SILICON VALLEY: ANTES QUE CIENTÍFICOS, PROPIETARIOS

capitalismo cognitivo

Aquí explicamos al detalle los actuales sujetos de poder en USA. Son nerds, correctos, “sensibles” y dueños del mundo.


Dominan los mecanismos en los que “viaja” la información en la aldea global. Son los papaupa de Apple, Google, Facebook, Yahoo, Linkedin, Twitter, Snap, Hewlett Packard, Nokia, Adobe, y otras miles de start-ups, pequeñas empresas en formación en el área tecnológica. En Silicon Valley, el Valle del Silicio, el principal bastimento es masculino, tipos sin corbata, inspirados por Matrix, un batallón de machos “al rescate de la humanidad”.

Cualquiera que los mira puede hacerse una idea de lo que es ser “gente progre”: el símbolo de Apple es en honor a un científico gay muerto por una manzana envenenada, algunos son homosexuales, algunas mujeres componen el consejo directivo de las principales compañías, eco-responsables, simples, diversos, inteligentes (nerds), dinámicos, prósperos, carismáticos, capaces de creer que pueden inventar el futuro.

Se los puede ver en zapatos Crocs y medias, tipo Steve Jobs, de bluyín y franela cuello Mao, siendo interpretados por Hollywood como el héroe; o más “casual”, tipo Bill Gates, el villano y “regenerado”, en lo que se convirtió en la revancha de los nerds.

Son los gurú el prototipo del hombre Silicon Valley.

La fundación del Valle, que recibiría el nombre de silicio gracias a los trabajos de William Shockley con el elemento químico para elaborar transistores, se cimentaría en traiciones, robos, engaños y fracasos y fundamentalmente en la idea de la propiedad intelectual como panacea de la sociedad actual.

De Jobs se dice lo que de Mark Zuckerberg, el amo de Facebook, no sólo que son vegetarianos sino también que se robaba las ideas, las pulía, las perfeccionaba y las hacía propias. El uno como el otro, señores de la propiedad del conocimiento, desvalijaron el conocimiento. Todos, preocupados por el medioambiente, viajan en bici, y sus productos están hechos con productos que afectan directamente a la naturaleza. Muchos, preocupados por el flujo de información y la privacidad son acusados de surtir a oficinas de inteligencia del Gobierno de Estados Unidos bajo la premisa de la seguridad de Estado.

 

Llegaron para ser dueños del mundo

Se dice que las enormes sumas que las principales compañías del Valle dedican a la “caridad” compiten con los aportes hechos por sectores gubernamentales, convirtiendo su participación en un hecho político y en consecuencia su papel -en la sociedad y en la toma de decisiones- cuando menos como influyente. Son un “gran bastión” en Wall Street.

Según Forbes, de las 100 personas más ricas en el planeta, 40 son integrantes, fundadores de empresas de Silicon Valley (o lo fueron: caso Bill Gates quien encabeza la lista). Al contrario de muchos multimillonarios, Mark Zuckerberg subió los peldaños en el ranking mundial debido a que su fortuna crecería, incluso y a pesar de la crisis en 2016. Ben Silbermann y Evan Sharp de Pinterest ocuparon su puesto en la lista. Lo mismo Larry Page y Serguey Brin, de Google.

En la lista de las empresas más valiosas del orbe lidera Apple, seguida de Google, Microsoft, Amazon.com y Facebook.

En una sociedad en el que el dinero hace y deshace: ellos llegaron para ser dueños del mundo.

¿Quién lo diría, con esa carita de gafos?

 

La desigualdad en el parque tecnológico

El Valle del Silicio es aseado por minorías étnicas y presidido por gringos y asiáticos. Según el informe de una organización estadounidense, dedicada a defender los derechos laborales, llamada Working Partnerships USA, 65% de los ingenieros son blancos y el 76% de los jardineros, latinos o afroamericanos. Los desarrolladores de software ganan hasta seis veces más que un guardia de seguridad, o un bedel.

Sólo 30% de su corpus sería femenino. La firma de abogados Fenwick & West apunta que solo hay un 11% de mujeres en puestos de responsabilidad en las 150 mayores empresas de Silicon Valley. Además y como si no fuera suficiente, 60% de las mujeres en el parque tecnológico ha sufrido acoso sexual en las empresas, publica un estudio Elephant Valley.

Ellos mismos, en el Índice de 2016 Silicon Valley Index, analizan sus cifras para 2016: de cada 100, 26 son latinos, y 2, afroamericanos. Ahora, ¿cuántos de ellos dirigen sus compañías?

Las primeras damas de la Web (twags: esposas y novias de millonarios de la tecnología, por sus siglas en inglés), trabajan por la inclusión y el adiestramiento de las minorías sociales (casualmente también étnicas) en la pequeña comunidad científica.

 

Juntos contra Trump

Recientemente, las tecnológicas que hacen vida en el sur de la Bahía de San Francisco, California, se unieron para hacerle frente a la decisión de Trump de vetar temporalmente la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana (Siria, Irak, Irán, Yemen, Libia, Somalia y Sudán), debido a que 37,4% de su plantilla es extranjera. Incluso uno de sus consejeros ha dimitido a su cargo porque además de  apoyar a Donald, también es la cabeza (CEO, siglas inglesas de Chief Executive Officer, o director ejecutivo en español) de Uber.

El decreto del nuevo presidente de EE.UU. perjudicaría una de las máximas de Silicon Valley (y también de las tecnológicas de Seattle: Microsoft, Amazon y Expedia): la caza de talentos. Talentos según los cuales los títulos universitarios, las instituciones universitarias, las empresas fundadas e incluso las empresas quebradas (la realización del American Dream) son el pasaporte para las inversiones en el paraíso del capitalismo en “donde los multimillonarios están más densamente concentrados y donde la desigualdad es abismal”. 29 de las catalogadas como las 100 mejores universidades están en el Valle del Silicio, y es que su óvulo fue fecundado por la idea del profesor de la Universidad de Stanford, Frederick Termann, de crear un gueto intelectual para el desarrollo de una zona, dominio de la academia.

Y, siendo que controlan los vehículos en los que viaja la información, su papel en el tablero económico y político se reconfigura a medida que el siglo XX acaba y el XXI florece.

No es casual que Barack Obama, tras su paso por la presidencia de EE.UU., visualice su tránsito por Silicon Valley como inversor. Obama no sería el primero y suponemos tampoco el último. En 2005, Colin Powell se unió a la firma Kleiner Perkins Caufield Byers, así mismo en 2007, el exvicepresidente Al Gore. En 2012, Condoleezza Rice se asoció con Khosla Ventures.

Pero, más allá de las inquietudes financieras de Obama, los nerd del silicio ya habían pasado por su vida colocándolo en el trono de la, que se supone, “supremacía política” en el norte de América, la presidencia de los Estados Unidos, porque -palabras más palabras menos- se han constituido como los amos de la economía mundial y su intervención en la política goza de buena salud. Recuérdese el desplante del expresidente al consejo editorial del New York Times y su visita a la sede de Google en la campaña presidencial de 2008.

No obstante, ¿cuánto tiempo serán adversos al nuevo presidente, también empresario?, ¿cuánto tiempo les tomará negociar los cambios, para que nada cambie? Después de todo, los hombres del Valle del silicio primero que científicos, ingenieros, innovadores… son propietarios.

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Por Indira Carpio Olivo / Supuesto Negado