LOS 5 GRANDES SALTOS DE TALANQUERA DE LA POLÍTICA LATINOAMERICANA

La noticia de que la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, se ha distanciado del Gobierno de Nicolás Maduro, a pesar de que no fue inesperada, ha causado mucho revuelo. Desde los que creen que siempre fue una traidora, hasta los que temen que todo sea un elaborado engaño del chavismo, ha habido todo tipo de reacciones al cambio de actitud de la Fiscal que muchos no dudan en llamar “salto de talanquera”, es decir, cambio de bando. Lo sea o no, es un grande y dramático giro en su dirección política y estos siempre tienen consecuencias. Pero el caso de la Fiscal General no es aislado: la siempre accidentada política latinoamericana tiene muchos ejemplos, no solo de cambios de rumbo, sino de saltos de talanquera al más alto nivel. Acá les dejamos unos cuantos ejemplos notables del último siglo.

1. Edén Pastora

Los viejos guerrilleros eran lo más parecido que hay en el mundo real a los héroes de películas de acción y novelas de aventuras: con identidades dobles y triples, apareciendo y desapareciendo a voluntad, haciendo operaciones espectaculares ganaban la admiración de propios y extraños. El Frente Sandinista formaba parte de esa épica, junto a los Tupamaros, el M19 y Edén Pastora, el Comandante Cero era algo así como el Jason Bourne del sandinismo. No solo su vida era novelesca –su padre fue asesinado por esbirros de Somoza, a los que su madre hizo matar en venganza-, sino que, como comandante guerrillero, fue organizador y ejecutor de la toma del Palacio Nacional de Managua el 22 de agosto de 1978, secuestrando a casi todos los diputados de Nicaragua y a varios parientes del dictador Somoza, quien se vio obligado a darles concesiones humillantes. Durante la guerra dirigió las operaciones en el Frente Sur “Benjamín Zeledón” enfrentándose con las tropas de élite de la Guardia Nacional Somocista.

Tras el triunfo de la Revolución, fue nombrado comandante de brigada en el Ejército Popular Sandinista y ocupó el cargo de viceministro de defensa y jefe nacional de las Milicias Populares Sandinistas. Era una historia gloriosa hasta que, en 1982, de pronto abandona sus cargos, desaparece sin dejar rastros y en Costa Rica anuncia su intención de crear una fuerza opositora al sandinismo. Así, en el exilio, funda ARDE (Alianza Revolucionaria Democrática) y el Frente Sandinista pone precio a su cabeza. Pastora no trabajó directamente con la “contra”, pero sí dirigió acciones políticas y militares contra el sandinismo y hasta llegó a controlar militarmente una pequeña zona. Luego, en 1986, anunciaba su decisión de abandonar la lucha armada, se retiró a Costa Rica para dedicarse a la pesca en el sector de la Barra del Colorado. Sobre Pastora se especula mucho, él mismo se ha contradicho muchas veces: primero dijo que fue un engaño planeado junto a Humberto Ortega, pura contrainteligencia, pero en otro momento admitió que estaba en desacuerdo con que la revolución se acercara a Cuba y la URSS, y que se estaba haciendo muy autoritaria. Ya muy viejo, Pastora se reconcilió con el sandinismo. La historia tendrá la última palabra sobre su salto de talanquera, tan espectacular y “jamesbondesco” como sus operaciones guerrilleras.

2. Huber Matos

Huber Matos Benítez era, hasta 1959, un comandante más de la Revolución cubana, tan comandante como Camilo Cienfuegos o el Che Guevara. Pero desde el 19 de octubre de ese año se convertiría en el contrarrevolucionario por excelencia. Matos aseguraba que había tenido una conversación previa con Castro respecto al “giro comunista” de muchos cuadros revolucionarios, pero que Castro había desestimado sus preocupaciones, sin embargo, cuando el 19 de octubre envió una carta de renuncia fue acusado de sedición y Camilo Cienfuegos fue enviado a arrestarlo. El mismo Pedro Luis Díaz, antiguo jefe de la Fuerza Aérea cubana, lanzó panfletos desde un avión sobre La Habana llamando a la remoción de los elementos comunistas del Gobierno. Hay quien dice que, frente a una manifestación, Castro preguntó a la multitud qué hacer con los disidentes: “Paredón” habría sido la respuesta. En una junta de Gobierno los votos estuvieron divididos entre ejecutar a Matos o perdonarlo, pero Fidel resolvió la cuestión, pues, al parecer, quería evitar convertir a Matos en un mártir o un símbolo. Matos fue sentenciado a 20 años por los delitos de traición y sedición, se le acusaba de colaborar con la CIA y de haber sido instrumental para el plan de invasión en Bahía de Cochinos. Matos cumpliría la pena en la Isla de la Juventud, donde alegaba haber sido torturado brutalmente. Fue liberado en 1979, al cumplir la condena, y se convirtió en una figura importante del anticastrismo en Miami, llamando a la resistencia armada contra la revolución.

3. Hernán Siles Zuazo

La razón por la que no tienes idea de quién es este tipo es porque tampoco sabes de la Revolución boliviana de 1952. Junto a la mexicana, la cubana y la sandinista es de las grandes revoluciones latinoamericanas del siglo XX, pero es muy poco conocida y a Siles Zuazo le corresponde el dudoso honor de haberla iniciado y también haberla traicionado.

Bolivia era un país muy pobre donde el mayor recurso natural, el estaño, era propiedad de un solo potentado. La mayoría de la población era analfabeta y no existía el sufragio universal. En 1941 fue fundado el Movimiento Nacionalista Revolucionario, un partido nacional popular, por Siles Zuazo junto a Víctor Paz Estenssoro y otros intelectuales. Diez años después, una mayoría parcial en las elecciones legislativas les daba el chance de llegar a la presidencia, pero entonces se forma una Junta Militar de Gobierno para evitar su llegada al poder. Sin embargo, el ejército boliviano era débil y mal armado y en Bolivia había otro ejército de miles de mineros bien organizados y equipados con explosivos. Entre el 9 y 11 de abril del 52, estos derrotan al ejército y se forma un Gobierno provisional a cargo de Siles Zuazo y Juan Lechín Oquendo.

Durante este período revolucionario se tomaron medidas como la nacionalización de las minas, la reforma agraria y la concesión del sufragio universal, incluso el ejército fue disuelto y sustituido por milicias. Un jovencísimo Ernesto Guevara quedaría inspirado por la Revolución boliviana. Pero había muchos problemas, sobre todo económicos, y cuando en agosto de 1956 Siles Zuazo volvió a asumir la presidencia, hizo un giro de 180 grados: entró en contacto con los EE.UU. y el FMI, con los que puso en marcha el Plan Eder para combatir la inflación y eliminar el déficit de las empresas estatales. Esto fue, ni más ni menos, que el primer programa de ajustes de la historia del continente: un paquete de medidas macroeconómicas a cambio de ayuda financiera. Peor aún: Siles permitió que los EE.UU. se metieran en la reconstrucción del ejército que desde entonces quedó lleno de agentes de la CIA y arrastraría a Bolivia a  una serie de golpes de Estado que no solo llevarían al poder a Hugo Banzer, un militar de extrema derecha, sino al narcotraficante Carlos Mesa. El salto de talanquera de Hernán Siles Zuazo fue tan grande y tan dañino que merece un lugar de honor en esta lista.

4. Michel Temer

Michel Temer es un zorro viejo, por decir lo menos. A lo largo de su carrera ha ocupado varios cargos como procurador general del estado de São Paulo, diputado federal y presidente de la Cámara de Diputados, hasta fue uno de los autores de la actual Constitución brasileña. En 2009, tras un acuerdo entre su partido y el PT, es nombrado candidato a vicepresidente en combo con Dilma Rousseff, con vistas a las elecciones de 2010, las cuales ganaron y ejerció el cargo hasta 2014 en que, junto a Rousseff, fue reelecto, prestando juramento el 1 de enero de 2015. Tras durar 5 años trabajando codo a codo con Rousseff, cuando empezó a cocinarse un  impeachment contra ella, Temer empezó a distanciarse diciendo estar inconforme de ser un “vicepresidente decorativo”. El 29 de marzo de 2016 su partido abandonó la coalición de gobierno con el Partido de los Trabajadores. En abril de 2016, un audio filtrado mostraba un discurso que Temer tenía preparado en caso de que la presidenta fuese destituida, entonces Rousseff le acusó de ser “uno de los jefes de la conspiración”, y, efectivamente, apenas fue destituida Rousseff, Temer se convirtió en presidente dedicándose, desde entonces, sistemáticamente, a revertir las políticas del PT, partido con el que estuvo aliado por años.

5. Julio Cobos

Julio César Cleto Cobos es un político e ingeniero argentino. Pertenecía a la Unión Cívica Radical, rival histórico del peronismo. Rompió con su partido cuando, en julio de 2007, fue proclamada su candidatura a la vicepresidencia como compañero de fórmula de Cristina Fernández. Ganaron las elecciones con un porcentaje del 45,2%. Ese fue su primer salto de talanquera.

Este matrimonio peronista-radical (como de adecos y copeyanos o chavistas y antichavistas) duró menos de seis meses. El jueves 17 de julio de 2008, durante una sesión en la Cámara de Senadores sobre las “retenciones” o impuestos que se les cobraban a los grandes productores agropecuarios, la votación terminó empatada y Cobos, en su rol de presidente de la Cámara Alta, tuvo que desempatar. Fue entonces cuando saltó súbitamente la talanquera votando en contra de la ley, a pesar de haber dicho antes que estaba a favor de la misma. Tras la votación se resistió a renunciar y se atrincheró en su oficina. Muchos hablaban de que se planeaba un golpe parlamentario al estilo paraguayo contra Fernández, entre ellos la opositora Elisa Carrió, quien decía que Cobos estaba en esa movida junto al expresidente Eduardo Duhalde. En 2010, votó en el Senado contra la ley que buscaba fijar las jubilaciones en un 82% del sueldo de un trabajador activo, esta vez sí fue atacado por Cristina Fernández: “tenemos un vicepresidente okupa” y por el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, quien declaró “lo de Cobos es un ejemplo gráfico de traición”. Cobos siguió de Vicepresidente hasta 2011 y cuando terminó su periodo trató de lanzarse a la carrera presidencial fallando miserablemente.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado