5 TENDENCIAS DE LA EMIGRACIÓN VENEZOLANA

La emigración ha sido uno de los grandes temas en un año tan convulso como el 2017, lo acompañan las protestas, las elecciones y las sanciones de EEUU.

Y no sin razón pues la emigración de venezolanos ya no tiene pinta de ser un acontecimiento coyuntural para convertirse cada vez más en una tendencia o, mejor dicho, en una serie de tendencias.

A lo largo del año surgieron distintas noticias relacionadas con la emigración: desde la presencia masiva de venezolanos en ciudades como Barranquilla o Manaos hasta las complicaciones para conseguir pasaporte, la emigración ha sido una constante tanto en los medios como en las conversaciones cotidianas.

Durante los últimos dos años este fenómeno ha sido visto, ante todo, como un argumento en contra del gobierno y, como tal, exagerado o desestimado: desde la matriz clasista de la “emigración de los mejores” hasta la subestimación de sus consecuencias, se le ha visto como un argumento en contra del chavismo y del gobierno venezolano.

Sin embargo, en la medida en que se revela como una tendencia y un proceso cada vez más organizado queda claro que se trata no solo de un cambio histórico en la sociedad venezolana sino de un problema nacional que no afecta nada más al gobierno.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de la emigración como una tendencia?

¿A dónde puede llevarnos?

Veamos…

1. Es masiva y global

emigración venezolanaDurante 2017 la incipiente diáspora venezolana parece estar en el orden de los 2 millones de personas. En eso coinciden analistas a los extremos del espectro político como el Observatorio de la Diáspora Venezolana del opositor Tomás Páez que la ubica exactamente en esa cifra, y Franco Vielma del portal oficialista Misión Verdad que en declaraciones a Supuesto Negado afirmó “Hasta ahora desconocemos cifras oficiales de la gente que ha salido del país, pero yo creo que es una cifra grande. Algunos la estiman cercana a 2 millones 500 mil venezolanos que están por fuera”.

Es decir, si la población económicamente activa ronda los 15 millones de personas estamos hablando de que ha emigrado entre el 13 y el 17 % de la misma.

Esto no sorprende, las cifras oficiales de países como España, Chile y Argentina indican un incremento apreciable en la llegada de Venezolanos. Por ejemplo en Chile las autoridades han informado que la emigración venezolana se ha multiplicado por 20 y según el Instituto Nacional de Estadísticas de España la llegada de venezolanos se incrementó en un 75 % este año.

Hasta ahora, la sistematización de la información sobre este fenómeno está en manos del Observatorio de la Diáspora Venezolana, dado que no existen por ahora cifras o monitoreo oficial de la situación que podamos contrastar con las del Observatorio, la aproximación más detallada que tenemos al fenómeno es el mapa de la emigración Venezolana que esta organización ha elaborado.

Este parece confirmar lo que dicen las cifras parciales y la experiencia cotidiana: los principales destinos de los venezolanos son EEUU (con 420 mil), España (con 230.000) e Italia (con 150.000) seguidos de lejos por Colombia (con 50.000)

Es natural que estos sean los destinos más frecuentes de los emigrantes venezolanos: el primero (además del significado político y cultural que tiene para muchas personas) es el mercado de trabajo más grande del mundo, los otros son los países de origen de las tres más grandes olas de inmigración recibidas por Venezuela y, por tanto, destino lógico para los descendientes de esos emigrantes (aunque Colombia puede haber recibido, en los últimos meses, muchos más venezolanos).

Cada uno de estos destinos dice algo sobre el tipo de emigrante que recibe y sobre su estrategia para asentarse en el país.

Es que esta tendencia a la masificación de la emigración implica otra: igual de importante.

2. Afecta a todas las clases sociales

Durante 10 años casi exactos, la emigración venezolana se identificó con un tipo de emigrante y con una estrategia particular de emigración: miembros de las clases medias acomodadas, inclinados hacia el antichavismo que, frecuentemente, recurrían al expediente del derecho de asilo para resolver su situación legal.

El modelo de este tipo de emigración fue la de los ex trabajadores y ejecutivos de PDVSA que, desde 2003, llegaron a países como Colombia y EEUU tras el fracaso del golpe y el paro pidiendo asilo político.

Se abusó tanto de la figura del derecho de asilo, que las autoridades norteamericanas no dudaron en tomar medidas severas para evitar que los venezolanos pudieran acogerse a ella.

emigración venezolanaPero entre 2015 y 2017 parece haberse desarrollado una tendencia nueva que es parte de la masificación de la emigración: no solo se está yendo más gente sino que se va gente de todas las clases sociales.

