¿QUÉ TAN REVOLUCIONARIA ES LA EDUCACIÓN EN LÍNEA?

educación en línea

Cada vez más grandes universidades abren estudios en línea. Y por grandes queremos decir Harvard o el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Algunos de estos cursos duran algunas semanas y dan certificados específicos, pero en otros casos se pueden obtener hasta títulos universitarios.

Es muy seductora la idea de vivir en Venezuela, Ghana o la India y poder estudiar en el MIT pero, ¿son estos cursos algo suplementario a la educación tradicional o pueden cambiarla?

Nada nuevo bajo el sol

Los estudios a distancia tienen más de cien años y son un producto del pragmatismo de los anglosajones.

Ya en 1858 la Universidad de Londres, llamada por Dickens “la universidad del pueblo”, empezó a dar cursos a distancia mediante el uso del correo.

En esta época, en que el acceso a la educación estaba prácticamente reservado a los propietarios, mucha gente de las clases populares era autodidacta.

Los cursos a distancia permitían que, por un pago mucho menor, un autodidacta se formara de manera un poco más ordenada y validara sus conocimientos mediante exámenes.

En 1892 la idea pasó a los Estados Unidos y en esa misma década los Cursos Internacionales por Correspondencia nacieron en Pensilvania para impartir conocimientos técnicos.

La idea de customizar los cursos de forma que se adapten al tiempo y la disponibilidad del estudiante viene de ese periodo en que florecieron todo tipo de escuelas para adultos.

La explicación para este boom (que solo llegaría a Latinoamérica en el siglo siguiente) es la necesidad urgente de mano de obra calificada a medida en que comercio, industria y oficinas se tecnificaban cada vez más.

Los cursos por correspondencia continuarían por todo el siglo XX, a veces tomando formas muy bizarras: Charles Atlas ofrecía cursos de fisicoculturismo por correo y no faltaba quien, desde la publicidad de una revista de cómics, ofrecía cursos de karate, detectivismo o telepatía.

En la medida en que los tiempos de trabajo se hicieron más flexibles y la necesidad de capacitación algo continuo, la educación a distancia se ha ido expandiendo.

Internet y la educación

Muchas cosas que nos parecen propias del Internet existen desde la época analógica: las listas de correo y el spam, los foros, todo esto funcionaba ya desde hace tiempo pero a través del correo postal y revistas periódicas.

Igual pasó con la educación a distancia que, en América Latina, ofrecía desde cursos técnicos, como dibujo o diseño gráfico, hasta la posibilidad de cursar estudios universitarios a distancia.

Cuando surgió la radio y la televisión la educación a distancia adaptó también a esos nuevos medios (muchos cursos incluían casetes o cintas de video). Pero con el internet y la digitalización muchas posibilidades nuevas se abrieron.

No solo era posible enviar y recibir la información mucho más rápido, sino que la tecnología hizo posible interactuar –en tiempo real– con los profesores.

Pese a que se habla muy mal de la influencia de las redes sociales, algunas de ellas son difusores masivos de conocimiento, especialmente Youtube.

La cantidad y la diversidad de videos “tutoriales” en Youtube es impresionante, estos van desde cursos de idiomas hasta técnicas de artes marciales, maquillaje, costura, programación, cocina y de interpretación musical.

Hay muchos farsantes pero también maestros reconocidos en sus áreas que enseñan a través de un canal de Youtube.

Así que las universidades virtuales o en línea son solo un aspecto de ese fenómeno de educación en red.

Universidades y tecnología

La primera universidad en línea surgió en 1985 en los EE.UU., pero el auge verdadero de esta modalidad ocurrió entre 2000 y 2008.

Cuantitativamente hablando, los cursos en línea han crecido enormemente y es de esperarse que las universidades más importantes sigan invirtiendo tiempo y recursos en ellos.

Sin embargo, muchos expertos recomiendan cautela respecto a qué tan grandes pueden ser los cambios que puede traer la educación a distancia y, sobre todo, respecto al fetichismo tecnológico.

A lo largo del siglo XX muchos creyeron que las nuevas tecnologías que iban apareciendo iban a revolucionar el campo de la educación. En la práctica, aunque aportaron nuevas herramientas, no hubo tal revolución.

Más que una ruptura, lo que pasó con el Internet es que se consolidó una tendencia de muchos años de llevar la educación a adultos y customizarla para los que no se pueden adaptar a los horarios y requerimientos de la forma tradicional.

Es cierto que estudiar mediante un video en Internet para muchos estudiantes es prácticamente igual a lo que hacen en clase y que la tecnología hace que las diferencias, en cierto sentido, sean cada vez menores.

Pero hay otros elementos importantes para el aprendizaje, como la cooperación y los ambientes (el de la biblioteca o la clase, por ejemplo) que son decisivos.

Evidentemente, bailarines, atletas o artistas marciales no podrán nunca apostarle su formación a los cursos a distancia (aunque sí complementarla), mientras que para un contador o un programador tal vez sea preferible la educación en línea.

La misma dependencia de los sistemas técnicos para aprender (la conexión a internet, el buen estado de los equipos) hacen que la educación en línea sea problemática en países o zonas muy pobres.

Así que, más que reemplazar a la educación tradicional, lo que veremos es a estos dos sistemas expandirse y combinarse de muchas maneras, por ejemplo, un profesor podría darle clases a distancia a grupos de alumnos que están en otra ciudad o país, o una clase podrá combinar alumnos presenciales y a distancia.

En cualquier caso, en esta época, donde ya no hay una edad límite para terminar la formación y la fuerza de trabajo necesita estar cada vez más calificada, los sistemas de educación en línea se volverán una parte indispensable de nuestras vidas.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado