SE LEGALIZA LA ESPECULACIÓN

El economista Tony Boza explica las consecuencias de la eliminación del control de cambio y sus consecuencias en la especulación.


Desde febrero de 2003, la economía venezolana se rige por un sistema de control de cambio implementado por el entonces Presidente, Hugo Chávez, y continuado por el actual mandatario Nicolás Maduro. Durante este tiempo, varios han sido los ajustes realizados para mejorar su funcionamiento, pero también diversos han sido los actores que han abogado por la eliminación de esta medida.

Tony Boza, economista, profesor universitario y autor de varios libros, afirma que “el Gobierno no puede ceder el control de una divisa que no produce el sector privado”.

Aunque no se define como defensor a ultranza de esta medida, considera que, en las condiciones actuales de la economía, “si liberamos el dólar, se van todos los capitales, nos desangran en semanas, porque la burguesía con sus aliados del norte, con el gran capital internacional, tienen capacidad de borrarnos del mapa y terminaríamos siendo una especie de neocolonia en términos financieros y presupuestarios”.

Si se liberara la divisa, la capacidad de conversión que tendría la burguesía sobre los bienes venezolanos sería astronómica.

-¿Qué sucedería en Venezuela en un escenario donde se elimine el control de cambio?

– Lo primero que sucedería es que el Estado tendría una gran capacidad de inversión porque tendría una gran capacidad de conversión de divisas en bolívares y, por lo tanto, el Estado tendría una especie de suerte fiscal porque tendría grandes ingresos a partir del deterioro de la relación cambiaria en contra de nuestra moneda y a favor de la moneda norteamericana y las otras divisas que se cotizan en las bolsas o en los sistemas cambiarios. A un gobierno neoliberal le caería como anillo al dedo porque resuelve el problema fiscal que actualmente tiene el Gobierno. ¿Por qué? Porque un dólar se cambiaría a lo que diga el mercado (…). Si se liberara la divisa, la capacidad de conversión que tendría la burguesía sobre los bienes venezolanos sería astronómica. ¿Qué quiere decir esto en lenguaje común? Que los ricos del país se volverían 10, 15, 20 y 100 veces más ricos de lo que son (…). En concreto, se apropiarían de los recursos de los venezolanos de una manera simple, por una conversión directa, rápida; una cosa parecida al Viernes Negro.

 

-Ante un escenario hipotético como el planteado, ¿cuál sería el papel de los banqueros?

-El papel de los banqueros es el mismo que vienen haciendo ahorita: validar todo el fraude que se ha dado contra el país en términos de intercambio de divisas. Usted no ha visto por las calles a nadie cargando un saco de dólares o un saco de bolívares para cambiar por dólares o para cambiar por euros. Toda la estafa que se le ha hecho al país en términos de divisas, en términos cambiarios, la han validado los bancos, solo que ahora harían una conversión legal si se llega a liberar la divisa (…). Venezuela tiene un récord de fuga de capitales; se calcula un porcentaje aproximado para la fuga de capitales, que en Venezuela ronda el 43% de lo que ingresa. Eso es astronómico, no tiene parangón en el planeta, va de la mano de la inflación y otras cosas más porque son parte de una misma estructura, de una misma matriz. Para compararlo con otros países, en Colombia la fuga de capitales se cree que es más o menos del 1%; en Brasil y Argentina la cifra está entre 6% y 9% – entre las lícitas y las ilícitas- ; en Venezuela es de 43%, casi la mitad de lo que ingresa, y ha sido así históricamente. Eso es parte de la raíz del porqué en Venezuela no ha habido libre cambio.

 

-Si con control de cambio tenemos una fuga de capitales que ronda el 43%, con un dólar liberado, ¿qué podría hacer el Estado venezolano para evitar que esa cifra se incremente?

– No podría hacer nada. Si el Gobierno ofrece las divisas -en el hipotético caso de que se libere el dólar- primero, estaría en desventaja porque un Estado con los precios del petróleo por el suelo no tendría capacidad de intervenir el mercado. ¿Queremos ver cosas parecidas? Veamos el modelo argentino. Apenas quitaron el cepo cambiario, inmediatamente se disparó la inflación, se disparó la divisa y se fugaron los capitales. Ahorita, en este momento, se están fugando los capitales de Argentina, van aceleradamente al proceso de los años 80-90, que no fue otra cosa que cambiar deudas por más deudas. Ese es el modelo argentino: depreciación de la moneda. Y no te extrañe que en un par de años venga un nuevo corralito.

La burguesía venezolana descubrió cómo producir más renta, trabajando menos y sin invertir.

-Algunos empresarios han dicho que en Venezuela no se invierte, y por ende no se produce, porque hay un control de cambio que les impide tener acceso a las divisas…

– Primero, son unos mentirosos. Yo voy a recitar a un burgués, se llama Miguel Ignacio Purroy, un banquero que en el año 1985, en un informe que presentó en Fedecámaras -en una especie de acto de contrición-, le dijo a sus congéneres, a sus camaradas de la clase burguesa: “compañeros, nosotros no queremos invertir, aquí lo que hay es una especie de huelga de inversión”. Esa es la realidad; es mentira que aquí ha habido procesos confiscatorios de la propiedad privada, que aquí no hay acceso a las divisas. Para dolor de los revolucionarios, la mayor cantidad de divisas se ha ido en los últimos 12 años en pleno proceso revolucionario. No ha habido un mejor momento, en términos de captación de la renta petrolera, para la burguesía que este periodo (…). La piedra filosofal del capitalismo es la maximización de la ganancia, y la burguesía venezolana descubrió cómo producir más renta, trabajando menos y sin invertir.

 

-¿Cómo quedaría el tema de los precios?

– Es transversal a todo esto porque en Venezuela -lo ha dicho la profesora Pascualina Curcio, José Contreras y Nora Guarata- la inflación es estructural y tiene que ver con las tasas de ganancia de la burguesía, entonces la burguesía, para poder captar la renta, tiene varios mecanismos, como no la puede agarrar directamente del erario público, hay dos maneras de captarla: de origen o de destino. De origen es cuando yo me asocio directamente con las empresas petroleras y capto la renta, pero como no la puedo captar de origen, sino que viene un Estado revolucionario y se la distribuye a la gente, entonces tengo que captarla al final del tracto digestivo de la renta, y es a través de los precios.

 

-Si no tuviésemos control de cambio, ¿tendría sentido la existencia de la Sundde?

– En el caso de la Sundde, pasa lo mismo que con el resto de las instituciones del Estado. Es un buen diseño, aumentaron como por 10 veces su capacidad de fiscalización a través del entrenamiento de nuevos fiscales; sin embargo, aun así el aparato del Estado no está en capacidad de tener control sobre los hechos económicos. La única manera es con la incorporación progresiva -con todos los riesgos que eso implica- del pueblo organizado.

En la Ley Orgánica de los Consejos Comunales, hay una figura que establece que cada consejo comunal debe tener un comité de defensa del consumidor. Nosotros tenemos que activar todos esos comités de defensa del consumidor, junto con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y configurar un tejido social que sea capaz de intervenir en la estructura de costo de cada uno de los bienes que produce la sociedad (priorizando los bienes de mayor consumo), en la transparencia (del uso) de las divisas, en los sistemas de producción y los sistemas de distribución. Saber dónde se produce una mercancía y adónde llega su consumo final. Para el pueblo, eso no es un problema privado, es un problema de orden público, más ahora, en esta coyuntura.

 

-Ahorita el Estado tiene la potestad de decir qué es prioridad y qué no lo es; se otorgan las divisas en función de las necesidades que tiene el pueblo. Sin control de cambio, todo el mundo importaría lo que quisiera, ¿cómo se controlaría las importaciones?

– Muy fácil, muy sencillo, y tiene que ver con el sistema cambiario. El Estado no debe importar nada que no sea bienes esenciales y debe crecer en su capacidad de garantizar los sistemas distributivos, que no sean perforados por ningún factor, por ningún actor. Eso tiene que garantizarlo. Todo lo que quiera traer la burguesía residente en este país y lo quiera vender al dólar flotante, que lo haga, que el dólar flotante llegue al precio que le dé la gana, pero que los bienes esenciales no estén considerados en ese dólar.

 

-¿Cómo el Estado haría eso?

– Porque el dólar flotante es un libre mercado y yo puedo traer los dólares que yo que quiera del exterior y venderlos en ese libre mercado. Si yo quiero traer tazas adornadas con diamante, voy y compro dólares del libre mercado, que es el de Dicom (divisa complementaria). Ahora, el que quiera ir a comprar en el mercado paralelo, eso es como comprarle a un delincuente una mercancía robada.

El único dólar que se vende en el mercado paralelo es el dólar público porque los dólares de los burgueses están en el exterior.

-Pero ese es el argumento que utilizan muchos comerciantes, dicen “yo compro con dólar paralelo”…

-Ese es un argumento que va en contra de quien lo dice, lo que pasa es que lo hemos naturalizado (…). El único dólar que se vende en el mercado paralelo es el dólar público porque los dólares de los burgueses los tienen en el exterior, entonces, cuando una persona vende un dólar en el mercado paralelo, es un dólar del pueblo, y el que dice que tiene que vender a un precio porque está comprando dólar paralelo, está diciendo que es cómplice de un ladrón (…). Es muy fácil trasladar esa responsabilidad al Gobierno -que debemos reconocer no le ha sido nada fácil resolver- pero la matriz que permite toda esa situación está en el modelo especulativo que la burguesía le instauró a este país. Hablar de otra situación, pretender que si liberamos el mercado eso se va a solucionar, eso es lo más ingenuo que pueda existir.

 

¿Seguiríamos teniendo un mercado paralelo?

-No. Sería peor, el mercado paralelo se legalizaría prácticamente, es decir, legalizaríamos la especulación.

 

-¿Cómo quedaría el pueblo?

– Desprotegido. Aquí pasaría lo que pasó en Argentina durante el gobierno de (Fernando) de la Rúa, por ejemplo. Volveríamos a los tiempos más oscuros republicanos, donde había más hambre, donde había más desempleo. Lo que le está pasando a Europa, lo que le está pasando a Grecia, a España.

 

-¿Se podría mantener la inversión social?

– Sí se puede mantener.

 

-¿De qué manera?

– Aquí hay una cosa que la gente no ha percibido (…). Venezuela no tiene problemas de recursos, Venezuela lo que tiene es problemas de medios de pago, de la relación cambiaria, del problema de la liquidez, del problema del déficit fiscal, pero aquí hay bienes reales. En cualquier estado, tú haces un inventario, y está lleno de bienes. Tú te vas para el estado Falcón, y allí hay minerales no metálicos, camaroneras, exportación de melón, exportación de ladrillos. Te vas para Sucre, y allí hay peces, agricultura. Es decir, Venezuela no es un desierto, lo que necesitas es crear un sistema fiable de medios de pago que permita alinear las cadenas productivas, eso es lo que necesita Venezuela. En Venezuela, es imposible que haya un default.

 

 -¿Qué cambios se verían en Venezuela, a corto plazo, sin un control de cambio?

-La burguesía se apropiaría del país inmediatamente. Comprarían todos los bienes de todo el mundo, arrasarían con la capacidad productiva del venezolano y nos conducirían a la miseria inmediata; eso es como abrirle la puerta de la casa al ladrón.


Tony Boza es economista, profesor universitario, analista político, integrante del Congreso de la Patria y autor de los libros ¿Cómo construir el Estado comunal? y La guerra contra el pueblo.

María Milagro Sánchez/Supuesto Negado