SCHEMEL VS ARISTÓBULO: 2 RAZONES ANTAGÓNICAS PERO CIERTAS

Desde hace mucho tiempo Aristóbulo Istúriz tiene una sentencia que no pierde oportunidad de soltar sin pudores ante los micrófonos: “Si el gobierno levanta el control cambiario lo tumban al minuto siguiente”. Su máxima nunca halló respuesta en el empresariado. En este sentido, su planteamiento siempre fue incontestable.

Hasta que Schemel –gurú del chavismo en temas de opinión pública- se hizo constituyente y durante un plenario sobre el tema económico soltó codazos tan inesperados que recibió una respuesta no de Aristóbulo, sino del propio Maduro, quien se quejó de que el asunto se quedara en una crítica sin propuesta. Es decir, la posición del gobierno no es infranqueable, sino que necesita ser persuadida. La respuesta gubernamental trae implícita una doble acusación: ¿acaso durante todos estos años no hemos entregado los dólares que la economía necesita? Y la otra: ¿la solución es claudicar ante la página web que direcciona el robo masivo mediante el establecimiento de precios irracionales?

La intervención de Maduro busca horadar la línea de flotación del empresariado que se expresa a través de Schemel, quien mediante Hinterlaces ha venido evangelizando en la idea de que la ciudadanía constantemente expresa su deseo de una economía mixta, en la que el Estado y la empresa privada empujen hacia un mismo modelo o que al menos no se ataquen mutuamente.

Las dos posiciones tienen sus justificaciones: el gobierno no se rehúsa a la flotación, siempre y cuando no se le quiera aplicar una fuga masiva (las grandes empresas y trasnacionales han venido acumulando tantos bolívares robando a los consumidores y puede arrasar con cualquier oferta en divisas en un solo día), y Schemel no deja de tener razón cuando plantea que varios tipos de cambio son tan nocivos que hacen inviable la estabilización de la economía. Que son lastre que lo abarca todo.

El que Maduro haya intervenido en este round, revela que es un asunto delicado para su gobierno y al mismo tiempo que refuta a Schemel (cercano a su entorno) incita a que el tema cambiario sea discutido con rigor. Convierte una aparente embestida en una ocasión para desnudar posiciones. ¿Está de verdad preocupado el empresariado en resolver el punto? Visto de este ángulo, Schemel funciona como un imprevisto anzuelo.

Un anzuelo sobrevenido porque puede ser una controversia no generada por Aristóbulo ni malintencionada de Schemel, pero que brotada espontáneamente fue captada por el alto gobierno para servir una discusión sincera y profunda, a la que no solo está necesitada la Revolución, sino urgida: el tema económico está asfixiando las expectativas del país, pero, sobre todo, de esos ocho millones y pico que votaron el 30 de julio. Y lo económico hoy está determinado por los valores del dólar.

Es una trampa que el gobierno necesita exponer mediante el debate, de allí que el cruce de Schemel y Aristóbulo sea providencial, porque además se produce en el espacio más indicado para acordar soluciones expresas: la sede de Asamblea Nacional Constituyente.

Es decir, al replicar a Schemel el presidente Maduro complementa el ataque exigiendo propuesta, pero esta vez enfocando el tiro: al empresariado que participó en el proceso constituyente. En definitiva, mandó un mensaje a García.

Lo cual no resta nada a las posiciones de Aristóbulo como la de Schemel: ambos creen profundamente lo que expresaron. Maduro solo activó su sentido de pertinencia al valerse de este match entre titanes para justamente proponer un tema motriz: el precio al consumo.
Es verdad que lo dicho por Aristóbulo expresa al gobierno (la certeza de que una liberación unilateral es suicida), pero es igualmente cierto que se necesita un sistema de flotación como el que asoma Schemel.

Al cruzarse ambos (quizá coincidencialmente) en el espacio natural para producir una reforma económica, está cantado que los dos quedaron convertidos en interlocutores en sus respectivos equipos (gobierno-empresa privada) para acordar el reajuste. En rigor, el gobierno ha designado de facto a Schemel como su enlace con Fedecámaras para pactar un armisticio.

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Por Supuesto Negado