¿RUSIA Y CHINA APOYARÍAN A VENEZUELA EN CASO DE UNA AGRESIÓN MILITAR?

Tal como lo advierten algunos especialistas, en la actualidad es real la posibilidad de una agresión militar ‒directa o indirecta‒ contra Venezuela por parte de EE.UU. y sus aliados. En caso de que se concrete, ¿contaría Venezuela con el respaldo de las grandes potencias no occidentales?

Hace unos días CNN publicó un post titulado “Rusia y China: ¿sin tanto amor por Venezuela?” ‒del cual se hicieron eco los medios nacionales‒, sostenía que los gobiernos del gigante asiático y la potencia de Europa del Este estarían dando la espalda al gobierno bolivariano.

No obstante, tales especulaciones quedaron en el aire con el reciente encuentro entre el canciller venezolano, Jorge Arreaza, y su par ruso, Sergéi Lavrov, el cual tuvo lugar en Suecia durante la 37ª Reunión del Segmento de Alto Nivel del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El resultado de la reunión fue publicado por el alto funcionario venezolano en su cuenta de Twitter y también ‒a través de la misma red social‒ por su homólogo ruso:

https://twitter.com/mfa_russia/status/968585630677635072

Aunque no se hace alusión explícita a la parte militar de esta alianza, queda implícito que este aspecto es fundamental. Se ratifica con la reciente visita del ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino López, a la Federación Rusa, la cual tuvo lugar días antes del encuentro entre los cancilleres.

Fotos y videos publicados en la cuenta oficial del Ministerio de Defensa en Twitter, dan cuenta de las actividades protocolares de Padrino López en la capital de la antigua Unión Soviética.

Algo similar sucede con China. El pasado 3 de febrero se concretó una reunión entre el ministro de Defensa bolivariano y el embajador de la República Popular asiática, para tratar la política de cooperación en materia de seguridad y defensa. Las conclusiones del encuentro las comenta el venezolano también por la red del pajarito.

En tal sentido, Moscú y Beijing han respondido de forma clara y contundente a las reiteradas amenazas y agresiones, expresadas estas últimas en las sanciones de EE.UU. contra el país caribeño, desde los gobiernos de George Bush, Barack Obama y Donald Trump.

El contenido de estas declaraciones ‒siempre diplomáticas‒ ha estado enmarcado en la exigencia de que se respete la soberanía y autodeterminación de Venezuela.

Por ejemplo, en agosto de 2017 ‒cuando Trump declaró que no descartaba una acción militar contra Venezuela‒ la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, afirmó:

“Todos los países deben conducir sus relaciones bilaterales sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos del otro”. Y enfatizó: “China soporta el principio de no interferir en los asuntos de otro país”.

En el mismo sentido, tanto rusos como chinos han reconocido la Asamblea Nacional Constituyente, los últimos procesos electorales, y en general la democracia venezolana.

La intensificación y estrechamiento de las relaciones de Venezuela con China y Rusia comenzaron a hacerse notables tras la primera victoria del presidente Chávez y a partir de su política internacional enfocada en la multipolaridad y el principio de autodeterminación.

Sin embargo, nadie debe llamarse a engaño con respecto a la naturaleza de las relaciones entre el país suramericano y las potencias globales no occidentales. Estas no se basan en “amor”, sino en intereses comunes, y Venezuela sigue siendo un país de peso en la geopolítica global, tanto por sus recursos naturales como por su posición estratégica.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado