URANO ENTRÓ EN TAURO: ¿SERÁ QUE SE ARREGLA ESTO? 

No se deje llevar por Adriana Azzi y sus vaticinios de muerte para Diosdado y Nicolás y el fin de los tiempos chavistas a sangre y fuego, cada enero desde 1999. No le pare a Belén Marrero con su histrionismo de telenovela ochentera, augurando la gran conflagración universal con epicentro en el Palacio de Miraflores, y su consecuente saldo de muertos, huidos y desaparecidos luego de la invasión de los marines y el esfuerzo inservible de las hordas chavistas por defenderse desde Catia y el 23 de Enero. Mucho menos le preste atención a Mario Vannucci, el astrólogo y metafísico del canal Telemundo, quien anunció el año pasado la pronta salida del presidente Maduro del poder pero no por renuncia, sino por un ardid del chavismo crítico: “Luego de la salida de Maduro, vendrán algunos meses de calma para Venezuela, pero la presión de calle se reactivará para finales de 2017, logrando que luego de enero de 2018 ocurra la salida definitiva del chavismo” le dictaron sus arcanos extraviados.

Hágale caso a los que hablan bonito del país, y que pese a sus padecimientos personales y su epopeya individual, son capaces de irradiar alegría sobre la devastadora rutina de tomar el Metro para llegar a la chamba y encontrarse con que no hay agua ni luz, se cayó la plataforma electrónica para cancelar con punto el café que aumentaron otra vez en la taguara de la esquina donde lo atracaron ayer, no hay efectivo en el cajero, trancaron la Plaza Bolívar por ¿remodelación? y ya usted no podrá disfrutar de ese rato de solaz departiendo con las ardillas silenciosas que al menos le hacen gracia, y debe esperar resignado respirando el aire corrompido del centro hasta las 5 de la tarde cuando es hora de regresar a casa, pero a patica porque el Metro anuncia avería y cerró las puertas de las estaciones cercanas y no hay autobuses o solo están circulando dos en medio de la vorágine salvaje de la hora pico.

Voltee para acá: todo eso va a cambiar

Mientras usted se estaba quejando con la vecina, deshojando sus opciones electorales entre el acceso directo a Dios a través de Bertucci, la dolarización del país de Falcón y la madurez sobrevenida de Maduro, sucedió un acontecimiento cósmico que tendrá consecuencias directas en su inclinación zodiacal y sobre el país en materia económica, lo cual lo hace más inquietante: el planeta Urano ingresó en el signo Tauro, y eso no nos dejará intactos.

Si, parece cualquier cosa y los escépticos nos señalarán de supersticiosos y bachaqueros del más allá, pero la voz metafísica de los poderes abstractos comenzó a hablar desde el 16 de mayo, fecha exacta del suceso, justo el día en que arrancó una seguidilla de incidentes sospechosos que dispararon nuestras alarmas: se nos jodió el celular sin razón aparente, estalló la bomba de agua del tanque que surte del líquido intermitente a toda la urbanización, se desplomó el mueble del lavamanos del apartamento, se dañó el control remoto del televisor, se arruinó el dado de la licuadora, reventó la corneta del sistema de audios de la computadora, nos doblamos el dedo meñique de un pie y comenzó a subir el precio del petróleo.

Al borde del signo

Rodrigo Rodríguez Abad es presidente de la Magna Fraternitas Universalis en Venezuela y un experto del fenómeno cosmobiológico. Fue el primero que nos iluminó el horizonte, al aclararnos que durante los últimos 7 años Urano estuvo en Aries, signo de la acometividad y los proyectos, pero también de la resistencia a los nuevos paradigmas. “Durante esos años los conceptos de solidaridad, cooperación, altruismo, estuvieron bajo fuego. Recuerda que Aries está regido por Marte, que es el planeta de la lucha, la confrontación. Habiendo cruzado ya esa prueba, todo lo que se sostuvo adquirirá mayor consistencia”.

Con el ingreso de Urano en Tauro, explica, temas como la fraternidad y el compartir cobrarán fuerza para garantizar el futuro de la humanidad ante la situación de escasez de los recursos naturales y económicos, concentrados hasta ahora en muy pocas manos. Habrá, en resumen, una apertura de conciencia y una inclinación hacia las buenas causas incluso de los más depredadores.

Nos explica Abad que Tauro es el signo de la consolidación y la estabilidad, de las finanzas, la economía y el dinero, y Urano el planeta del desprendimiento, los grandes ideales de la humanidad y la solidaridad con los pueblos. Cuando estábamos al borde del abismo y a punto de dar un paso adelante, esos dos se encontraron para ofrecernos un nueva oportunidad.

Urano, a medida que va pasando cada 7 años por un signo diferente, matiza los procesos de cambio de la humanidad y la búsqueda de actualización de los nuevos paradigmas. “En el momento en que Urano entra en Tauro, el paradigma comienza a actualizar la necesidad de los aspectos administrativos, lo concreto, pero con visión universal y humanista. Significa que la economía va a comenzar a tener cambios con esa consideración: los que son muy inclinados a lo social y hasta lo filosófico, van a tener que darse cuenta de que es necesario hacer una síntesis con los que son más empíricos y materialistas, que solo aprecian lo concreto. Necesariamente tienen que confluir para poder construir un mundo diferente”.

Claro, nada de esto se verá inmediatamente, sino irá mostrando signos favorables progresivamente, en la medida en que las cosas vayan saliendo mejor cuando los operadores económicos (públicos y privados) se vean impulsados por fuerzas telúricas a cumplir un propósito benéfico en sus acciones.

“El paso del regente por las diferentes constelaciones es el que va desentramando los puntos centrales, y desde que Urano entró en Tauro, vamos a ver un mayor desarrollo de todos esos altos valores en la actividad comercial, con énfasis en las nuevas visiones que entrañen un mayor desprendimiento y una preocupación especial en la humanidad; que un negocio no sea solamente para aprovecharse de los recursos y de la mano de obra, sino para contribuir con la sociedad” explica Abad.

Venezuela astral

No es un ejercicio de vanidad chauvinista, pero en el concierto de las naciones Venezuela va a tener un sitial de honor en ese cambio de perfil astral. Explica Rodríguez Abad que cada vez que viene una nueva era, esta entra en relación con un territorio determinado: los continentes se van turnando en la regencia del mundo. El último que tuvo vigencia fue el europeo durante la Era de Piscis, mientras que en la actual Era de Acuario que apenas está comenzando y deberá recorrer 2.400 años, América tiene una perspectiva protagónica.

“¿Cuál es el país que está a la cabeza del continente? Venezuela” señala, junto a Perú que agrega en combo por ser epicentro de sorprendentes hallazgos diarios en materia de espiritualidad.

Por esta razón, y quién sabe si otras, nuestro país está llamado a plantear los nuevos fundamentos del espíritu humanista que caracterizará a esta era del saber.

¿Y saldremos de la crisis?

“Sí. Yo pienso que los puntos extremos, por la acción de Urano que es el planeta de la síntesis, van a empezar a ceder, por lo menos en el campo de la economía, que para la mayoría de la gente es lo más importante hoy en día. Van a comenzar a darse cuenta de que no pueden esperar un progreso abordando de manera sesgada los conceptos. Necesariamente debe comenzar a haber cooperación, que es una palabra clave en todo esto”.

Dariela Tello, poeta, locutora y periodista, coindice en muchos aspectos. Se considera una diletante con inclinación hacia los asuntos esotéricos y asume que la presencia de Urano le está trastocando las emociones desde hace más de un año, cuando debió enfrentarse consigo misma y sus circunstancias.

Aunque se niega a hablar como experta, asegura que la entrada de Urano en Tauro va a hacer que nos replanteemos nuestra relación con la tierra, la estabilidad, la naturaleza, para revincularnos con el hogar (la casa, la familia, las relaciones interpersonales).

A Tauro le interesan los sentidos, afirma. Le gusta comer rico, es muy sensual, y le gusta disfrutar del arte. Se vincula con el planeta tierra, la naturaleza, lo concreto.

Según sus conocimientos de la materia, quizás signifique que aunque hemos sido un país petrolero, nos toca cambiar de visión de nosotros mismos y volver a una relación saludable con la tierra, potenciando lo agrícola.

Su signo tiene como ascendente Tauro, que es muy venusino, por lo que calcula que los cambios que vienen le afectarán significativamente. A ella, en lo personal, Le gusta comer, la música, el cine, apreciar lo bello. Su Sol está en Sagitario y su luna en Virgo.

“Realmente la llegada de Urano a Tauro me afecta desde hace tiempo. Y me va a seguir afectando durante los próximos 8 años. Llegó para hacerme comprender que necesito hallar mi estabilidad, pero además me dice que mi estabilidad no es como la de cualquiera porque Urano, que tiene esa energía de la sorpresa, del cambio, de lo novedoso, señala que mi estabilidad es única y a lo mejor no es muy convencional, a lo mejor la tengo que encontrar desde la incertidumbre…”.

Uno, que anda buscando esperanzas de las que sujetarse mientras los familiares y amigos huyen del país seducidos por los espejismos de la prosperidad y la negación de la patria, dejando sobre nosotros un halo de despedida que canta “yo me voy, tú te quedas, yo me salvo, tú te jodes”, siente ánimo reponedor gracias a la danza cósmica que Urano y Tauro plantean para estos tiempos, en pos de la supervivencia individual y colectiva y con ánimos de que la fase previa de 7 años de conflictos, haya sido una brecha necesaria para el aprendizaje.

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Por Marlon Zambrano / Supuesto Negado