“SIN SOCIALISMO NO HAY FEMINISMO”

Al frente de UnaMujer, la periodista Anahí Arizmendi, quien se caracteriza por combativa y férrea defensora de los valores de la Revolución Bolivariana, sostiene que ahora en momentos de crisis y frente a duras batallas económicas, sólo la mujer puede asumir la vanguardia, desde su experiencia organizativa y como promotora de la paz.

¿La Unión Nacional de Mujeres (UnaMujer) tenía hasta 2016, 1 millón 800 mil militantes, cuántas registran ahora y cuál es la importancia de que ese número crezca en nuestra sociedad?

-La Unión Nacional de Mujeres es una plataforma unitaria, hoy día consagrada, donde estamos muy activas, es una propuesta que impulsó nuestro presidente Nicolás Maduro y una deuda que teníamos con nuestro comandante Hugo Chávez. Este frente de mujeres es la vanguardia, con casi dos millones de integrantes, ha participado en diferentes espacios en la defensa de nuestra soberanía. Ante la crisis se han activado unas 26 mil mujeres militantes que participan en los Clap, tomando en cuenta que un 80% de los involucrados en este programa son mujeres. UnaMujer forma parte de las brigadas feministas, en el ámbito educacional y laboral, protagonista en las políticas en contra de la guerra económica, siempre supervisando, haciendo contraloría social, trabajando en las misiones sociales. Mujeres en defensa de la patria y de la paz, activas para evitar los intentos de consolidar la violencia en el país. Muy atentas frente a la intimidación por género en la política, atentas de demandar justicia, de impedir la impunidad, lo que alimenta la impunidad es la delincuencia. Estamos organizadas, actuamos frente a los ataques a nuestros logros y a la revolución bolivariana.

¿Cuáles son los aportes más destacados de la Revolución Bolivariana en materia de la reivindicación de la mujer venezolana?

-Son muchos. El primero el ser visibilizadas. No sólo en sus espacios, sino por la Ley, la cual reivindica y reconoce el trabajo del hogar como un trabajo con capacidad productiva, tenemos inclusión social, una institucionalidad como el Ministerio para la Mujer y la Igualdad de Género, organismos más robustos; avances destacados que ayudan a la mujer frente a la violencia de género. Contamos con espacios de participación política, no solo desde los poderes públicos, somos las primeras protagonistas en las luchas en el partido. Tenemos reivindicaciones como la ruta histórica a nuestras heroínas: Pacuana, Matea e Hipólita.

¿Y las deudas?

-Tenemos muchos desafíos. Primero mantener nuestro logro, preservar la Revolución y profundizarla. Hay algunas batallas aún por librar muy importantes, una de esas es la cultural de una familia integrada, comprometida, mucho más participativa y corresponsable. La mujer no puede quedar sola, frente a una triple jornada, ser la única que abastece, cuida y protege. Eso implica seguir, profundizar la lucha contra la pobreza garantizando la mayor inclusión y equidad; ahora la lucha contra el nuevo Plan Cóndor para América Latina, nosotras mantenemos la paz para Venezuela y Latinoamérica, un legado de nuestro Comandante.

¿Con respecto a las acciones institucionales como un banco para la mujer y algunas políticas que benefician directamente al género, son conquistas reales que ofrecen aportes reales en este momento histórico de Venezuela?

-Cualquier política de inclusión es estructural, de emancipación para la mujer, esas políticas son fundamentales para el apalancamiento, en el cual nosotras queremos seguir siendo protagonistas. Eso garantiza a la mujer no solo salir de la pobreza, hablamos de su liberación, el papel de la mujer es fundamental para avanzar a un modelo protagónico y participativo, no rentistas. Todas las políticas al buen vivir son de beneficio, le permiten a la mujer reclamar, exigir frente a hechos como la paternidad irresponsable; seguimos avanzando hacia familias más participativas para romper con los legados de una cultura patriarcal.

¿Cómo ve usted la percepción de la mujer en la sociedad venezolana?

-Yo creo que la mujer venezolana se percibe mucho más dignificada, es una visión de victoria. En la Revolución Bolivariana la mujer es su principal objetivo político, por eso está al frente y en contra de la guerra económica que ha pretendido sacarla de sus espacios productivos, apartarla de su calidad de vida, ha respondido en su papel de vanguardia en momentos importantísimos en la Revolución, fuimos las que vencimos los saboteos, nos organizamos en contra de las guarimbas. Nuestro discurso es de paz, la lucha porque no se consolide la guerra y que prevalezca más la paz, eso a través de nuestra enorme capacidad productiva la cual permitió afrontar el boicot de los productos básicos por ejemplo. Todo ese amor profundo a nuestro comandante, un feminismo popular y bolivariano, hoy somos una mujer que quiere y sigue siendo de vanguardia.

¿Estamos lejos del empoderamiento económico de la mujer venezolana?

-Hemos construido como pueblo y con nuestro presidente, nuevos modelos productivos y de apalancamiento a la crisis como los Clap, no sólo en su distribución, sino también en su producción. Sostenemos la tesis de que a mayor crisis, mayor revolución; mayor participación, estamos profundizando en las rutas de avances, solo participando podemos confrontar la crisis. Las mujeres demostramos nuestra enorme producción desde el mismo hogar, la soberanía agroalimentaria, nuestras mujeres del agro de la pesca hemos dado ejemplo, además estamos acompañadas por el Gobierno, respaldadas por unas políticas económicas con mayor perspectiva de género. Lo importante es que este empoderamiento económico le ha dado capacidad organizativa para fortalecer el trabajo popular, principal en un proceso de asunción. Esa conciencia de organización en un país potencia petrolera es vital para que nosotras mismas garanticemos que esos recursos se utilicen para la paz, para los programas sociales. La mujer vanguardia es una gerente en sus espacios, no es necesario ir al lesa para organizarse, para administrar  los recursos monetarios y los talentos en esos espacios de transformación. Hay conciencia con perspectiva de género, igual siempre hay que potenciar los micro créditos, profundizar la participación de la banca pública y privada y sobre todo entender que en nuestro sistema de acción primero es el ser humano, sobre el capital.

¿Cómo se digiere el feminismo en nuestro país?

-Con saltos cualitativos, es acción y teoría, son movimientos reales con agendas estratégicas con las cuales ha obtenido logros importantes, estamos claras de que sin Socialismo no hay Feminismo. Se refiere a la emancipación de la mujer de su conciencia, de sus claridades con la Revolución, además para que un hombre diga que es revolucionario tiene que ser feministas. Los logros hay que cuidarlos, mantenerlos, los conceptos de patria, en nuestros espacios de visibilización. Hacer debates, ser carne y cuerpo en la calle, esa que se ha ganado y que hay que defenderla. Tenemos que profundizar la reflexión.

Sobre los casos de violencia de género y los casos de feminicidios en nuestro país, ¿realmente ha habido un repunte?

-Las estadísticas de los casos de violencia hay que estudiarlas, ciertamente hay un repunte en el feminicidio, una línea de la oposición que trata de consolidar la violencia por su posición contra las mujeres como lideresas, como las madres de los barrios, por sus posiciones ideológicas. Hay que profundizar la impunidad que alimenta la violencia de género, hay que denunciar y dar celeridad a los correctivos. Una deuda es de política comunicacional, tenemos que mostrar nuestro potencial como modelo de mujer venezolana lejos del tema de la estética, la mujer bonita es la que lucha, la solidaria, la que se compromete con la paz y la no violencia comunicacional, la que va por resolución de conflictos y la no cultura de muerte.

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Por Hilda Cepeda / Supuesto Negado