Guerra fría entre EE.UU. y Venezuela llega a la OPEP

OPEP

La batalla entre Estados Unidos y Venezuela se escenifica en muchos ámbitos multilaterales, entre ellos los organismos relacionados con la industria petrolera. Recientemente, el presidente Nicolás Maduro solicitó, a través de una carta, la solidaridad de los socios de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) frente a las medidas unilaterales e ilegales que EE.UU. ha tomado contra la economía nacional.

El movimiento parece haber tocado un nervio sensible porque de inmediato hubo reacciones tanto en EE.UU. como en Venezuela.

Una de las primeras voces que se alzó fue la del senador republicano Rick Scott, un parlamentario que llegó y se mantiene en el Congreso por el estado de Florida gracias a multimillonarias donaciones de grandes corporaciones petroleras.

Este personaje, que además tiene inversiones propias en la industria petrolera, aseguró que  “la OPEP no auxiliará a Nicolás Maduro” y se congratuló porque “las sanciones impuestas por Estados Unidos están funcionando”.

“Afortunadamente la OPEP no ha caído en la trampa. ¡Maduro, tu tiempo se acabó!”, publicó en Twitter el senador, a quien su rival demócrata en las recientes elecciones, Bill Nelson, suele llamar “Scott, el resbaloso del petróleo”.

Mientras tanto, conocidos expertos venezolanos y periodistas opositores coincidieron con Scott y dijeron que la OPEP no atenderá el pedido de Maduro porque a lo largo de su trayectoria de más de medio siglo siempre ha procurado mantenerse al margen de las diatribas políticas.

Varios medios locales, en un alarde de manipulación o de ignorancia, asumieron la declaración de Scott como si hubiese sido la respuesta oficial de la OPEP.

En el ojo del huracán

Otros analistas estiman, sin embargo, que esa asepsia política es pura apariencia, pues la lucha por el poder global gira alrededor del recurso de los hidrocarburos, en especial en las actuales circunstancias.

En una declaración a Sputnik, el director científico del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Davídov, puso los puntos sobre las íes, al declarar que “los esfuerzos golpistas estadounidenses contra Venezuela van dirigidos para neutralizar al país caribeño como actor activo en la OPEP”.

“El plan de EE.UU. es eliminar a ese participante activo de la OPEP que tiene mucha iniciativa y, mediante un Gobierno títere lograr una reducción de los precios petroleros”, dijo Davídov al intervenir con un discurso en una reunión de la Comisión para la Protección de la Soberanía del Consejo de la Federación, equivalente a la Cámara Alta rusa.

Durante los últimos días, ese propósito de golpear a la OPEP mediante la desestabilización de Venezuela se ha hecho más urgente para EE.UU. debido a la inminente creación de un mecanismo de alianza entre esa organización y Rusia que, además de su eventual incidencia en los precios, sería un nuevo paso hacia la diversificación monetaria del mercado petrolero, pues una de sus disposiciones es eliminar el monopolio del dólar como divisa para los intercambios.

El Congreso de EE.UU. está preparando una ley para sancionar a la OPEP, bajo la acusación de cartelizar los precios. El proyecto, que está todavía en estudio en el nivel de comité, es conocido como Ley NOPEC, que es como decir No-OPEP, y es la cristalización de una vieja pretensión de la clase dominante estadounidense, desde que Ronald Reagan prometió −y cumplió− poner a la OPEP de rodillas. Esas amenazas de hostilidad podrían traerle a Maduro apoyos inesperados en otras circunstancias.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado