TRUMP YA NO MANDA NI EN LA CASA BLANCA

Trump

En los últimos días, varios medios y analistas de uno y otro bando han comentado sobre las posibilidades de una intervención militar en Venezuela y sobre el papel que tendría en ella el gobierno de los EE.UU.

La cuestión se plantea por las recientes declaraciones del Secretario General de la OEA Luis Almagro; de Álvaro Uribe Vélez y del Presidente de Colombia Iván Duque; del Presidente Trump y otros personeros de la política estadounidense, y finalmente, por la editorial de New York Times, “Presidente Trump: no interfiera en Venezuela”.

Pero también la posible intervención militar ha sido denunciada por presidentes latinoamericanos como Evo Morales. También muchos analistas, entre ellos José Vicente Rangel y Marco Teruggi han escrito especulando sobre el tema.

Entre las razones que explican por qué los EE.UU. no terminan de intervenir en el país petrolero está la que dice que la falta de acción se debe a las divisiones a lo interno del gobierno gringo en torno a la política exterior.

De hecho, en la actualidad el gobierno estadounidense se encuentra en una situación difícil y se comenta con insistencia la posibilidad de que sea sometido a un proceso de impeachment (destitución) si pierde la mayoría en el Congreso tras las elecciones de este año.

Lo que más debería preocupar al mandatario es que circulan con profusión informaciones que dicen que la rebelión contra su gobierno tiene una fuerte base en su gobierno mismo. Ya no sería exclusivamente el establishment estadounidense quién se opone a él, y tampoco un ala de su partido, sino que sus mismos ministros y funcionarios de alto rango estarían abocados a sabotearle la gestión.

TrumpLa publicación del libro Miedo: Trump en la Casa Blanca, del periodista estadounidense Bob Woodward, la editorial anónima del New York TimesSoy parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump” y la línea editorial de otros medios como The Washington Post dan cuenta de ello.

Según esta línea los funcionarios del gobierno de Trump, ante los desmanes del mandatario, estarían contradiciendo y/o desoyendo las ordenes del mandatario por el bien de los EE.UU. En cuanto a la política exterior esto se traduce en que, por ejemplo:

El Secretario de Defensa de EE.UU. habría desoído la orden de Trump de asesinar al presidente Al Assad de Siria, después del presunto ataque químico en la provincia de Idlib en abril de 2017. Según Woodward, el Secretario de Defensa fingió acatar la orden pero ordenó a su equipo: “No vamos a hacer nada de esto. Vamos a ser más moderados”.

Con respecto al tema de Corea del Norte, parece que viene sucediendo una situación similar: los ministros y altos cargos han hecho todo lo posible para que fracase el acuerdo alcanzado en Pyongyang. Así fue noticia que Trump se vio obligado a cancelar el viaje de Mike Pompeo, secretario de Estado, a Corea del Norte. Aunque el Presidente culpó a China, lo cierto es que, aseguran expertos, tal viaje no habría tenido mucho sentido, ya que, EE.UU. no habría cumplido con ninguno de los acuerdos alcanzados ni han hecho nada por hacerlo.

La situación de la relación con Rusia estaría en idéntica circunstancia. Mientras Trump brega por un acercamiento, los altos cargos de su propio gobierno lo hacen por el aumento de las sanciones al país eurasiático.

Pero la resistencia a la política exterior de Trump no solo pasa por la forma en que trata a sus enemigos. Se dice que es más preocupante la forma como trata a sus aliados tradicionales, en particular a Canadá y a la Unión Europea.

Desplantes, críticas a la Otan y la ruptura de los tratados comerciales históricos y aumento de aranceles para sus aliados, todo esto ha encontrado oposición a lo interno del gobierno de Trump. Así se comenta que ante la última reunión de la Otan, el alto gobierno de Trump fijó todos los acuerdos antes de la llegada del Presidente a Bruselas para limitar sus posibles desmanes.

Con respecto al tema de Venezuela, se rumoreó a mediados de julio y luego en agosto, que el presidente Trump había pedido a sus asesores y ministros un plan para la intervención del país bolivariano.

Ante la noticia, profusamente publicada, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca salió a asegurar que el presidente no había dicho lo que dijo y que EE.UU. no estaba contemplando una intervención militar, “aunque consideramos todas las acciones”.

Como sea, que hayan divisiones a lo interno del gobierno de Trump y que sea verdad que sus mismos ministros y asesores lo sabotean, lo verdaderamente preocupante es que los agentes políticos estadounidenses, en su mayoría, están de acuerdo en que es necesario sacar al presidente Maduro.

Claro que la eventual salida del mandatario gringo puede significar un respiro para el gobierno venezolano, ya que causaría una crisis política en los EE.UU. Pero no parece que cambie la actitud de la élite estadounidense con respecto a Venezuela.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado