¿LLEGÓ A VENEZUELA LA FIEBRE DE LAS CRIPTOMONEDAS?

Con el anuncio de la creación del Petro, la primera criptomoneda emitida por un Estado, esta tecnología financiera ha pasado a primer plano en nuestro país.

Sin embargo, las criptomonedas, aunque no tan notorias, tienen tiempo infiltrándose en la economía venezolana, en un periodo que para Venezuela es de crisis severa pero que también ha sido de valorización sin precedentes de monedas como el Bitcoin.

¿Qué tanto han permeado las criptomonedas en nuestra economía?

¿Es legal usarlas en Venezuela? ¿Qué riesgos conllevan?

Criptomonedas

criptomonedaHemos hablado anteriormente de la desaparición progresiva del dinero en efectivo, así como del nacimiento de las tecnologías financieras o fintech que, según ciertos expertos, podrían transformar todo el sistema financiero a nivel mundial.

Todos estos cambios giran en torno a la digitalización de los pagos y las monedas digitales, que se crean y se almacenan electrónicamente. Las criptomonedas son un tipo de moneda digital basado en la criptografía, un método que impide la falsificación.

Así como un billete tiene una serie de marcas que permiten saber que no ha sido falsificado, una criptomoneda contiene una combinación de cifras que permiten verificar que no ha sido falsificada. Al sistema que hace posible las criptomonedas se le llama Blockchain.

A diferencia de las monedas tradicionales, no hace falta que sean validadas por el banco central de un país: mediante una serie de reglas muy precisas: dos particulares pueden hacer un negocio usando Bitcoins sin que haya necesidad de mediación de ningún ente financiero.

La diferencia de una moneda tradicional que está validada por los gobiernos, una criptomoneda está validada por la misma comunidad que está intercambiando.

Bitcoin en Venezuela

criptomonedaDe lejos, la más exitosa de las criptomonedas es el Bitcoin que es una invención de un desconocido con el pseudónimo Satoshi Nakamoto, que en 2008, publicó un artículo en el que describió una serie de reglas y procedimientos que permiten su funcionamiento.

“Desde la perspectiva del usuario, Bitcoin no es más que una aplicación móvil o de escritorio que provee un monedero Bitcoin personal y permite al usuario enviar y recibir bitcoins (…). Detrás de las cámaras, la red Bitcoin comparte una contabilidad pública llamada “block chain”. Esta contabilidad contiene cada transacción procesada, permitiendo verificar la validez de cada transacción”.

Esta contabilidad que permite validar la autenticidad de los bitcoins se llama minería y en una economía como la venezolana es una actividad muy llamativa.

Las razones son muy simples. Por un lado Venezuela es un país donde los particulares no pueden usar divisas extranjeras en el territorio nacional pero el Bitcoin está, técnicamente fuera, en un limbo legal.

Por otro lado, la minería, que es remunerada con Bitcoins, requiere el funcionamiento continuo de computadoras y por tanto, de energía. En países con electricidad costosa hay que sacar la cuenta de si conviene hacerlo pero con la energía barata de Venezuela el que se dedica a minar Bitcoins puede, con un costo muy bajo, embolsillarse algo de divisas fuertes.

En los últimos meses el Bitcoin se ha valorizado y el bolívar se ha desvalorizado debido a la inflación por lo que es muy tentador para algunos el adquirir esta moneda.

A lo largo del año las autoridades han allanado varios galpones donde se minan Bitcoins y arrestado a varias personas acusándolos de fraude cambiario y legitimación de capitales, e incluso, de provocar fallas eléctricas o porque estaban usando infraestructuras y bienes del estado para la minería.

La mayoría de las veces se trata de grandes operaciones con muchas computadoras, de hecho, puede haber miles de personas que están minando Bitcoin a una escala mucho más modesta que las autoridades no han detectado o, simplemente, han tolerado.

Pero en medio de la creciente inflación, el Bitcoin no ha sido la única criptomoneda a la que los venezolanos han recurrido para especular o para sobrevivir.

Ethereum

Ethereum es otra plataforma basada también en el modelo block chain. Provee una ficha de criptomoneda llamada Ether. Como con el Bitcoin se puede usar para intercambios o como pago para el que presta sus equipos para el funcionamiento de la plataforma.

Ethereum fue desarrollado por Vitalik Buterin, gracias a una plataforma de financiamiento colectiva y el sistema está operando desde el 30 de julio 2015.

Hay reportes de medios especializados que afirman, a lo largo de este año y debido a los arrestos y allanamientos, que el Ethereum empezó a ser utilizado cada vez más en Venezuela pues, aparentemente, los equipos requeridos para minarlo son más baratos y más difíciles de detectar.

Incluso existe una página que indica, en tiempo real, el valor del Ether.

Pero entre el Bitcoin y el Ether hay una continuidad, una lógica. Sorprendente e inesperado son otros recursos que los venezolanos se han ingeniado para adquirir divisas.

criptomonedaMundo de Guerra

Parte del modelo de negocios de los juegos de plataforma (en que jugadores de todo el mundo compiten y cooperan) es que hay ciertos recursos que los personajes del videojuego pueden adquirir a cambio de monedas “ficticias” que solo tienen valor en el mundo del videojuego.

En algunos casos estas monedas deben comprarse con dinero real y en otros se ganan jugando el juego. Millones de dólares circulan al año en transacciones que permiten a los “gamers” comprarles armaduras, armas o adornos a sus personajes.

La gente poco familiarizada difícilmente puede concebir las cantidades enormes de dinero que se mueven en comprar objetos virtuales para los videojuegos

Farmear, se le llama en el argot de los videojuegos a la actividad de recolectar monedas de oro, madera, pieles de monstruos, piedra, etc., para cambiarlos por dinero real. Se pueden ganar entre 20.000 y 25.000 dólares al año farmeando en juegos como World of Warcraft.

Este negocio mueve tanto dinero que en China surgió como una forma de esclavitud y en los EEUU, existe una empresa: IGE, dedicada al intercambio de objetos y moneda para los videojuegos por dinero real, algunos inversores han llegado a ganar más de 60 millones de dólares en un año.

Acá en Venezuela se ha hablado durante meses de jugadores profesionales que viven de farmear, y un artículo reciente de un portal de oposición llamó la atención cómo en Venezuela se usan juegos más antiguos como Tibia para ganar dinero (pero de hecho la sección de comentarios, donde los farmers tomaron la palabra, contiene incluso más información que el artículo).

Tanto en el caso de los bitcoins y ethers como en el de las monedas de videojuegos –y los dólares– hay toda una economía sumergida: se mueven las divisas y criptomonedas fuera de Venezuela y se reciben a cambio de ellas transferencias en bolívares.

En el caso de los farmers y los mineros, se cambian las monedas virtuales por dólares en cuentas de bancos o paypal fuera del país y, luego, se reciben transferencias en bolívares por los dólares que se venden en Venezuela.

Es una inmensa economía que está casi completamente fuera del control o del alcance del Estado venezolano.

Amor/odio

Los bitcoins son una extensión de un problema candente en Venezuela: el del control de cambio.

Desde 2003 Venezuela se ha acogido a una política muy extrema y poco común en nuestros tiempos: el Estado tiene el monopolio de las divisas en el territorio nacional.

Esta política, que parecía muy razonable en 2003-2004 se convirtió en una estrategia a largo plazo, e incluso, en una especie de cultura.

Excepto Argentina, que lo implementó por poco tiempo, ningún otro país de Sudamérica, incluidos nuestros aliados del Alba, la practica.

Dentro de la lógica del control de cambio, el Bitcoin, el Ether y las monedas de los videojuegos son problemáticas o contraproducentes.

Pero en este año han surgido una serie de cambios: por un lado, se ha estado hablando más de unificación cambiaria para combatir el dólar paralelo. Por el otro, con lo que parece ser la llegada de la hiperinflación, es inevitable que la gente busque proteger sus ahorros en mercancías o en divisas, es decir, más gente se sumará a los “mercados paralelos” y no necesariamente todos serán criminales como no lo son todos los bachaqueros.

Y a eso se suma el cambio de actitud del gobierno respecto a la criptomonedas: después de verlas durante algún tiempo como parte de actividades delictivas y violaciones a la ley cambiaria, las sanciones de Trump han obligado a un replanteamiento completo de la cuestión de las divisas, incluidas las criptomonedas.

Tanto que el gobierno de Venezuela es el primero del planeta que se ha planteado emitir su propia criptomoneda (la que, en la práctica, sería algo así como una divisa paralela respaldada por commodities como el oro y el petróleo).

Y ahí es donde, parece, ocurrió un giro de 180 grados.

criptomonedaEl gobierno de Venezuela hizo un anuncio inesperado: la creación del Observatorio Blockchain de Venezuela. El Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Hugbel Roa, junto al Superintendente de la Criptomoneda Venezolana, Carlos Vargas, anunciaron que desde el 22 de diciembre comenzará a realizarse un registro único de los mineros del país latinoamericano:

Podemos informarle al país que nos encaminamos hacia el inicio de un registro único de la actividad de minería digital en el país. A partir del próximo día 22 de diciembre estará disponible en la página web que estamos construyendo del Observatorio Blockchain la posibilidad de un registro para todos los que están ejerciendo la minería digital en Venezuela. Nosotros queremos saber quiénes son, queremos saber dónde están, queremos saber qué equipos están utilizando. Nosotros queremos avanzar hacia la regularización de la minería digital en Venezuela, dijo Vargas.

De hecho es un paso importante hacia el manejo de divisas por particulares y abre muchas preguntas ¿se podría vender comprar criptomonedas y con criptomonedas legalmente dentro del territorio nacional? ¿Generaría este comercio un ingreso al fisco?

Es una cuestión importante pues, potencialmente, una modificación de leyes y reglamentos podría generar la entrada de divisas al país y nuevos ingresos al fisco, por ejemplo, mediante remesas o mediante la tasación de la minería de Bitcoin.

En todo caso tanto por razones coyunturales como estructurales, la de las criptomonedas es una cuestión que se ha hecho apremiante para Venezuela.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado