¿RUSIA SERÁ LA SALVACIÓN PARA LA ECONOMÍA VENEZOLANA?

Rusia y economía venezolana

Durante muchos años se ha hablado, con entusiasmo o suspicacia, de los acuerdos económicos entre China y Venezuela, los cuales incluyen una serie de préstamos pagados con petróleo. Ese es solo el corazón de los convenios que incluyen cooperación a todo nivel, desde acuerdos para la formación de personal hasta el lanzamiento de satélites al espacio.

Pero, tanto los que los apoyan como los que los cuestionan están todos de acuerdo en algo: esos acuerdos suponen un viraje histórico en la geopolítica venezolana que durante casi 500 años se ha orientado hacia Europa Occidental y los Estados Unidos.

En efecto, la nueva conexión euroasiática se ha hecho cada vez más importante, no solo por los intentos de aislar a Venezuela en el contexto de América Latina, sino porque ya trasciende la relación con China y se ha extendido a un acercamiento con Rusia, que parece ser tanto o más profunda que la que tenemos con el “imperio central”.

La conexión euroasiática

La llegada de Hugo Chávez al poder coincidió con varios cambios geopolíticos: el alejamiento de Suramérica de los EE.UU., el resurgimiento de la OPEP, el renacer de Rusia bajo la dirección de Putin y la expansión internacional de China. Desde el ciclo de aumento de los precios de las materias primas hasta la emergencia del grupo de los Brics esto ha tenido muchas consecuencias, una de las más interesantes es que enormes Estados-continente como Rusia y China, que han tenido sus esferas de interés en el viejo mundo, se han expandido hasta África y América Latina.

Durante más de una década China fue famosa por su agresiva expansión: construyendo ciudades en África y convirtiéndose en el principal cliente y socio comercial de varios países de América Latina. Pero desde finales de la década pasada, cuando Rusia terminó de salir de la postración en que la encontró Vladimir Putin, ese enorme país empezó a recobrar su rol como superpotencia, haciendo sentir su presencia ya no solo en Europa oriental o el Cáucaso, sino en el Medio Oriente y América Latina: la poderosa flota rusa volvió a recorrer el mundo, como en tiempos de la URSS y también sus empresas.

El resurgir de Rusia ha sido tan espectacular como la fama obtenida por su carismático líder que sabe venderse a sí mismo como un villano de James Bond pasado a el bando de los buenos: Rusia desarrolló una estrategia de “poder suave” (influencia cultural), de expansión económica y relanzamiento de sus capacidades militares presentando a la civilización rusa como cabeza de una hegemonía alternativa a la de los EE.UU.

Desde entonces, previsiblemente, se ha empezado a reactivar la guerra fría, la OTAN y los EE.UU. se han hecho cada vez más agresivos con Rusia, pero también muchos países se han acercado al gigante euroasiático buscando alianzas políticas, económicas y militares.

Venezuela no fue la excepción.

Rusia-Venezuela

La agenda de cooperación económica entre Venezuela y Rusia, que comenzó en 2001, hasta ahora suma 261 acuerdos binacionales en el área energética, industrial y de infraestructuras.

A principios de este año, la canciller para ese momento, Delcy Rodríguez, informó que Rusia apoyará a Venezuela en áreas como la medicina nuclear, la instalación de fábricas de vacunas y medicamentos y en el desarrollo de la agricultura.

Sin embargo, la primera razón por la que los venezolanos supieron del acercamiento de Rusia a su país fue por la cooperación con ese país en el área militar: gracias al armamento ruso se ha dado una enorme expansión de las capacidades militares venezolanas.

Según el grupo empresarial Helicópteros de Rusia “Desde 2005 a este país sudamericano (Venezuela) se han suministrado equipos bélicos de todo tipo por un monto superior a los 5000 millones de dólares“.

Además de los fusiles Ak-47, que usan los solados venezolanos, equipos aéreos rusos, especialmente los helicópteros polivalentes Mi-17V-5, Mi-26T y Mi-35M, Cazas Sujoi, y sistemas de defensa antiaérea, han sido adquiridos por Venezuela.

Esta relación es mucho más que una de proveedor-cliente, como lo ha dejado claro el presidente Maduro, Rusia, por su parte, ha apoyado claramente a Venezuela durante este periodo de crisis. La evolución natural de esta relación Venezuela-Rusia en el contexto tanto de la crisis venezolana como de la nueva guerra fría parece haber llegado por una vía inesperada: una cooperación petrolera sin precedentes. Inesperada porque Rusia es un titán de los hidrocarburos que, sin embargo, nunca ha pertenecido a la OPEP.

Pero ahora Rusia no solo ha sido instrumental en lograr la recuperación de los precios del petróleo, sino que se está acercando estratégicamente a Venezuela en una jugada que puede tener consecuencias más profundas y duraderas que el acercamiento entre China y Venezuela.

La manzana de la discordia

Pocos lo saben pero las relaciones de Venezuela con Rusia están en el corazón de la crisis política de este año,, y de la decisión de convocar a una Asamblea Constituyente.

En julio de este año, PDVSA y Rosneft establecieron una amplia serie de acuerdos:

“...con la empresa Rosneft, tenemos inversiones que rondan por los 20.000 millones de dólares, hoy estamos llegando a nuevos acuerdos que van a fortalecer nuestra alianza petrolera, gasífera (…) para el mercado mundial“, señaló Nicolás Maduro durante la firma de estos acuerdos.

Si la cooperación con China ha consistido en préstamos e inversiones, la que se perfila con Rusia va mucho más lejos e incluye todo tipo de operaciones conjuntas y la creación de empresas mixtas.

El  presidente de PDVSA, Eulogio Del Pino, anunció la creación de “Perforosven”, para la producción en dos bloques de gas costas afuera, en la frontera con Trinidad y Tobago. Entre Rosneft y PDVSA dispondrá de unos diez taladros para operar los campos de producción, sin contrataciones a terceros. “Ya Pdvsa va a iniciar las operaciones en las próximas semanas del campo Dragón, pero hay dos adicionales, que los vamos a realizar conjunto con Rosneft, que nos van a dar la posibilidad de integrar al mercado nacional 600 millones de pies cúbicos de gas“.

Es precisamente la creación de estas empresas mixtas la que desató la crisis política de este año, pues, bloqueado por la Asamblea Nacional, con mayoría de la MUD, el gobierno ha buscado la forma de legalizar estos acuerdos a los que se opone no solo la Mesa de la Unidad Democrática, sino el mismo senado de los EE.UU.

Es decir, este no es un asunto local, es parte de toda la nueva guerra fría en que estamos inmersos.

Por eso el gobierno venezolano tuvo que buscar vías alternativas para poder llevar adelante los acuerdos que, sabía bien, no serían aprobados por el legislativo. Esa es una de las razones por las que se ha dicho que una de las principales tareas de la Asamblea Constituyente será la económica.

La cooperación petrolera entre Rusia y Venezuela es algo de importancia estratégica, y apenas está comenzando:

Para el segundo semestre se van a firmar importantes documentos para ampliar las inversiones binacionales entre las empresas rusas de petróleo y gas y nuestra Pdvsa“, le dijo Maduro a Rusia Today en una entrevista.

En el fondo se trata de abrir un nuevo periodo para PDVSA y la explotación de Hidrocarburos en Venezuela, en ese contexto hay que situar la campaña del Fiscal General contra la corrupción en la Faja del Orinoco.

Pero, ¿tiene Rusia la capacidad para asumir estos enormes compromisos con Venezuela?

Barril con fondo

Recientemente se ha iniciado la reestructuración de la deuda venezolana con Rusia, contraída por nuestro país en 2011, pero no sabemos si habrá nuevos préstamos. Unido a los convenios petroleros y otros acuerdos, las inversiones rusas en Venezuela son considerables.

No hay que olvidar que, aunque es una gran potencia, Rusia está en una situación económica comprometida, debido tanto a las sanciones de EE.UU. y la Unión Europea como a la caída de los precios del petróleo.

Rusia tiene una economía desigualmente desarrollada, con sectores como el de hidrocarburos y la producción armamentística que son enormes, y otros mucho menos desarrollados. En gran parte depende de sus enormes reservas de materias primas.  

Actualmente el gobierno y los medios rusos claman que han superado la crisis económica mientras que otros dicen lo contrario. En cualquier caso, y aunque experimentando dificultades, la situación de Rusia está lejos de ser desesperada y las sanciones no han afectado a Putin ni a su partido.

Sin embargo, es dudoso que Rusia pueda darle muchos más créditos a Venezuela. Es difícil que Rusia o China puedan reemplazar a las fuentes de crédito que se han cerrado con las sanciones de Trump, aunque han ayudado a hacer más manejable la situación.

Donde el apoyo ruso se muestra estratégico es en la cooperación Rosneft-PDVSA, cuya eficacia se manifestará en el largo plazo: aumentando la producción de petróleo, de modo que el país sea menos vulnerable a las subidas y bajadas de los precios y expandiendo la producción en otras áreas del mercado de hidrocarburos como el gas.

Entre tanto, y aunque nuestra alianza con los gigantes eurasiáticos se estrecha cada vez más, tendremos que seguir buscando alternativas para resolver nuestros problemas de liquidez en el corto plazo.

____________________

Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado