador de religiones. Mahoma, Buda, Krisna, Zoroastro, Quetzatcoatl: de todos tenemos poca evidencia y la poca que tenemos viene de los seguidores de su religión, en todos los casos los eventos históricos están mezclados con los mitos (nacimientos de vírgenes, resurrecciones, milagros, etc.), y ha sido muy difícil conseguir evidencia arqueológica.

Mahoma, Buda y Zoroastro fueron personajes históricos pero sabemos poco, muy poco sobre ellos. Krisna y Quetzatcoatl son míticos pero pueden tener alguna base histórica. ¿Qué sabemos sobre Jesús de Nazaret?

Los evangelios

En Palestina, en el siglo I a. C., entre los judíos habían varios partidos y sectas. Algunas de ellas terminarían enfrentándose a los romanos en una gran rebelión: Jerusalén sería destruida, su templo demolido y el pueblo judío emigraría hacia Europa oriental.

Al parecer antes de que esto pasara, había surgido una nueva secta que eventualmente se separaría de la religión judía, proponía una “nueva alianza” con dios que implicaba que podía entrar cualquiera así no fuera del “pueblo elegido”. ¿Cómo y en qué condiciones pasó esto? no lo sabemos con exactitud, lo que sabemos es que el cristianismo nació entre judíos que, al parecer entre persecuciones, emigraron a Grecia.

Esa “mezcla” de ideas judías con ideas griegas es la que distingue al cristianismo que, a diferencia del judaísmo, cree que el mesías ya ha llegado y debemos esperar su regreso.

Tanto los Evangelios como las cartas de San Pablo y el Apocalipsis fueron escritos en Europa y en el idioma griego. Los expertos consideran que estos cuatro Evangelios fueron escritos entre los años 65 y 100 d. C., es decir, varias décadas después de la fecha en que convencionalmente se sitúa la muerte de Jesús. No hay prueba de que sus autores sean los apóstoles de los que reciben el nombre: fueron redactados por varias personas en varios períodos.

El problema con los Evangelios es que han sido elegidos y modificados por la Iglesia durante siglos. De hecho, existen muchos otros evangelios que se consideran “apócrifos”, es decir, falsos. Esa es una elección completamente doctrinaria y lo único que tienen los evangelios oficiales a su favor es que son más antiguos.

Pero eso no siempre se cumple: El Evangelio de Tomás, que contiene dichos y parábolas de Jesús, parece ser unos 15 años más antiguo que los otros, aún así se le considera apócrifo. El de Juan es muy posterior y es oficial.

Como sea, al excluir los temas míticos y sobrenaturales, y averiguar lo que tienen en común todos, salen las líneas básicas de la vida de un predicador religioso del siglo I a. C. sobre el que solo hay 3 hechos incontrovertibles: 1. fue bautizado por Juan el Bautista, 2. predicó por poco tiempo y tuvo fama de hacer milagros, 3. fue ejecutado tras tener conflictos con el sacerdocio judío y los romanos.

Esto es gracias a que tenemos fuentes externas a la Biblia que nos confirman la existencia de Juan el Bautista, de Poncio Pilatos y también la historia básica de la crucifixión.

Los documentos antiguos

No hay pruebas arqueológicas de la existencia de Jesús. Se han encontrado tumbas y placas con el nombre Yeshua, pero ese era un nombre relativamente común.

Por otro lado, solo tres veces se menciona a Jesús en fuentes no cristianas:

El historiador judío Flavio Josefo, en su libro Antigüedades judías, escrito alrededor de los años 93 y 94 de nuestra era, menciona a un Jesús que predicó, que fue crucificado por los romanos y del que sus seguidores siguen predicando las enseñanzas.

En sus Anales, el historiador romano Tácito se refirió a “Cristo” y su ejecución por Poncio Pilato. Tácito, que era un romano de clase alta, tenía una idea muy mala de los cristianos y como su versión se parece, en lo básico, a la historia que conocemos, muchos creen que es una confirmación independiente de la existencia de Jesús. Pero hay quien lo discute.

El Talmud, texto sagrado de los judíos, habla de Jesús, pero la historia es bien distinta: “En la víspera de la Pascua Yeshua fue colgado. Durante cuarenta días antes que la ejecución se llevara a cabo, un heraldo salió y gritó: Él va a ser apedreado porque ha practicado la hechicería y atraído a Israel a la apostasía”. Esta recopilación de sentencias del Sanedrín -el senado judío- es contemporánea con los Evangelios.

Una cronología

Historiadores y arqueólogos han llegado a una cronología aproximada de lo que pudo ser la vida de Jesús:

  • Fue un judío que nació entre los años 7 y 2 a. C. y murió entre los años 30-36.
  • Vivió en Galilea y Judea, nunca salió de allí.
  • Hablaba arameo y tal vez hebreo y griego. Nunca escribió.
  • El bautismo de Jesús por Juan el Bautista se puede ubicar entre los años 28-35.
  • Predicaba sobre el Reino de Dios, y se expresaba en parábolas.
  • Tenía fama de realizar curaciones y actos de magia o milagros.
  • Como los esenios era no violento y hacía énfasis en el perdón.
  • Causó un disturbio o controversia en el templo.
  • Fue ejecutado antes del año 36 d. C., pues Poncio Pilato fue gobernador de la Judea romana entre los años 26 y 36.

Hipótesis sobre como pudo ser Jesús

Con esos acuerdos y los pocos datos, se han hecho cuatro hipótesis sobre qué tipo de figura pudo ser Jesús de Nazaret. Estas no se excluyen entre sí, pero se discute cuál es la que mejor lo definiría.

  • Profeta apocalíptico: como muchos otros de su tiempo, Jesús predicaba el inminente fin del mundo y mandaba a prepararse para el juicio de Dios.
  • Sanador carismático: era conocido, sobre todo, por su carisma, por sus curas y sanaciones “milagrosas”, es decir, tenía más fama de mago y de milagrero que de predicador.
  • Filósofo cínico: sus agudos comentarios y habilidad verbal indicarían que estaba bajo la influencia de unos filósofos griegos llamados cínicos (perros, perrunos) que vivían de manera muy humilde y vagabundeaban como lo hacía Jesús. En vez de escribir usaban parábolas y conversaciones.
  • Mesías judío: predicaba una revolución política y social, por eso entró a Jerusalén y fue aclamado “Rey de los judíos”. Podría ser el mismo Barrabás que se llamaba “Yeshua Bar-Abbâ” -Jesús hijo del padre-, un error en la traducción o un cambio deliberado en la historia los habrían convertido en dos personas distintas.

Dudas que nunca serán removidas

Pese a las certidumbres que tengamos nunca sabremos cómo era el verdadero Jesús, qué parte de su historia es mítica o fue tomada de otras figuras de su tiempo y cuál no.

De hecho, en esa época había muchas religiones que hablaban de partos de vírgenes y de resurrecciones, historias de dioses que morían horriblemente y renacían: Dioniso, Mitra, Zagreus, Attis. Ese tipo de creencia era estándar en el siglo I a. C.

Peor todavía: hay historias, tanto en Palestina como en otras partes del Oriente Medio, sospechosamente parecidas a las de Jesús, los Rollos del Mar Muerto escritos por los esenios hablan de un “Maestro de la Justicia” que predicó, hizo prodigios y fue perseguido y ejecutado por un sacerdote injusto. Esa historia es de un par de siglos antes de Cristo.

En el siglo I a. C. era muy famoso Apolonio de Tiana, un filosofo -y mago- cuya vida recogida en la “vida de Apolonio de Tiana” se asemeja terriblemente a la de Jesús de Nazaret: predica, hace milagros, es acusado por el emperador, muere en cautiverio, resucita y se le aparece a un discípulo incrédulo.

Aunque hay un núcleo de enseñanzas de una persona que probablemente era Jesús de Nazaret no tenemos forma de saber cuál fue realmente su vida: con el paso del tiempo los detalles de la misma eran olvidados, los que lo conocieron morían y, ya viviendo en Grecia, sus discípulos pueden haber combinado -deliberadamente o sin saberlo- su historia con la de otras figuras más conocidas.

Es un  hecho incontrovertible que los cristianos tomaron muchas ideas de otras religiones: desde historias como la de la inmaculada concepción a ritos como la consagración de la hostia, la figura de la madre sagrada con el niño, los trajes de monjas y sacerdotes, las imágenes de los santos, la misma estructura de la iglesia, todo ello viene de religiones como el mitraísmo, el culto a Isis y la vieja religión romana… ¿Cómo saber que no tomaron también la historia del maestro de justicia de los esenios o la de Apolonio de Tiana?

A diferencia de otras religiones que reposan sobre tradiciones inmemoriales o escrituras -como los Vedas- que son antiquísimas y no han cambiado casi, el fundamento del cristianismo es la Iglesia: ella ha creado los ritos, las historias, y ha organizado a los fieles ¡incluso compiló y editó la biblia!

A diferencia de Moisés que dejó sus leyes y Mahoma que entregó El Corán y organizó su religión antes de morir, Jesús de Nazaret no dispuso ni ordenó nada de lo que luego sería el cristianismo: todo fue establecido siglos después por por una iglesia que surgió luego de su muerte.

Como no hay forma de saber hasta qué punto la vida de Jesús de Nazaret es simplemente otra creación o invento de la Iglesia, como en cierto sentido eso es lo que es, entonces lo más seguro es que lo que realmente quede de Jesús de Nazaret sea lo más básico de sus enseñanzas y nada más.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado