TAJELDINE: “PODRÍA DESCUIDAR UN POCO SU POLÍTICA HACIA VENEZUELA”

El  desprecio de Trump por Latinoamérica lo convierte en la mejor opción para Latinoamérica. Basem Tajeldine lo explica a Supuesto Negado.


Atender las demandas de las clases blancas estadounidenses, reimpulsar en el propio suelo norteamericano su economía, y “limitar la influencia de latinos, afrodescendientes y musulmanes”, serían los focos de acción de un eventual gobierno de Donald Trump. Así lo cree el internacionalista y analista político, Basem Tajeldine, quien en entrevista para Supuesto Negado, esboza el escenario que se presentaría para América Latina, el Caribe y, en especial, para Venezuela, si el republicano ganase la presidencia de los Estados Unidos.

“Hay una situación cambiante dentro de la sociedad estadounidense…”

–La clase blanca dominante de los Estados Unidos está resquebrajándose, puesto que la comunidad latina, negra, ha venido tomando posiciones importantes de poder, por lo tanto, los blancos dominantes y la clase media, que siempre ha respaldado a esta clase, se han encontrado hoy en una situación bastante delicada.

–Lo decía Donald Trump recientemente: él y su gobierno atenderían esta situación, tienen que limitar el poder y la influencia de latinos, afrodescendientes y de musulmanes.

Yo creo en Trump como empresario más que como estratega, porque su visión está más enfocada hacia lo empresarial que hacia la geopolítica de dominación.

– ¿Cuál sería la base de las relaciones de un gobierno de Trump con América Latina y con Venezuela?

–Donald Trump ha sido enfático en la importancia de atender las necesidades de la clase blanca dominante de los Estados Unidos, más que en la política exterior como tal. Sin embargo, tiene que ceñirse a esa política, no puede baipasearla.

-Hay muchas empresas estadounidenses que, dentro de los Tratados de Libre Comercio (TLC), han sido desmanteladas en los Estados Unidos y reinstaladas en México, Colombia y en otros países latinoamericanos.

-Donald Trump hablaba de revertir esa lógica, inclusive, hasta de revisar los TLC, ya que esa situación había permitido a los Estados Unidos expandirse o construir en su patio trasero -como nos han visto históricamente- una gran fábrica, un espacio para las maquilas estadounidenses. Esto ha desequilibrado la balanza comercial de Estados Unidos: ahora es más lo que el país importa que lo que está exportando.

–Yo creo en Trump como empresario más que como estratega, porque su visión está más enfocada hacia lo empresarial que hacia la geopolítica de dominación, por tanto, él tomaría esta bandera como fundamental en su gobierno: revisar los TLC, y procurar que las empresas estadounidenses (…) regresen a su país.

-Para nosotros, podría decirse, esto tendría un aspecto positivo y para otras configuraciones de poder mundial, como China, -que ha tomado mucho más terreno, es más expansiva, más de exportación de capitales, de procura de materias primas en Venezuela, Chile, Perú-.

[Un gobierno de Trump] nos permitiría a nosotros y a toda la región vernos entre nosotros mismos y desarrollar las relaciones Sur-Sur.

Viendo hacia el futuro, no hay mal que por bien no venga, [un gobierno de Trump] nos permitiría a nosotros y a toda la región vernos entre nosotros mismos y desarrollar las relaciones Sur-Sur, además de liberarnos de la dependencia económica de los Estados Unidos, mientras ellos se enfocan en recomponer su propia industria, que ha sido desmantelada en los últimos años por esta política de la globalización.

Quizá Donald Trump, en comparación con Hillary Clinton, podría descuidar un poco su política hacia Venezuela. No sería menos agresivo, solo que Hillary Clinton lo sería más.

– ¿Qué diferencias podría haber entre un hipotético gobierno de Trump y uno de Hillary Clintón, para Venezuela y para la región?

–Quizá Donald Trump, en comparación con Hillary Clinton, podría descuidar un poco su política hacia Venezuela. No sería menos agresivo, solo que Hillary Clinton lo sería más, por la misma configuración política a la que ella responde.

-Hillary Clinton iría hacia una política exterior más agresiva, más geopolítica y menos empresarial que Donald Trump. La visión de Trump va dirigida a la independencia económica y energética de los Estados Unidos y eso afectaría a Venezuela y al resto de los países productores de la OPEP, mientras que una visión geopolítica estaría distribuyendo las cargas a escala mundial. A Estados Unidos no le interesa que los países productores de petróleo en el Medio Oriente se vean afectados, le interesa crear una interdependencia política, puesto que eso permite tener influencia sobre esos países.

Si Estados Unidos continúa con su política de “verse a lo interno” y desarrollar su propia fuente de energía, otros países productores, aliados y no aliados, estarían más interesados en hacer lo que hoy ha sido la experiencia china, rusa, india e iraní, es decir, que tranzan y venden energía, gas y petróleo en sus propias monedas, y esto estaría afectando directamente la fuerza del dólar. Por tanto, interesa a Estados Unidos mantener esa relación de interdependencia, inclusive, sacrificando su propio desarrollo energético a expensas de mantener sus intereses estables.

-[Otra] marcada diferencia es la xenofobia de Trump, sobre todo hacia latinos y musulmanes, a quienes ve como una amenaza para la sociedad blanca, y hacia el poder anglosajón estadounidense.

– ¿Habría alguna diferencia para Venezuela entre el actual gobierno de Obama y uno de Trump?

–Yo no veo diferencias fundamentales. Quizá el gobierno de Donald Trump sería más sincero que el gobierno de Obama. Ya no sería un Premio Nobel de la Paz, un negro quien actuaría. Como decía Frantz Fanon: “Piel negra, máscaras blancas”, en referencia a la actuación de muchos negros en defensa de los intereses de la clase blanca dominante. Ya no sería esa pintura que quiso enarbolar Barack Obama, de ser el cambio en la sociedad, de revertir esa situación dramática de la sociedad afro y, sobre todo, de esa proclamación de la igualdad entre todas las comunidades. Trump sería el hombre blanco en la real expresión de la clase blanca dominante bajo el gobierno de un blanco. Sería más sincero.

– ¿Qué pasaría con los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos?

– Sin duda, las comunidades latinas y otras provenientes de Europa, los no norteamericanos, seguramente serían expulsados en masas. Sería la concreción del discurso de Donald Trump. Además, serían más selectivos con a quienes Estados Unidos les otorga la nacionalidad. En un momento habían sido más abiertos, pero en los últimos años se han venido cerrando.

-Muchos latinos serían expulsados y maltratados, al igual que las comunidades musulmanas que se encuentran en ese país.

-En muchas de sus alocuciones, Trump se ha referido de forma despectiva hacia los latinoamericanos. No obstante, en 2008 manifestó su interés por invertir en América Latina. ¿Cuál sería el verdadero interés del republicano en la región?

–El verdadero interés de los grandes emporios estadounidenses es seguir extrayendo de nuestros países la materia prima y dejarnos la miseria. [Su interés] no es construir ni desarrollar, como algunos de las clases políticas latinoamericanas pensaron, que Estados Unidos iba a exportar capital y que, abriéndonos hacia el neoliberalismo, ellos iban a traer el desarrollo de ciertas áreas productivas. La política extractivista de los grandes emporios se mantendría y se profundizaría.

– ¿Qué pasaría con la relación entre Estados Unidos y Cuba, que recién se restablece?

–No cambiaría en lo fundamental. Si Trump llegase a la presidencia, profundizaría la política de Barack Obama, que es consolidar las relaciones económicas y comerciales con una isla que posee un gran potencial económico, turístico, minero, intelectual y en biotecnología. Grandes emporios estadounidenses están en Cuba estableciendo relaciones económicas.

Estados Unidos es más pragmático, cree que puede influenciar a Cuba si desarrolla mejores relaciones comerciales. En lo interno, cree que podría socavar las bases del socialismo. Donald Trump estaría más interesado en establecer relaciones económicas con Cuba.

– A escala internacional, ¿qué tipo de alianzas establecería Trump con otras naciones?

–Muchos países de Europa se han mostrado bastante preocupados por la posible victoria de Trump, ya que también habló de revisar el proyecto de los Acuerdos Transatlánticos entre Estados Unidos y Europa.

-Donald Trump ha sido muy claro en defender los intereses de Estados Unidos por sobre todos sus aliados. Eso afectaría la visión geopolítica, dominante, hegemónica e imperial que, hasta ahora, ha imperado, lo que desequilibraría aún más las alianzas de Estados Unidos.

[Habría] una dinámica mucho más consolidada contra Venezuela si quien ganara fuese Hillary Clinton, puesto que ya hay un trabajo político adelantado.

– ¿Cómo sería la relación entre la oposición venezolana con un hipotético gobierno de Trump?

– Estaría mucho más identificada la clase blanca, rica, dominante, venezolana con el gobierno de Donald Trump. Sin embargo, poseen muchas más relaciones políticas y personales con Hillary Clinton, que desarrollaron en el momento en que ella fue secretaria de Estado de Barack Obama. Eso implicaría una dinámica mucho más consolidada contra Venezuela si quien ganara fuese Hillary Clinton, puesto que ya hay un trabajo político adelantado. Ella está al tanto de las organizaciones políticas en Venezuela, de cuáles están siendo financiadas, y a quienes debería apoyar en el país. Con Trump, la oposición venezolana estaría más identificada ideológicamente, pero con Hillary Clinton estarían más identificados políticamente.


–Basem Tajeldine es analista internacional, articulista y moderador del programa radial Voces contra el Imperio transmitido por la Radio del Sur y RNV.

Beriozka Fereira/Supuesto Negado