Así es, ya no se trata del escuálido encopetado que se va a Barcelona, todo tipo de gente se está yendo, incluso mucha de las clases populares, y las conversaciones sobre estrategias, destinos, y perspectivas pueden escucharse desde urbanizaciones hasta barrios: cómo irse, a dónde irse, los amigos que se han ido…

Hasta cierto punto cada destino corresponde, no tanto a una clase social pero si a un tipo de emigrante y de emigración: Panamá a una de clase alta y gente dedicada a los negocios y la especulación inmobiliaria; Italia, Portugal y España a una de descendientes de emigrantes que pueden gestionar los papeles; EEUU a los que tienen la capacidad de obtener las visas; Chile a jóvenes y estudiantes; y países como Ecuador, Colombia, Perú y Santo Domingo reciben una emigración “de choque” de gente que llega sin ningún plan o contactos previos.

emigración venezolanaUna enorme cantidad de data hace falta para saber a qué regiones, sectores sociales y perfiles pertenecen los emigrantes, cuáles son sus motivaciones y su suerte. De hecho, la misma clase media está muy lejos de ser homogénea y tiene diferentes niveles de ingreso, preparación profesional y motivaciones políticas.

Pero 2017 fue, sin duda, el año en que la emigración empezó a arrastrar a todos los sectores sociales.

3. Se está organizando y estructurando

Otra tendencia muy clara es la aparición de estrategias de emigración muy definidas. Para cierto tipo de emigrante la solicitud de asilo fue, por muchos años, la mejor estrategia, a esta empezó a superponerse la emigración académica, es decir, el gestionar becas de pregrado y posgrado para salir del país.

Pero estas son formas que, finalmente, están restringidas a cierto tipo de emigrante. La primera ya es prácticamente contraproducente y la segunda no tiene interés para la gente que quiere ingresar directamente al mercado de trabajo.

Fue así como fueron surgiendo otras modalidades, principalmente el uso de redes de comunicación y solidaridad y otra mucho más inquietante que es la que podemos llamar “emigración de choque”.

El primer caso se trata de los que tienen parientes en países como EEUU, España, Italia o Portugal que puedan recibirles y, tal vez, darles los contactos laborales necesarios. En otros casos se trata de gente que usa sus contactos con otros emigrantes para hacer lo propio.

No es raro que se usen las redes sociales para obtener información o contactos en el país de destino: el técnico de sonido que antes llegar a los EEUU ya tiene fechas de trabajo acordadas, el guitarrista que ha encontrado “tigres que matar” antes de llegar a México, el cocinero que puede trabajar en España en el restaurante de sus amigos…

Para muchos, la combinación de los contactos con otros emigrantes y las tecnologías de comunicación implica poder ejecutar estrategias de emigración más complejas y hasta conseguir empleo antes de llegar.

Curiosamente el proceso parece ser más sencillo para los que pueden ofrecer una mano de obra calificada, pero no requieren de títulos profesionales para ejercerla: músicos, cocineros, mecánicos y obreros especializados, al parecer tienen más margen de maniobra que los que requieren la revalidación de un título.

Pero así como se organiza la cooperación y la solidaridad también se articulan redes de prostitución, explotación o estafas que involucran a emigrantes venezolanos.

Sin embargo, las redes de cooperación son todavía muy débiles y precarias para poder ayudar a todos los emigrantes y en 2017 se vio el surgimiento de un fenómeno inquietante: la emigración de choque de personas que se van con sus papeles y una maleta y salen del avión o del autobús a dormir en parques y buscar trabajo en cualquier cosa.

Esto se da en países relativamente cercanos como Colombia, Ecuador, Perú y República Dominicana, los cuales han visto aparecer una masa de venezolanos dedicados a la economía informal o a los trabajos eventuales: ciudades como Guayaquil, Cúcuta, Bogotá y Lima se están saturando de venezolanos que venden arepas o se dedican a trabajos muy mal pagados.

4. Está causando cambios en la economía del país

Con dos millones de venezolanos viviendo en el exterior forzosamente tiene que haber consecuencias económicas.

Por un lado, hay una evidente pérdida de fuerza de trabajo calificada y, sobre todo, joven.

Los datos disponibles indican que la mayoría de los emigrantes reúnen dos condiciones: calificación profesional y no mayores de 35 años.

Para una economía rentista, donde las fuerzas productivas no están muy desarrolladas esto es, evidentemente, un problema y una pérdida de recursos humanos: con un médico se pierden cerca de 10 años de formación profesional y de inversiones tanto públicas como privadas.

emigración venezolanaEste es un problema que han vivido otros países de América Latina y que tiene efectos duraderos. Por ejemplo, en cuanto a la industrialización, Argentina era uno de los países del mundo con más científicos y estos emigraron durante el ciclo de las dictaduras, otro tanto ocurrió en Chile con los ingenieros y técnicos.

Pero razones económicas y sociales pueden causar también el éxodo de profesionales. En países como Uruguay hay una constante salida de profesionales.

Es el viejo problema de la “fuga de cerebros” del que se benefician las economías de EEUU y Europa Occidental.

Pero la emigración también implica posibilidades económicas: la más inmediata son los ingresos de remesas que, ante la caída de los precios del petróleo, son una alternativa para la entrada de divisas en la economía nacional.

Una variante de esto son las famosas “cajas” con comida y alimentos que miles de venezolanos en el exterior envían a sus parientes. Tampoco tenemos cifras de cuántas llegan al país y qué impacto tienen en el abastecimiento, pero parecen estarse convirtiendo en un factor novedoso de la economía nacional.

5. Está desatando la xenofobia anti-venezolana y creando crisis en varios países

Como toda emigración masiva, la de venezolanos ha generado problemas, riesgos  y conflictos, algunos de orden geopolítico.

El primer problema es el surgimiento de olas de xenofobia anti venezolana, algo desconocido, y que se ha manifestado con distinta intensidad en países como Panamá, Chile y Colombia.

Aunque siempre detestable, la xenofobia es un fenómeno común en países que –como Venezuela en los 70– reciben muchos inmigrantes en un periodo de tiempo muy corto. En este caso se mezclan los temores y prejuicios usuales con factores concretos, por ejemplo, el daño que han hecho a la economía panameña especuladores venezolanos de bienes raíces.

En otros casos parece que volviera sobre los venezolanos de hoy la xenofobia de los del pasado, como en el caso de Colombia donde se acusa a los venezolanos de ser ladrones y prostitutas, el mismo insulto que se vertía sobre los colombianos durante años acá.

Sin embargo, obviamente, todo el mundo no se comporta de esa manera y la xenofobia se encuentra, inconvenientemente, con la agenda política y mediática de presentar a los emigrantes venezolanos como víctimas.

En este sentido es que la emigración supone un riesgo mayor, en particular cuando es hacia países fronterizos pues genera riesgos que pueden, eventualmente, desencadenar incidentes internacionales muy graves.

Mucha gente cree de buena fe, pero ingenuamente, que los escenarios de intervención aplicados en países del Medio Oriente pueden ser “cortados y pegados” en Venezuela, lo cual es evidentemente imposible.

Sin embargo países crecientemente hostiles como Colombia y Brasil pueden explotar las situaciones de ciudades como Cúcuta y Manaos donde grandes grupos de venezolanos llegan a quedarse, a comprar productos, y según ciertas versiones, a utilizar los servicios médicos, en ese sentido, la emigración es también un riesgo y un factor geopolítico importante.

emigración venezolanaLecciones

Al igual que con otros problemas como la inflación y la violencia urbana, la lección de este año con la emigración es que no se gana nada de la negación de la realidad: independientemente de cómo los medios exploten los problemas son reales y tienen que ser atendidos.

La constante victimización de los emigrantes venezolanos por los medios de comunicación, el hecho de que haya factores que quisieran usarlos como fichas políticas no cambia el hecho de que tenemos una fuga importante de la población económicamente activa.

Los emigrantes no son víctimas del totalitarismo ni traidores a la patria o enemigos del Estado: son gente de carne y hueso cuyas decisiones personales hacen parte de una tendencia social muy fuerte Y con muchas consecuencias.

No se trata de si se “van los mejores”, simplemente se van muchos jóvenes y ello tiene consecuencias muy diversas que requieren políticas de Estado ¿puede comprometer la emigración el “bono demográfico venezolano”? (es decir, la abundancia de población joven) ¿Cuántos ancianos se están quedando solos y requieren atención especializada? ¿Cómo se puede prevenir una crisis en las ciudades fronterizas? ¿Es posible reemplazar los cerebros que se están fugando o simplemente revertir la tendencia?

Estas son las preguntas serias que están detrás del ruido mediático.

El Estado venezolano tiene que diseñar una estrategia para manejar un proceso inédito en nuestra historia, desde el seguimiento y cuantificación objetivo de la emigración hasta diseñar políticas que frenen la fuga del talento joven.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado