¿POR QUÉ TRUMP RECONOCIÓ A JERUSALÉN CAPITAL DE ISRAEL?

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La de reconocer a Jerusalén como capital de Israel es la última en una cadena de decisiones polémicas que Donald Trump ha tomado en las últimas semanas que incluyen reducciones de impuestos y del territorio de parques nacionales, otras igualmente violentas que afectan al internet y el débil sistema público de salud americano.

Pero el reconocer a Jerusalén como capital, es la que tiene las consecuencias más graves que ya se están manifestando en violencia callejera y conflictos con aliados de los EE.UU.

¿Por qué tomó Trump esa decisión y que significa?

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Indios de palestina

Aunque muchos tienen la idea de que el conflicto palestino-israelí tiene miles de años y es de índole religiosa, en realidad no es así: hay judíos y palestinos de varias religiones y el conflicto inició desde hace poco más de cien años cuando colonos judíos empezaron a asentarse en Palestina con la idea de fundar un “Estado Judío”.

El problema no es que emigraran a Palestina o que quisieran fundar un Estado, sino que pretendían hacer uno que fuera exclusivamente para judíos y lo lograron. A eso se le llama sionismo.

El resultado es que inició una política de vaciar a palestina de árabes, primero comprando tierras y luego, tras 1948, expulsándolos, esto último durante el evento llamado La Nakba.

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Hablando con el historiador palestino Elias Sambar, el filósofo Gilles Deleuze decía:

Los palestinos no están en la situación de otros pueblos colonizados sino que han sido evacuados, desterrados (…) La historia del sionismo y de Israel, como la de América, tiene que ver con esto último:¿cómo crear un vacío, como evacuar a un pueblo?

En medio de la guerra de 1948, se dio una expulsión masiva de población cuyas casas y tierras serían ocupadas por judíos, una expulsión que ha sido bien documentada incluso por historiadores judíos como Benny Morris o Illan Pape.

Cientos de miles de palestinos tuvieron que caminar por el desierto hasta Líbano, Siria, Gaza o la margen occidental del Jordán.

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Pero, hasta 1967, todavía una gran parte de Palestina no había sido ocupada todavía por Israel. Fue en 1967, tras la guerra de los Seis Días, cuando Israel conquistó toda Palestina, incluyendo la totalidad de Jerusalén que, hasta entonces, estuvo divida en una parte bajo autoridad israelí y otra bajo la de Jordania.

Fue el inicio de lo que se conoce como la Ocupación Israelí.

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Colonias y Colonos

En una entrevista reproducida por la web Palestina Libre, historiador Illan Pape señala:

En 1948 hubo un plan muy claro de tratar de expulsar a la mayor cantidad posible de palestinos de la mayor cantidad posible de Palestina… había algunos políticos israelíes que pensaron que quizá podíamos hacer en 1967 lo que hicimos en 1948. Pero la inmensa mayoría de ellos entendió en la guerra de 1967 que fue una guerra muy corta, duró seis días, y ya existía la televisión y bastantes de las personas a las que querían expulsar ya eran refugiados de 1948.

El resultado fue que desde ese año, Israel se encontró como gobernante de una población de árabes más grande que la de judíos, sobre todo si se sumaba a los árabes israelíes, es decir, a los palestinos que no habían podido ser expulsados.

Dentro de sus fronteras Israel redujo a los árabes a ser ciudadanos de segunda clase, viviendo en barrios precarios con servicios públicos de mala calidad, en los Territorios Ocupados aplicó una política distinta: la de los colonos.

Mientras estuvo en el poder el Partido Laborista, los colonos estaban en zonas con pocos árabes y el gobierno israelí estaba dispuesto a darle, en algún momento, autogobierno a los Territorios Ocupados.

Pero cuando llegó al poder el “Bloque de la Fe” del que forma parte el partido Likud de Sharón y Netanyahu, inició el proyecto de expulsar a todos los palestinos restantes y quedarse con los Territorios Ocupados, al menos con Cisjordania (Gaza se convertiría en la cárcel más grande del mundo)

la estrategia no era la limpieza étnica tal como se implementó en 1948. Era lo que yo denominaría una limpieza étnica progresiva… Desde 1967 hasta hoy en día hay una limpieza étnica muy lenta que probablemente se extiende a lo largo de un periodo de 50 años y es tan lenta que a veces solo afecta a una persona al día. Pero si se considera el periodo entero, desde 1967 hasta hoy, estamos hablando de cientos de miles de palestinos a los que no se permite volver a Cisjordania o a la Franja de Gaza, señala Pape.

Jerusalén

Luego de la Batalla de Jerusalén durante la guerra de 1948 la ciudad fue compartida por Israel y Jordania, así, los israelíes gobernaban Jerusalén Oeste y Jordania, Jerusalén Este y la llamada Ciudad Vieja.

Como hemos dicho este arreglo duró hasta 1967 cuando, en la Guerra de los Seis Días, fue conquistada por Israel. Esa anexión no había sido, hasta ahora, reconocida por ningún país del mundo. Varias resoluciones de la ONU la han declarado como “violación del derecho internacional”.

Todos los países del mundo –menos los EE.UU– consideran a Jerusalén Este como “territorio ocupado”, este es uno de los sectores más críticos del mundo pues contiene la Ciudad Vieja y lugares religiosos como el Muro de las Lamentaciones, el Santo Sepulcro, y el Monte del Templo o la Explanada de las Mezquitas.

De hecho, al contener sitios sagrados de tres grandes religiones, Jerusalén debería ser administrada internacionalmente, en lugar de eso, está bajo la ocupación Israelí que ha sido el foco de constantes violencias, como la Segunda Intifada.

En Jerusalén, como en toda la Margen Occidental del Jordán, se ha aplicado el esquema de la “limpieza progresiva” de la que habla Pape: demolición de casas, desalojo de familias, y construcción de colonias.

El show de Donald y Bibi

Desde los años noventa, han estado vigentes los Acuerdos de Oslo, según los cuales a cambio de deponer las armas, la Organización para la Liberación de Palestina se convertiría en una Autoridad Nacional y los palestinos tendrían derecho a un Estado.

Este era un acuerdo muy precario: el supuesto Estado palestino no iba a tener subsuelo, espacio aéreo y su territorio iba a ser discontinuo. Sin embargo, las tropas israelíes se iban a retirar y se esperaba que, bajo ese acuerdo, condiciones mínimas de vida fueran posibles.

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El acuerdo nunca se cumplió, sobre todo porque los sucesivos gobiernos del partido integrista Likud, empezaron a echar para atrás los acuerdos. Primero fue Ariel Sharón, que construyó un muro que fragmentó y dividió el territorio palestino, el modelo para el infame muro de Trump.

Eso era bastante fuerte, pero desde que en 2009 Benjamin “Bibi” Netanyahu se convirtió en Primer Ministro. El 14 de junio de ese año, tras un discurso de Obama que le exigía terminar de construir asentamientos y cumplir con los Acuerdos de Oslo, Netanyahu abiertamente desechó cumplir con los acuerdos y dijo que solo aceptaría un Estado Palestino si este no tenía fuerzas armadas, si se le entregaba la totalidad de Jerusalén a Israel y si se dejaba que las colonias judías “crecieran naturalmente”.

Esta “hoja de ruta” colonialista a la que se ha incorporado Trump.

A diferencia de los demócratas y algunos republicanos que esperaban tener a los palestinos contenidos en una suerte de “reservaciones indígenas”, Trump y el ala derecha de los republicanos son partidarios, como el Likud, de la limpieza étnica sistemática y progresiva.

Ser el primer país que, en cincuenta años, reconoce a Jerusalén como capital de Israel, es básicamente, darle un espaldarazo sin precedentes a la estrategia de Netanyahu.

Consecuencias

Desde la lealtad a los sectores ultraconservadores que lo apoyan a la posibilidad de aumentar las ventas de armas Trump tiene una amplia gama de razones para apoyar a Netanyahu, quien durante casi una década ha sido un adalid del anti islamismo que ahora representa Trump.

TRUMPEl gobierno de Trump, como el de Duterte, Macri y el mismo Netanyahu se caracteriza por ser “anti político”, es decir, hay una agenda planteada que representa los intereses de los sectores que le llevaron a la Casa Blanca y, para cumplirla, Trump no piensa en las consecuencias.

Jerusalén no es el único caso: inmigración, internet, salud, calentamiento global y reducción de parques nacionales son otras demostraciones de que esta agenda es inflexible y se cumple a como dé lugar.

Además de la previsible ola de violencia que ha iniciado, en este punto ha comprometido las relaciones de los EE.UU con Turquía y, tal vez, saboteado un acercamiento entre Arabia Saudita e Israel contra Irán.

Pero el estilo de Trump es no preocuparse por las consecuencias, así que este será otro de los tantos problemas que irán creciendo en los próximos años y que, seguramente, exploten en la cara de Trump cuando busque la reelección, sino antes.

Pero eso no cambia el hecho de que, como en otros terrenos, el daño que está haciendo es enorme e irreversible.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado