Nadie en el mundo quiere pelar nuestra mano de obra barata

Mano de Obra

Por cada dólar que tengas a la fecha, podrías obtener más de 500 bolívares soberanos, de acuerdo con las estimaciones del mercado paralelo que, guste o no, rige la economía del país. Partiendo de esa premisa, ha prosperado innumerable cantidad de emprendimientos que ven en la crisis venezolana una oportunidad para lucrar.

El escenario beneficia a inversores extranjeros que buscan capacidad tecnológica y mano de obra barata, pero muy bien calificada, para sus proyectos; así como a trabajadores criollos que ven en la ganancia de divisas la mejor opción para sortear la situación actual del país.

Sin embargo, aunque la paga pueda representar mucho en suelo venezolano, lo cierto es que está muy por debajo de lo que devengan profesionales de la misma talla en Estados Unidos, Europa u otros países de Latinoamérica. Lo que sucede es que en ningún otro país se puede hacer tanto con pocos verdes.

Hablan los profesionales

Cristina Gutiérrez, periodista graduada en la Universidad Central de Venezuela, nos explica
que tiene cinco trabajos (uno formal y cuatro de libre ejercicio) asegura que con los 100
dólares que se puede ganar hoy no compra lo mismo que compraba hace tres meses. Para
ella, la situación es tan crítica que incluso las divisas se devalúan.

Cristina se especializa en medios digitales y redes sociales, ha hecho varios cursos y una maestría. De vez en cuando le envían uno o dos libros para que les corrija el estilo y se asegure de que cumplen con las reglas ortográficas.

Cuenta que cuando comenzó a trabajar por su cuenta lo más común era que las empresas
pagaran un dólar por cada 100 palabras. “Si hacías un texto de 500 palabras te retribuían
con cinco dólares, que al cambio se traducen en 1.790 bolívares soberanos”.

Sin embargo, asegura que en la actualidad es tanta la competencia que las empresas extranjeras se aprovechan de eso. “Si buscas en Internet, vas a ver redactores ofreciendo su trabajo por centavos. En mi caso, tengo la suerte de trabajar con dos empresas a las que yo les puse mis honorarios, que además son elevados porque yo me especializo en marketing de contenidos, me formé y me sigo formando para eso”.

Al igual que Cristina, muchos otros profesionales, principalmente editores, programadores, traductores, interpretes, escritores y diseñadores gráficos, encienden todos los días su computador para aportar su conocimiento a un proyecto ajeno que le infravalora pero le permite cumplir con sus compromisos económicos durante todo un mes.

Otro de esos talentos es Francisco, que se dedica a manejar varias redes sociales de diferentes empresas al mismo tiempo. Dos de ellas se encuentran en el extranjero y le pagan 30$ por una labor que en Estados Unidos representa unos 600$. A él realmente no le importa, sabe que con lo que le pagan no podría vivir en otro país y se conforma.

José Hernández ahora vive en Argentina. Luego de graduarse como ingeniero informático y
hacer cursos de diseño, estuvo creando por su cuenta para páginas web como Freelancer.

En esta plataforma tienes que ser bastante bueno y ofrecer precios competitivos por lo que
haces, porque funciona como una especie de subasta.

“Te presentan un proyecto, a ti y a otros cientos. De acuerdo con las especificaciones que da el cliente debes hacer un diseño. Si le gusta y está de acuerdo con lo que pides, te escoge y te paga. Yo he tenido suerte, porque casi todos mis diseños se venden, pero pienso en todos los que invirtieron su tiempo en cumplir con la tarea y no fueron seleccionados”, asegura.

Gracias al pago que recibía por esos trabajos logró reunir lo suficiente para emigrar con su
esposa e hija. Aun estando en Argentina continúa diseñando para esa plataforma que mientras estuvo en Venezuela le pagaba a través del sistema PayPal.

Para él, la oportunidad de matar tigres también se convierte en experiencia, una muy buena que cuenta en los resúmenes curriculares y le agrega más valor al ejercicio profesional del trabajador. Muchos de ellos terminan por abandonar su empleo formal para dedicarse a varias tareas que le otorgan un mayor beneficio económico, sin invertir tanto tiempo.

Venezuela, tierra de oportunidades

Desde vídeos musicales hasta grandes eventos, Venezuela parece ser la opción de moda sobre todo entre quienes emigraron hace tiempo del país y ahora tienen los recursos para celebrar sus matrimonios, bautizos y cumpleaños con el lujo que siempre soñaron, a un costo mucho más bajo que el que puedan cotizar en los países que ahora los albergan.

Mine Rosa, famosa planeadora de eventos sociales, corporativos y bodas residenciada en el
estado Nueva Esparta, relata que aunque después de la reconversión monetaria el número de festejos que producía mermó, Margarita continuó siendo el destino predilecto para quienes la contactaban para planear una celebración.

Rosa asegura que los rubros que más se vieron afectados fueron: flores, alimentos y bebidas, que en la actualidad no mantienen los presupuestos más de una semana, ni siquiera para aquellos clientes que pagan en divisas. La experta señala que por la situación aquellos festejos que se planeaban con más de un año de anticipación, ahora deben ser proyectados a pocos meses.

“Dentro de todo sigue siendo económico. Planeo eventos con presupuestos muy variados,
desde los más sencillos en los que podemos invertir unos cinco mil dólares, hasta los más
suntuosos en los que fácilmente se pueden gastar hasta 40 mil dólares. Todo depende de lo que quiere el cliente”.

La experta, quien tiene más de ocho años en el área, asegura que los precios que más se mantienen son los relacionados con el servicio de musicalización que incluye equipos de sonido, cornetas y tarimas, entre otras cosas.

Mano de obra de factura internacional

Precisamente, la música y su industria han visto en Venezuela tierra fértil para sacar adelante sus proyectos. Son varios los artistas de talla internacional que vienen a Venezuela a grabar sus videos musicales y a contratar directores y productores nacionales, que además de tener excelentes ideas para la realización, también son mucho más accesibles, económicamente hablando, que cualquier creativo de otro país.

Uno de estos artistas es el puertorriqueño Ozuna, quien ya tiene dos materiales visuales rodados en Venezuela y una larga lista de proyectos desarrollados en conjunto con uno de los directores más prometedores del ámbito criollo: Nuno Gomes. Este joven ha rodado los videos de otros importantes músicos de factura internacional como Laura Pausini, Reik, Maluma y Fonseca.

Las casas productoras de países como México, Panamá, Colombia, España, Argentina y Estados Unidos también vienen hasta Venezuela para producir y realizar sus comerciales.

En el ínterin se ahorran hasta 80 por ciento del presupuesto.

De acuerdo con cifras expuestas por empresas como Tekki Film & Production, en esos destinos se puede gastar entre 40 y 50 mil $ en la filmación de un comercial. En Venezuela, con un nivel de producción de alta factura que incluye talentos, música, vestuario, locaciones, equipos, honorarios, comidas, transporte y hoteles se invertirían menos de 10 mil.

_______________________________

Por Andreína Ramos Ginés / Supuesto Negado