DE SANCIÓN EN SANCIÓN: POSIBLES SOLUCIONES PARA VENEZUELA

Con las sanciones que Trump empezó a aplicar el año pasado las complicadas relaciones entre EE.UU y Venezuela empeoraron todavía más. Además de formalizar un cerco financiero que ya había empezado a montarse desde principios de 2017, varios funcionarios venezolanos fueron sancionados.

Desde entonces las sanciones no han dejado de escalar, no solo de parte de EEUU sino de la Unión Europea y Suiza.

Trump, conocido por sus declaraciones irresponsables, también asomó la posibilidad de una intervención militar aunque fue rechazado por varios jefes de Estado latinoamericanos.

Más probable parece un embargo petrolero asomado en su momento por el vicepresidente Pence.

A medida que se acercan las elecciones la situación se pone más apretada para el gobierno y el país: amenazas de desconocer al gobierno si Maduro es reelecto, nuevas sanciones y un embargo petrolero penden sobre el país.

¿Cómo puede responder el gobierno de Maduro a semejantes amenazas?

Las sanciones que pueden venir

Uno de los aspectos más problemáticos del escenario post 20 de mayo es que una gran cantidad de países del continente desconozcan a Venezuela.

Es un escenario similar al que enfrentó Cuba en los sesenta pero en un contexto completamente distinto.

Esa es una situación que, aunque nefasta, es completamente inevitable.

Las sanciones son, en gran medida, un proceso de aislamiento que ha evolucionado con técnicas de bloqueo y sitio de la estrategia militar del siglo XIX.

Con ellas se espera debilitar al Estado haciendo posible varios escenarios: desde forzar una rebelión interna hasta una intervención militar extranjera.

O simplemente, poner al país en una suerte de purgatorio por tiempo indefinido.

Pero hay una nueva generación de sanciones entre las que se han estado aplicando a Venezuela que están relacionadas con el combate a la corrupción.

Venezuela podría recibir dos tipos de sanciones tras el 20-M: investigaciones muy detalladas a funcionarios venezolanos acusándolos de corrupción y sanciones más amplias que culminen en un embargo petrolero.

Sanciones a funcionarios

La corrupción nunca ha sido un elemento marginal de la política, pero tras el caso Odebrecht, se está haciendo más importante. Junto a las cuestiones ambientales y la violencia de género, se está convirtiendo en uno de los problemas más relevantes de nuestros tiempos.

Analistas de izquierda han tenido verdaderos problemas para procesar este cambio que coloca a la lucha contra la corrupción en un lugar privilegiado de la lucha política. En el caso de Lava Jato, la persecución contra Lula no ha dejado ver una operación mucho más amplia en la que ha caído gente de todos los partidos y también del mundo empresarial.

Opinadores de todo el continente repiten la misma retahíla: la corrupción está fuera de control y también la clase política. Pero tanto por sus efectos nocivos como por la presión social y de la opinión pública la lucha contra la corrupción ha empezado a ser reivindicada por muchos gobiernos.

Esto no quiere decir que todos los gobiernos o partidos se decidan a combatirla benévolamente, sino que esta se convertirá en un campo de batalla: no solo de los ciudadanos contra los gobiernos sino entre partidos políticos y diferentes gobiernos.

Así como se acusa a los adversarios de autoritarios o terroristas, la corrupción se convertirá en un pretexto de primera para sacar a un adversario de la arena política.

Esto quiere decir que empezaremos a ver que muchas luchas políticas se resuelven a través de instancias judiciales. Esto es importante para Venezuela pues no solo la ofensiva contra el gobierno ya ha transitado ese camino, en el caso de Suiza por ejemplo, sino porque parece que se preparan investigaciones internacionales.

Una mirada más vulgar o simplista vería esto como “potes de humo” montados por el enemigo imperialista. Pero la cosa es más complicada: lo que veremos es la combinación de investigaciones serias y muy sistemáticas con campañas mediáticas de desprestigio y persecución judicial.

Es decir, una mezcla de verdades con mentiras que es mucho más peligrosa que la simple mentira.

Es decir, se tratará de implicar al alto gobierno en esquemas de corrupción de subordinados o se usarán declaraciones de funcionarios realmente corruptos presos en EE.UU para comprometer al gobierno venezolano.

A todo esto contribuye el sistema de delaciones premiadas que es estándar en este tipo de procedimientos.

Ahora bien ¿de qué sirve esto si un gobierno extranjero no puede “arrestar” al jefe de Estado venezolano y otros altos funcionarios?

Como ya ha ocurrido con Maduro y El Aissami este tipo de medidas limitan la movilidad de los funcionarios, su capacidad de negociar o hacer acuerdos con entidades financieras y sirven para completar, poco a poco, el bloqueo financiero del país.

En el caso de la renegociación de la deuda, por ejemplo, el efecto es muy fuerte.

Por otro lado, el desprestigio al que someten a los acusados es devastador, y no hay duda de que se las usa para abrir escenarios de fuerza como golpes de Estado o incluso invasiones, pues el gobierno acusado termina reducido, ante la opinión pública, a un grupo criminal.

Es la versión 2.0 de la estrategia aplicada contra Noriega. Es bastante probable que, si Maduro es reelecto, en los primeros meses veamos una combinación devastadora de desconocimiento por parte de otros gobiernos como investigaciones altamente publicitadas contra altos funcionarios venezolanos, criminalización del gobierno y estrechamiento del bloqueo financiero.

Embargo petrolero

Esta es el arma de destrucción masiva. Venezuela se encuentra en un periodo de transición en que todavía depende, en gran medida, de vender crudo semipesado y pesado en las costas del Golfo de México en los EE.UU.

Nuestro ingreso diario proviene de allí. La mayoría del crudo enviado a China es para cubrir deudas y el que se envía a la India, un mercado emergente para Venezuela, no solo es todavía menos que el que llega a los EE.UU sino que, dada la distancia, se obtiene menos por cada barril.

Así que un embargo petrolero, independientemente de que Venezuela se abra a los mercados asiáticos, tendrá un efecto devastador a corto plazo.

Dado el caso sería muy difícil superar la situación.

Afortunadamente la cosa no está tan fácil para los que proponen el embargo petrolero. De entrada, la propuesta causa desconfianza en muchos sectores pues, dado que la campaña contra el gobierno venezolano se basa en denunciar una crisis humanitaria, de tomar semejante medida no solos se agravarían las carencias en nuestro país, sino que la responsabilidad de las mismas sería, sin lugar a dudas, culpa de Trump, aumentando su ya enorme rechazo interno y externo.

Pero hay otra cosa en contra del embargo petrolero y es que los EE.UU también están en transición: todavía existe una enorme dependencia de la economía de Texas y del Golfo de México con el crudo venezolano. Chevron, Valero, Citgo y Phillips 66 están entre las 9 empresas que no solo reciben diariamente crudo venezolano, sino que tienen su capacidad instalada completamente adaptada a procesar crudos semipesados y pesados.

En una palabra, Venezuela hace que automóviles y fábricas, se muevan en ciudades como San Antonio o Corpus Christi donde la cámara de comercio local escribió una carta a Trump pidiéndole no embargar el crudo venezolano. De hecho, su retirada de ese mercado podría ser completamente desastrosa y un poderoso lobby se ha movilizado para evitarlo.

Alternativas

Combatir sanciones internacionales es algo “simple pero difícil”, como apagar un incendio. Es decir, no es difícil saber qué hay que hacer, lo difícil es saber cómo hacerlo –y lograr hacerlo–.

Pero experiencias recientes de sanciones a otros países y las mismas acciones recientes de gobierno venezolano nos dan pistas de lo que podría hacer Maduro, en un nuevo período, para evadirlas:

  • Acercamiento a Eurasia. Esto es lo más evidente y está pasando desde los tiempos de Hugo Chávez. Hay un realineamiento global que no solo acerca a las grandes potencias de Eurasia (Rusia y China pero también Irán) entre sí y que atrae a países de África y América Latina hacia ellas. Esta estrategia ya está en curso, y profundizándose. Aunque de hecho ya ha limitado los efectos de las sanciones no se pueden esperar resultados milagrosos de ella, es decir, no es que Rusia y China pueden resolver nuestros problemas fiscales o financiar la reestructuración de PDVSA, pero el acercamiento al naciente bloque eurasiático es la dirección a largo plazo para Venezuela, sobre todo ahora que el “ciclo progresista” en América Latina parece haber terminado.
  • Causar divisiones entre los adversarios. Algo que demostró la Cumbre de las Américas es que los adversarios de Venezuela no se ponen de acuerdo. EE.UU ha tratado de movilizar a todo el continente contra Venezuela pero eso es más complicado de lo que parece. Como hemos visto en el corazón de los EE.UU hay diferencias muy grandes respecto a cómo manejar las sanciones con Venezuela. Trump en sí, enfrenta un rechazo enorme y es posible que en algún momento sufra un impeachment y si no, es poco probable que sea reelecto. Es vital acercarse a sectores en los EE.UU que estén interesados en una relación menos hostil con Venezuela y, en general, preocupados por como Trump ha arruinado los acuerdos con Cuba e Irán. Acercamiento importante sobre todo si, en el mediano plazo, Trump sale del camino.
  • Combatir la corrupción y moverse en el frente judicial. Varios factores obligaron al gobierno venezolano, una vez nombrado el nuevo Fiscal General, a emprender una inédita campaña contra la corrupción. El deterioro de PDVSA es uno de los más acuciantes. En lo sucesivo, las investigaciones internacionales empezarán a realizarse contra figuras del gobierno, lo más conveniente para este es emprender su propia depuración y, en lo posible, adelantarse a las investigaciones foráneas, la solicitud de aprehensión por parte de la fiscalía de dos venezolanos cercanos al difunto presidente Chávez y vinculados al caso de los Panamá Papers es un excelente precedente. En general, más que recurrir en el viejo discurso de izquierda de los jueces que persiguen a los políticos, luchar en el terreno judicial (incluidas demandas y contrademandas en otros países) será muy importante.
  • Diversificar la economía. Como Venezuela, Cuba era antes de la caída de la URSS un país mono-exportador, solo que de azúcar. Una de las causas directas de su supervivencia durante el “periodo especial” fue la capacidad de diversificar la economía cubana y atraer inversiones de países europeos. No solo la explotación de níquel sino iniciativas muy controvertidas y no siempre beneficiosas como la apertura de hoteles y el desarrollo de la industria turística y cultural fueron vitales para superar el bloqueo. Estas dos últimas merecen mención aparte porque permitieron a Cuba desplegar “poder suave”, una influencia sobre otros países y culturas al atraer a millones de turistas que evitaron el aislamiento del país. Todo esto, con las medidas adecuadas, es posible en Venezuela. Ello implica, obviamente, reformas económicas porque ¿Quién llevará dinero a un país si no puede sacar sus ganancias luego?
  • Evitar el aislamiento. Las sanciones como las que ha sufrido Venezuela tienen en común el convertir al gobierno, y al país, en una especie de intocable o apestado con el que pocos o nadie quieren tener acuerdos. El permitir la degradación de las relaciones de todo tipo de Venezuela con el mundo, no solo económicas sino culturales, las telecomunicaciones y los viajes contribuye a esa situación. En ese sentido la situación con las aerolíneas es más grave de lo que se cree y el incidente con Copa Airlines, que dificultó las comunicaciones de Venezuela con Sudamérica, fue muy grave. La solución que el gobierno le dio recientemente a ese impasse es un excelente ejemplo de lo que debe hacerse.
  • Responder en el “frente humanitario”. En otros artículos hemos dicho que allí donde el gobierno y el público de izquierda, escucha “humanitario” entiende “intervención”, el público en general piensa en falta de medicinas. Ocupados en negar la matriz de la “crisis humanitaria” tanto funcionarios del gobierno como chavistas de base han olvidado que, de hecho, es más fácil justificar una intervención militar contra un gobierno que no recibe ayuda internacional que a uno que la solicita. Hace mucho el mismo gobierno debió implementar su propia versión del “canal humanitario”, en sus propios términos y colaborando con los países en que confía, y recientemente ha empezado a hacerlo.
  • Construir una nueva imagen continental. La política comunicacional de Venezuela, basada en Telesur hacia afuera y VTV hacia adentro, no solo viene de los tiempos de Hugo Chávez en que las condiciones eran distintas, sino que deriva de la cultura política de la izquierda latinoamericana. Esta supone la batalla entre dos públicos, uno de izquierda que es devoto de los líderes y las tradiciones de la izquierda y otro que los sataniza, públicos polarizados entre Telesur y CNN. La América latina de 2018, luego del “ciclo progresista” es muy joven, desconfía de la política organizada, es hipersensible a temas como la corrupción, el medio ambiente y las relaciones entre los mismos sexos, se informa por las redes sociales y es una consumidora apasionada de series y todo tipo de cultura pop. Superar el aislamiento implica romper con esa “burbuja comunicacional” para lo que existe un precedente claro en medios rusos como Rusia Today y Sputnik News que aunque están fuertemente ideologizados y defienden la perspectiva del Estado ruso, también son ricos en contenido de entretenimiento, cultural, científico e inspiran verdadero terror en los EE.UU y Europa. La lección rusa es que denunciar y victimizarse menos, hablarle al público en general tanto como a los convencidos, mostrarse amable con el medio ambiente y los animales, ser entretenido, mejorar la calidad de los contenidos, olvidar la televisión y enfocarse en el internet y las redes sociales, y producir contenidos menos “propagandísticos”.
  • Una nueva relación con la emigración: En este caso el precedente de Cuba también es importante. De ver a los emigrantes como enemigos o desertores “gusanos” Cuba –aunque en un proceso largo y complejo–, estableció con ellos una relación que, aunque siempre difícil, es provechosa para ambas partes: ahora se habla de “fortalecer aún más las relaciones de Cuba con su emigración”, con lo que el Estado les ha ido concediendo más libertad de ir y venir y ellos han llevado a la isla divisas y productos que son difíciles de conseguir en medio del bloqueo. Como en Cuba, en Venezuela tanto funcionarios como chavistas de base ven la emigración como un acto de deserción y la resienten, pero la situación ha evolucionado de una manera en que ya parece que es más conveniente en vez de acusarla, desalentarla o invitarla a que regrese, establecer relaciones con ella y atender problemas como los crecientes ataques a venezolanos en el exterior. Ya en este momento la emigración es una fuente –no cuantificada– de remesas y productos como medicinas, con las políticas adecuadas no solo estas entradas pueden incrementarse sino que la misma diáspora venezolana seguramente se opondrá al aislamiento del país en que están sus familiares.

Aunque difícil, tenemos precedentes de todo el mundo de cómo evadir y resistir las sanciones, también acciones concretas del gobierno contra ellas. Sin embargo, ningún país sobrevive a un intento de aislamiento sin responder a tiempo y, sobre todo, atreverse a emprender cambios.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado