“SIN DUDA HEMOS CRECIDO EN LA MATRÍCULA”

La profesora Soraya El Achkar describe la situación general de la actual educación venezolana con datos, cifras y argumentos sólidos.


¿Por qué el Estado venezolano debe garantizar la educación gratuita?

-La educación en nuestro caso es un derecho. Está consagrado en la Constitución su obligatoriedad, así como el deber del Estado de garantizarla. La Constitución dedica 10 artículos (102 al 111) al tema de la educación, la ciencia y la comunicación para dejar claro que es una prioridad del Estado venezolano ofrecer a todas las personas la educación integral y de calidad. Pero además, debe ser gratuita no sólo porque es constitucional sino porque es moral y políticamente correcto, justo.

La educación es el motor de todo proceso de desarrollo personal, familiar, comunitario y nacional y si solo se le permite educación a quienes puedan pagarla, estaríamos condenando a quienes no pueden hacerlo a la obscuridad, la ignorancia, la dependencia, incluso a la esclavitud porque la educación nos hace libres por la capacidad que nos da de comprender y transformar el mundo concreto. De hecho producir cada vez mejor nuestra vida material pasa por la educación y un país cuyas políticas se centren el ser humano debe pensar siempre en cómo garantizar que sus compatriotas tengan acceso a la mejor preparación posible para que puedan producir su vida material y contribuir con el desarrollo nacional. Es un tema de igualdad sustantiva y de justicia que deben ser los valores, que rigen a una República que ensaya el socialismo democrático.

Hay iniciativas del Gobierno en materia educativa que son innegables como el PAE (Programa de Alimentación Escolar) y SAE (Sistema de Alimentación Escolar), o el proyecto educativo Canaima, pero ¿qué esfuerzos hace el Estado por ofrecer una educación pública de calidad?

-Los indicadores de calidad para un país cuya política central es la dignidad humana pasa por la igualdad sustantiva y ésta se consigue en el ámbito educativo con la inclusión -que puedas tener acceso a la educación inicial, primaria, media general, media técnica y universitaria-, que además puedas tener alimentación en la escuela (programa de alimentación escolar), que tengas material educativo (Colección Bicentenario), acceso a la tecnología (el proyecto educativo Canaima). Un indicador de calidad es la proximidad de la escuela al lugar de residencia y la política de los Simoncitos ha sido justo eso.

De hecho un dato contundente de eso fue que en el año escolar 2003-2004 subió 10 puntos porcentuales la matrícula de Educación Inicial con esta política de los simoncitos. En la consulta por la calidad educativa realizada en el año 2014 por instrucciones del Presidente Nicolás Maduro y bajo la rectoría del Ministro Héctor Rodríguez, las más de 7 millones 200 mil personas consultadas valoraron positivamente estas políticas y las señalaron como indicadores de calidad. También dijeron que el indicador por excelencia de calidad eran los maestros.

El país cuenta con más de 300 mil maestros pero tenemos una deuda enorme con la formación básica y continua. Las universidades deben lograr acuerdos con el Gobierno Nacional para acompasar las necesidades de formación y de especialización. No pueden andar las universidades por una ruta y las necesidades de país por el otro.

El Ejecutivo Nacional debe organizar un fuerte y serio proceso de formación continua articulado con la carrera, cuyas evaluaciones vayan marcando quienes pueden estar en qué niveles de la carrera, con qué responsabilidades y en qué tipo de escuelas. Mayor direccionalidad y atención al tema del personal es absolutamente urgente. El otro indicador de calidad tiene que ver con el plan de estudio. Todos los modelos educativos del mundo que se definen como buenos es porque sus planes educativos no están hechos pensando en asignaturas sino que trabajan de manera integrada y el conocimiento evita que se fraccione.

Aquí todavía andamos en las materias. Dimos un paso hace años en primaria con los proyectos educativos por aula, por plantel y comunitarios pero aún seguimos en planes de estudio que además de solapados, están por asignaturas. Urge que avancemos al cambio del plan de estudio de media y que se camine hacia el trabajo integrador de las asignaturas. Esa es la orientación actual del Ministerio de Educación. Ojalá se pueda concretar.

El desprestigio de la educación pública en Venezuela empezó con las privatizaciones, sobre todo en la década de los ’80, ¿por qué no ha logrado la educación pública recomponerse de esa arremetida?

-En principio decir que la educación, según dice la Constitución, es un servicio público aunque lo administre el sector privado. Si lo hace, debe regirse bajo estricta vigilancia y aquiescencia del Estado. Lo segundo que hay que decir es que es un mito aquello de que se terminó la educación pública. Las cifras muestran lo contrario: 81% de la matrícula de Educación Inicial, 82% de la matrícula de Primaria y el 79% de la matrícula de Educación Media es atendida por el sector oficial.

Eso significa que la mayoría de la matrícula estudiantil está en manos del sector oficial. Lo tercero, es que hay en el país 27.460 planteles, de los cuales 22.664 son oficiales y 4.796 son de gestión privada pero además hay que decir con mucha responsabilidad que apenas el 8% de esta cifra de escuelas de gestión privada son de tradición y tienen interesantes indicadores de calidad. Lo demás está muy por debajo de la escuela de gestión oficial. Es un mito la calidad en las escuelas de gestión privada, sin embargo está instalada una matriz de que la educación pública ha disminuido su capacidad y calidad.

Quizás porque el Gobierno Bolivariano tampoco ha sabido posicionar los avances educativos ni reivindicar la figura del maestro o porque no ha habido una política clara sobre las políticas educativas más allá de la inclusión. No fue sino hasta el año 2014 que se hizo la más amplia consulta nacional por la calidad educativa (aunque no la única) para determinar los problemas con consultas especializadas y de carácter popular que ayudaron a definir un plan de carácter estratégico que marcara la ruta a seguir a largo plazo.

Quizás porque no hemos logrado superar nuestro drama político en la gestión pública porque todo depende de los ministros de turno y de sus equipos de trabajo y no de una política que debe adelantarse porque es un plan de país y no de una gestión. Empezar siempre de nuevo hace tanto daño en cualquier política pero en educación es una tragedia que no se ve a corto plazo (…) Es importante recordar que el país contaba con una educación de turnos integrales y Carlos Andrés Pérez, en su primera gestión, decidió disminuir las horas de clase para que se agregara un turno en el plantel de modo que no tuviera que construir más escuelas.

Por supuesto que duplicó la matrícula pero a costa de la calidad de la educación. Hubo un proceso de desinversión en la educación de modo que fue haciendo crisis la infraestructura, el paquete salarial de los maestros, la expansión de la escolaridad y paulatinamente fueron implementando el cobro de matrícula escolar con la idea de ir privatizando y que el Estado se desentendiera de la educación. Llegaron a plantear que la obligatoriedad era hasta la primaria y que la educación media debía privatizarse por completo.

Por fortuna todos los planes se congelaron a partir de la llegada del Comandante Hugo Chávez y eliminó el cobro de la matrícula escolar, incluyó el PAE, creó y expandió las misiones educativas y hoy en día, el Presidente Nicolás Maduro ha entregado morrales y uniformes escolares para los niños con más necesidad.

¿Hay experiencias modelos en la educación pública venezolana?

– Sí las hay. Los pueden buscar en educación inicial, en primaria, en educación media general y educación media técnica. Hay extraordinarias experiencias que refieren a una educación de calidad por su capacidad de darle sentido a los niños y jóvenes, por formarlos como patriotas y además enseñarle a sumar, restar, multiplicar, leer, escribir, razonar y argumentar. Pueden acercarse al Fermín Toro en caso de que quieran verlo directamente y entrevistar a su directora.

Se dice que mucho de los problemas sociales que predominan en la actualidad están directamente vinculados con el sistema educativo impulsado durante los últimos 17 años que ha incidido directamente en la poca formación de valores, ¿considera que hay argumentos para pensar que eso es así?

– El sistema educativo no ha cambiado mucho en estos últimos 17 años. No se han hecho reformas sustantivas. En un análisis simplista podrán darse cuenta que seguimos trabajando en primaria y en educación media y media técnica con los mismos programas desde hace más de 20 años, pero puedo entender que hay que echarle la culpa a alguien de lo que estamos viviendo. Los maestros terminan cargando con la culpa. La formación en valores no sólo es responsabilidad de la escuela sino de los medios, de la publicidad, de la familia, de la iglesia, de la comunidad, de las muchas instituciones públicas y privadas, de las normas que logran implementarse, de las formas políticas. La verdad es que todos debemos cuestionarnos si vemos a un chamo cuyo ideal es un mal entretenido en lugar de una persona honesta, trabajadora y con amor por la Patria.

¿Se ha democratizado la educación en Venezuela?

-Todos los estudios sobre las tasas de escolaridad demuestran que hemos aumentado las matrículas. En Educación Inicial pasamos de una tasa neta de 43% en el período escolar 1998-1999 a una tasa de 70,5% en el año 2012-2013. En el caso de Educación Primaria pasamos en ese mismo período de una tasa de 86% a 92% y en el caso de Educación Media de una tasa neta de 48% a 75%. Sin duda hemos crecido en la matrícula.

Por otra parte, hay evidencias de la reducción del abandono escolar. En el caso de primaria, este factor pasa de 7%, en el período escolar 1998-1999, a 3,26% en 2012-2013. La misma situación de descenso se mantiene para Educación Media que pasa de registrar un porcentaje de repitencia de 10,18% a 4,11% en los mismos períodos escolares descritos. Nadie puede negar que la institución escolar es la más expandida que cualquier otro servicio que preste el Estado. Hay escuelas en todos los estados, municipios, parroquias y comunidades.

El número asciende a 28 mil instalaciones educativas que, aunque no se tenga su georreferenciación detallada, se puede advertir con datos básicos que está ampliamente expandida y capilarizada en la sociedad venezolana. Eso no significa que tenemos el problema resuelto. Todavía tenemos más de 700 mil niños, niñas y adolescentes que están fuera del sistema escolar y que requieren de una atención prioritaria. Más de 300 mil son de Educación Inicial, 92 mil de Primaria y más de 350 mil son de Educación Media.

El país sigue requiriendo algo próximo a 1000 planteles educativos de diferentes tipos para lograr cubrir todas las demandas pero sobre todo para que las escuelas estén cada vez más próximas al lugar de residencia de los chamines y de los maestros y maestras.


Soraya El Achkar se ha desempeñado como viceministra de Comunidades Educativas y Unión con el Pueblo del Ministerio del Poder Popular para la Educación, rectora de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (Unes), profesora de la Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela.

María Milagro Sánchez / Supuesto Negado