Los venezolanos estamos autorizados por la Iglesia para consumir carne de chigüire en Semana Santa

El consumo de carne de chigüire durante la Semana Santa es una tradición gastronómica ampliamente arraigada en Venezuela, especialmente en la región llanera. La supervivencia de la costumbre, que data de la época colonial, da cuenta del sincretismo religioso imperante en el país, aunque también escandaliza a los grupos ambientalistas.

Dicen en el llano venezolano que, durante los días de la semana mayor, al chigüire lo “bautizan pescado” y gracias a eso se le come en sustitución de la carne roja, especialmente durante el miércoles y el viernes santo, días en que la iglesia católica aplica la “ictiofagia preferente”, es decir, el consumo preferente de pescado.

Hay varias historias que intentan explicar el origen de esta tradición. Más allá de si alguna es verídica, lo cierto es el sabor de la carne del chigüire, que pasa gran parte de su vida sumergido en el agua, se asemeja mucho al del pez de río, así que si se trata de un asunto de paladares no hay nada que discutir.

¿Bula papal, leyenda o asunto de cazadores?

Supuestamente los venezolanos estamos autorizados por la iglesia católica para consumir carne de chigüire en Semana Santa por decisión de una “bula papal” gestionada y lograda por el conocido Padre Sojo (1739-1799), músico y tío abuelo de Simón Bolívar.

Cuentan que el sacerdote solicitó ese beneplácito al exponer que los nativos de los llanos venezolanos consumían esta carne como uno de sus alimentos principales y que incluirla dentro de las comidas permitidas en los días santos ayudaría a extender el ejercicio del evangelio, ya que así sus costumbres autóctonas no estarían reñidas con las cristianas. La información sobre el tema es escasa, incluso para confirmar que eso, en verdad, pasó.

Una leyenda popular dice que el origen de todo, antes de la supuesta bula papal, sucedió cuando en una Semana Santa un indígena buscaba su alimento y solo pudo cazar un chigüire; al verlo, un misionero le dijo: “En la Semana Santa solo puedes consumir pescado” y el indígena le contestó viendo al animal y echándole agua: “Yo te bautizo pescado”.

Finalmente, la historia menos esotérica es que hace unos 200 años se extendió la idea entre los hacendados de los llanos que el chigüire traía enfermedades al ganado y por eso trataron de exterminarlo. El período de cacería se implementó durante los meses de febrero y marzo, dado que la sequía hacía que los herbívoros se concentraran en unos pocos manantiales, de modo que era más fácil encontrarlos y cazarlos en grupo. Los animales sacrificados fueron salados para comerlos progresivamente, lo que coincidió con la Semana Santa, convirtiendo finalmente ese consumo obligado en tradición.

Especie en peligro

El chigüire, también conocido como carpincho o capibara, se precia de ser el roedor más grande del mundo. Un ejemplar puede llegar a pesar sesenta kilos y se encuentra desde el norte de Argentina hasta Panamá.

Tiene como característica particular que pasta en manadas familiares. Naturalistas como Humboltd y Buffon incluyeron al chigüire en sus narraciones sobre la naturaleza de Suramérica.

Su aprovechamiento está regulado desde 1968 en Venezuela y ya no puede ser cazado en áreas silvestres, sino solo cultivado en granjas autorizadas, que también tienen una reglamentación que las rige para comercializar su carne. De igual forma aún es común la caza ilegal para vender su carne en el mercado negro a precio inferior que la autorizada.

Varias organizaciones ambientalistas luchan por la protección de este animal, que según dicen, cuando es cazado en lugares ilegales, incluso se le mata a garrotazos y con gran crueldad. Denuncian que el chigüire es una especie en peligro en su hábitat natural.

La organización venezolana Anima Naturalis dice en su página web que el consumo de chigüire es “una explotación venida de una tradición inventada”.

“Comprar chigüire o subproductos del animal alimenta la necesidad de aumentar su cría y posterior matanza, bien sea para alimentación o por caza deportiva. Si viajas a los llanos venezolanos no es una obligatoriedad probar la carne de roedor. No contribuyas al turismo exótico cuando éste viene de la crueldad”, enfatiza esta organización.

“Carne noble”

La forma más común de preservar la carne de chigüire es salándola, igual que la del pescado, y es así como normalmente se consigue en los mercados del llano. En Caracas también se le puede ver en mercados como el de Quinta Crespo, Coche o Guaicaipuro.

Se puede preparar de muchas maneras. La receta más popular es el pisillo (tipo carne mechada) que permite que el platillo se pueda comer como relleno de arepa, de bollito, o como plato principal acompañado de arroz, o de cualquier otra guarnición.

Para la preparación del pisillo, a la proteína se le aliña con un sofrito criollo tradicional de ajo, cebolla, ají y cilantro. Aunque cada familia tiene su receta.

Algunos chefs de Caracas y otras ciudades del país se han atrevido a experimentar con la carne de chigüire para preparar platillos de alta cocina.

En 2010 el diario español El Mundo entrevistó al chef venezolano Nelson Méndez sobre el chigüire. El cocinero resintió que en Venezuela no esté más arraigado el consumo de esta carne, y que se limite solo a la región llanera y a la época de Semana Santa. Esto lo dijo por un asunto de defensa de lo autóctono, pero también de soberanía alimentaria.

“Es una carne muy noble y muy versátil, que va bien con muchas frutas, verduras y salsas y que aguanta cualquier tipo de innovación con lo que un cocinero que puede sacar mucho provecho”, dijo.

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Por Rosa Raydán / Supuesto Negado