Se cumplió el lapso y este sábado Venezuela salió de la OEA

Venezuela concreta este sábado su desincorporación de la Organización de Estados Americanos (OEA), con un argumento centrado en la defensa de la soberanía y el desapego del órgano hemisférico de los principios elementales del derecho internacional.

Para su desincorporación, las autoridades venezolanas se apegaron al artículo 143 de la Carta de la OEA de 1948, el cual prevé la respectiva denuncia a través de carta dirigida al secretario general y demás países miembros, con la exposición de motivos para la solicitud de retiro.

“Transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta (la carta fundacional de la OEA) cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y este quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta”, reza el referido artículo.

Cumplido dicho lapso, Venezuela, bajo el Gobierno de Nicolás Maduro, se aparta del foro en que se le ha interpelado intensamente sobre cuestiones relacionadas a derechos humanos y a la institucionalidad democrática.

Se ha desarrollado en el seno del Consejo Permanente de la OEA un sostenido intento por parte de algunos Gobiernos regionales, agrupados en el denominado Grupo de Lima, por imponer condiciones para negociar una salida a la crisis que vive Venezuela, cuyo Gobierno, en consecuencia, denuncia la violación sistemática a lo establecido en la Carta Democrática Interamericana.

Específicamente, Venezuela resalta que el artículo 19 de la Carta Democrática Interamericana establece que “ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro…”.

La salida de Maduro del poder es una condición básica en la propuesta del Grupo de Lima para una salida a la crisis, mientras la administración del jefe de Estado venezolano se esfuerza por mantener libre de influencia externa la resolución de la situación interna del país y de ahí parte la iniciativa de salir de la OEA.

Esta desincorporación de Venezuela se produce unos meses después de que la OEA otorgara reconocimiento como representante del Estado y el pueblo venezolano a un “presidente” autoproclamado, Juan Guaidó, lo cual ha generado el profundo rechazo de Maduro y posturas encontradas entre los Gobiernos con representación en el Consejo Permanente.

Qué gana y qué pierde Venezuela

Ya fuera de la OEA, aunque no ausente de los debates en su seno, la Venezuela gobernada por Maduro tiene ahora a su favor un escenario en el que es inexistente la legitimidad de cualquier resolución que pueda adoptar la organización continental en su contra.

BBC Mundo cita declaraciones de Pía Riggirozzi, profesora de Política Global en la Universidad de Southampton, Reino Unido, quien sostiene que el debate sobre Venezuela puede ahora trasladarse a otros foros a los que Maduro es afín, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que ya convocó a reunión de cancilleres para el 2 de mayo para abordar la situación venezolana.

Aunque puede no contar con apoyo mayoritario en la Celac, está a favor de Maduro el estatuto de funcionamiento de este organismo, en el que se establece que toda decisión del bloque debe ser tomada en consenso; es decir, es un espacio en el que no aplica la mayoría simple.

Pero el país también se expone a que su golpeada economía ya no tenga acceso a líneas de financiamiento de cualquier institución adscrita al sistema regido por la OEA, una completa desventaja si se toma en cuenta el limitado flujo de caja que experimenta la nación petrolera, blanco de sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

Por ejemplo, Venezuela ya no podrá acceder a líneas crediticias del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el cual mantiene abierta ahora una cartera por unos mil 780 millones de dólares.

Por Manuel F. Díaz / Supuesto Negado