¿POR QUÉ LOS TERMINALES TERRESTRES COBRAN LOS BOLETOS EN EFECTIVO?

EFECTIVO

Aunque el negocio de la reventa de efectivo tiene múltiples vías de recepción, “una flecha” en el terminal de pasajeros Genaro Méndez de San Cristóbal explicó a Supuesto Negado que la mayor parte de los billetes que llegan a la frontera los llevan las empresas de transporte de los terminales terrestres que ahora solo aceptan efectivo porque en casi todo el país sus puntos de venta para tarjetas de débito y crédito “no funcionan”.

A los compradores de efectivo en la frontera –del lado venezolano– se les conoce como “flechas”, un calificativo que se usa para designar a cualquier persona que se encarga de “facilitar” las vías no legales para la obtención de cualquier producto o mercancía.

¿Cuánto ganan?

Cada autobús expreso de dos pisos tiene 47 butacas. Cada pasaje, póngale, cuesta unos 200 mil bolívares. Eso son Bs. 9 millones 400 mil en efectivo. Si “la flecha” se los paga al conductor (que evidentemente está actuando con conocimiento de la empresa) a 160% más de su valor nominal, se convierten en 15 millones 40 mil.

Solo por trasladar el efectivo, y sin salirse de su ruta de trabajo, la compañía de transporte consigue más de 6 millones de bolívares en cada viaje, aparte del ingreso legal por el recaudo de pasajes. Ganan a dos bandas.

Diariamente millones de bolívares son transportados por las líneas de autobuses que desde Oriente y Occidente tienen como destino el terminal de San Cristóbal, ubicado a solo 50 kilómetros “del otro lado”, es decir Cúcuta.

A pesar de que la tasa de compra es 40% menor que la ofrecida en La Parada primer caserío al pasar el puente Simón Bolívar (allá los compran a 200% de su valor), para los transportistas que van desde el centro del país es mucho más sencillo porque no se desvían de su ruta de trabajo.

Flechas o cambistas

No es solo efectivo, las “flechas” consiguen productos subsidiados, pasajes en los transportes terrestres, tarjetas migratorias y chip para gasolina.

“Los choferes traen la plata. Yo tengo “el cruce” con dos líneas que vienen de Caracas y Valencia. Ellos me dan el efectivo y yo les hago la transferencia. Luego me lo llevo a San Antonio y allí paso la trocha (paso irregular por el río Táchira). Después los vendo en La Parada. El negocio es llevar billetes de 100 mil bolos, 50 mil o 20 mil porque los pagan al doble y no son tanto bulto. Los otros los pagan a menos (180% o 160% más de su valor)”, explicó la flecha que gracias a un amigo en común accedió a la entrevista.

Sin nombre, ni cara visible –la breve conversación fue telefónica– aseguró que solo en el terminal de San Cristóbal hay unas 20 personas dedicadas a este negocio.

ABC del nuevo contrabando

“Uno tiene su gente aquí en el terminal, allá en Peracal (alcabala) y en la trocha. Cada viaje está ‘cuadrao’ y como todos comemos no hay peo”, aseguró. “Todos comemos” significa que cada persona que interviene en el traslado se queda con una comisión.

No quiso decir cuántas veces hace el viaje, ni cuánto dinero lleva en cada uno.

¿Al Guardia en la alcabala le dejas parte del efectivo?

-No, eso es muy boleta. Le deposito por transferencia en cada viaje y antes de salir confirmo que ya tenga la plata y que esté pilas.

¿Y pasar el río con ese poco de plata no es peligroso, no te pueden robar?

-Allá hay seguridad. Gente armada que cobra peaje para que cada quien lleve su mercancía y nadie se meta con nadie. Yo les doy la pega (dinero) y listo. Es más fácil que lo robe a uno la Guardia Nacional o la Policía de Cúcuta.

¿Una vez en Cúcuta a quién le vendes el efectivo?

-A las casas de cambio.

¿Qué hacen en Colombia con tantos bolívares?

-No sé. Preguntar es pa´ problemas.

¿No te da curiosidad? Aquí dicen que es para falsificar dólares y otros que es para joder al gobierno…

-Aquí el que pregunta mucho no sale. Yo llego a San Antonio. Alquilo una cicla (bicicleta) llevo lo mío, me depositan, reviso y me devuelvo para Sancris, de una. No miro pa´ los lados, ni me meto en peos.

Negocio redondo pa´todos (menos para el país)…

La flecha lleva el dinero de los 45 pasajes que le compró al chofer –9 millones 400 mil Bs.– a Cúcuta y recibe, vía transferencia, 18 millones 800 mil bolívares. A eso debe restar lo pagado para recibir el efectivo, más un millón diario al encargado del terminal, otro al GN en la alcabala y otro al vigilante de la trocha.

En el caso descrito –que la flecha trabaja con dos líneas y recibe el efectivo de 5 autobuses diarios, en promedio– cada día puede ganar cerca de 3 millones y medio de bolívares.

Vista la cantidad de personas que participan de la cadena corruptiva y el grosero beneficio económico que genera, uno comienza a dudar de la necesidad generalizada de que se acabe lo antes posible esta asfixiante crisis.

A pesar de los controles impuestos por las autoridades criollas y la férrea campaña por los medios públicos sobre la lucha contra el contrabando en la frontera, al parecer, y por la campante escasez de efectivo del nuevo y el viejo cono monetario, esta fase de la guerra económica la está perdiendo el pueblo y el gobierno venezolano.

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Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado