“Tierras raras”, arma secreta de China en guerra comercial con EEUU

En las “tierras raras” –17 metales estratégicos que solo China produce y que son indispensables para la fabricación de armas y dispositivos electrónicos- está el contraataque del gigante asiático en la guerra comercial declarada por el gobierno de Donald Trump.

China controla en 90% del mercado mundial de estos materiales, y las corporaciones tecnológicas de EEUU y del mundo entero son dependientes de estas exportaciones. Así que cualquier medida del gobierno chino para limitar su comercialización pondría en jaque a la industria a nivel global.

Las alarmas sobre posibles restricciones de Xi Jinping a las exportaciones de “tierras raras” nacieron a partir de la inspección sorpresa que hizo el mandatario a una de sus plantas de procesamiento en Ganzhou, en el sudeste del país, apenas se conoció la noticia del veto de Google a la empresa china Huawei.

El diario chino Global Times sugirió en boca de expertos que Pekín “podría usar” el material como “elemento de presión“, limitando sus exportaciones a EEUU, reseñó la agencia rusa Sputnik.

China está clara sobre el poder que tiene en sus manos al contar con la hegemonía global en la venta de estos materiales. De hecho, en 2010, en medio de una disputa con Japón, prohibió la venta de las “tierras raras” al archipiélago nipón, causando un terremoto en su industria tecnológica.

Si en su guerra comercial con EEUU, China da el paso y toma acciones sobre las “tierras raras”, la crisis de las empresas tecnológicas a nivel global sería de inmensas proporciones.

Un reflejo de la vulnerabilidad de EEUU en el tema es que la “tierras raras”, junto con los medicamentos, fueron los únicos dos rubros que no fueron objeto de las medidas arancelarias que Trump tomó contra los productos importados de China. Es decir, para Washington estos minerales son de “primera necesidad”.

¿Qué tan raras son estas tierras?

China no es el único país del mundo con minas de “tierras raras”, de hecho, apenas posee en 23% por ciento de las reservas del mundo. Empero, es su principal exportador debido a que es único que, por sus estándares medioambientales, ha conseguido hacer rentable su explotación.

El impacto ecológico de la extracción de estos materiales es todo menos sutil, y eso ha hecho que países con importantes reservas no se hayan aventurado en el negocio. De hecho, su venta está condicionada por cuotas de producción supervisadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) para mitigar el daño ambiental.

Groenlandia es el segundo mayor exportador y su explotación está controlada por los chinos. Brasil, India, Sudáfrica, Canadá, Australia y Estados Unidos son algunos de los países con mayor concentración de estos minerales.

España, por ejemplo, tiene varios yacimientos probados de estas materias primas en territorios como Castilla-La Mancha y Pontevedra, pero todas las iniciativas para su extracción tanto por parte de compañías locales como de trasnacionales, han sido bloqueadas en tribunales por colectivos ecologistas, comunidad organizada y gobiernos locales, dado su impacto ambiental, reseña una nota de la agencia EFE.

El uso comercial de las “tierras raras” y sus propiedades electromagnéticas se descubrieron poco después de la Segunda Guerra Mundial. Su nombre científico son los lantánidos, debido a que el primero es el lantano (La), con número atómico de 57. El último de ellos es el lutecio (Lu), con número atómico de 71. Todos se ubican en la parte inferior de la tabla periódica. Se clasifican en dos grupos: los ligeros o céricos, que son más abundantes, y los pesados o ítricos, que se encuentran en menor concentración en la naturaleza, a excepción del ytrio, explica el diario ABC.

Uno a uno

Estos son los 17 elementos conocidos como “tierras raras”:

Gandolinio: Sirve para desarrollar los micrófonos de móviles y aparatos de transmisión de sonido sofisticados.

Escandio: Se utiliza para fabricar piezas de aviones. También está presente en las lámparas fluorescentes y en televisiones.

Itrio: Se utiliza también en televisores, en lentes de cámaras y para la fabricación de láseres.

Lantano: Tiene entre sus usos la producción de vidrios ópticos, como los de las cámaras o los de los telescopios.

Cerio: Se utiliza fundamentalmente para elaborar pantallas de dispositivos electrónicos.

Praseodimio: Se usa como componente en aleaciones de alta resistencia útiles para crear, por ejemplo, motores de aviones. Además, se utiliza para la fabricación de proyectores y se agrega a los cables de fibra óptica para amplificar la señal.

Neodimio y Disprosio: Se utilizan para fabricar auriculares, micrófonos, discos duros para ordenadores e infrarrojos.

Prometio: Se genera únicamente de forma artificial en reactores nucleares y, una vez separado de sus sustancias naturales, se utiliza aparatos como relojes nucleares o marcapasos.

Samario: Las luces de los proyectores o los infrarrojos, tal y como se fabrican hoy en día en todo el mundo, necesitan de este metal.

Europio: Después de haber sido vital para impulsar la televisión en color, en la actualidad es utilizado para detectar billetes falsos.

Terbio: Es uno de los principales colorantes de rayos X y se utiliza en la construcción de tubos fluorescentes.

Tulio e Iterbio: Ambos metales se utilizan para dispositivos portátiles de rayos X.

Holmio: Tiene capacidad para crear campos magnéticos tremendamente potentes. Es uno de los componentes de los microondas. Con este elemento, IBM anunció en 2017 que había sido capaz de crear un disco duro del tamaño de un átomo.

Erbio: Se utiliza para amplificar las señales ópticas y se incluye en los cables de fibra óptica.

Lutecio: Sirve para fabricar memorias de almacenamiento e incluso para el proceso de fractura hidráulica (fracking) en la extracción de petróleo.

Por Rosa Raydán/ Supuesto Negado