[Editorial] Llegó el colapso

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“Hoy no fío, mañana sí”, el famoso cartel de cualquier bodega en Venezuela parece ser el eslogan que define al país actualmente, con la salvedad de que es “hoy no resolveremos su crisis, mañana sí”. Varios meses atrás pensábamos que estábamos al borde del colapso, pero ya no queda duda: hemos llegado al colapso.

La sensación de que todo está dañado o se está dañando, de que no hay solución a los problemas, de que no hay alternativa para solucionar los problemas propios no es todo lo que agobia al venezolano, sino que además no hay señas de acompañamiento institucional y/o político para la población.

Fuera de panfletos nacionalistas cursis o chauvinismo alguno, el venezolano no pierde tiempo para solventar las adversidades, pero la realidad es que los obstáculos se van solapando uno sobre otro mientras que el ciudadano de a pie, a la par que sigue bregando, espera una mínima señal de que de el gobierno se va a abocar a solucionar. Meterle el pecho a la crisis generalizada que vive la nación: desde los servicios públicos, la hiperinflación, los problemas del sector salud y pare usted de contar.

Nadie quiere llegar al punto de perder la esperanza -aunque muchos la han perdido ya- pero mientras, la gente espera que termine el bla bla y que, una vez que las autoridades decidan enfrentar, todos y cada uno de los venezolanos frenteará junto a ellos.