Verdades, mentiras y dudas del Censo de Vivienda y el programa “Ubica tu Casa”

Ni los bombillos ahorradores que “espiaban los hogares”, ni el plan para “quitarle la patria potestad” a los padres y representantes, causaron tanto alboroto y zozobra como el actual censo de Población y Vivienda que adelanta el Gobierno venezolano. Debe ser porque entonces no había WhatsApp.

Todo empezó cuando el Gobierno nacional anunció escueta y torpemente que se realizaría la primera fase del registro de unidades inmobiliarias y paralelamente se viralizó por las redes sociales de los opositores una imagen atribuida al Ministerio de Vivienda y un supuesto programa “Ubica tu Casa”.

Inmediatamente los políticos de oposición, la clase media propietaria y los agoreros y opinadores de oficio iniciaron una campaña de alerta y temor contra la nueva “ola de confiscaciones y ocupaciones masivas” que el chavismo presuntamente comenzaría a propósito de la fuerte migración económica que ha llevado a millones de venezolanos a buscar fortuna allende de nuestras fronteras, y a dejar regados casas y apartamentos vacíos.

Sobre todo hubo un dato que encendía las alarmas: el censo será realizado por la Milicia Bolivariana, el Movimiento Somos Venezuela y el Poder Popular. Esta información fue confirmada luego por las propias autoridades gubernamentales.

Una semana después, y ante la magnitud de los fuertes rumores que iban y venían, el vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, explicó en la televisión estatal que efectivamente tal acción se llevaría a cabo como parte del Censo de Población y Vivienda pautado para el año 2021.

Además ratificó que no es un proceso obligatorio, sin embargo quienes no participen en él “no tendrán acceso a cualquier sistema de información, ni tampoco serán parte de la modernización que permite otorgar un código QR”, el cual, aseguró, permitirá disminuir los trámites que actualmente realizan los venezolanos.

Primero lo primero

La crisis multifactorial que atraviesa Venezuela y el comportamiento sui generis del Gobierno y la oposición local, hacen que cualquier acción común en un “país normal”, en estos predios sea toda una epopeya.

Sin embargo, hay que recordar que los censos nacionales de población y vivienda buscan información sobre las principales características de las personas, hogares y viviendas de un país. Es decir, “son un conjunto de operaciones consistentes en recoger, recopilar, evaluar, analizar y publicar o divulgar datos demográficos, económicos y sociales relativos a todos los habitantes de un país, en un momento determinado”.

En Venezuela, su historia se remonta al año 1873 y se realizan cada 10 años. Este será el número 15.

Se supone que los resultados de los censos de población se emplean para hacer seguimiento de las políticas públicas existentes y formular otras en función de las nuevas realidades del país (administrar y evaluar programas de educación, empleo, vivienda, familia, salud, desarrollo rural, medios y vías de transporte, urbanización y bienestar, entre otros).

Por las características del censo criollo, también se podrán efectuar estudios acerca de la inclusión social (educación, seguridad social, seguridad ciudadana, alimentación, trabajo, vivienda digna). Como es de esperarse, la crisis impactará muy negativamente en estos ítems.

Hay también otros usos administrativos esenciales de los censos, como la determinación del número de diputados a la Asamblea Nacional, a los consejos legislativos y a los concejos municipales.

Hasta el último censo, en el año 2011, el empadronamiento nacional lo realizaban funcionarios del Instituto Nacional de Estadísticas y jóvenes voluntarios con preparación para tal fin.

Además, igual que en esta ocasión, su primera etapa, la preparatoria, empezó a ejecutarse dos años antes (en 2009).

El mordido de culebra cuando ve un bejuco brinca

Diversos analistas han insistido en que los estrategas de la oposición venezolana y sus medios afines apelan a operaciones psicológicas para transformar el miedo en indignación, y este sentimiento en motivación política que impulse descontento y una revuelta social.

“Si se expresa rabia pura, las personas sienten vergüenza y hasta culpa, pero cuando la rabia se asocia con heroísmo, se anuncia públicamente con orgullo. Entrar en la casa de alguien, tumbarle la puerta y destruirle los muebles produce vergüenza, pero si es un desgraciado que quiere robarnos el futuro, ese acto se convierte en heroico”, explicó en vida el destacado psiquiatra y catedrático de la Universidad de Los Andes, Heriberto González, a propósito de sus estudios sobre la disociación psicótica en Venezuela.

Aunque es cierto y resulta un bucle esta estrategia mediática de agitación, tampoco se puede hacer de lado que la Revolución ha impulsado leyes y acciones en detrimento de los preceptos clásicos –burgueses– de la propiedad privada, y a favor de las mayorías, y aprovechando eso, diversos grupos inescrupulosos ligados al chavismo han actuado en reiteradas oportunidades de forma ilegal, abusiva e injusta contra propietarios de tierras, comercios e industrias.

Para el momento de redactar esta nota, ya se empezaban a publicar los primeros casos concretos de ocupación presuntamente ligados al operativo “Ubica tu Casa”, que según la oposición es el objetivo real de este censo inmobiliario.

“En la parroquia San Pedro, Caricuao y Santa Rosalía, en Caracas, se tienen las primeras denuncias del plan Ubica tu Casa, a través del cual grupos sociales, apoyados por Nicolás Maduro, pretenden invadir inmuebles privados, la mayoría pertenecientes a personas que se fueron de Venezuela por el colapso de la economía”, escribió un portal informativo local. Esta nota fue tendencia en Twitter Venezuela y colmó las redes sociales y conversaciones durante todo el último fin de semana de septiembre.

No es un dato menor que el Gobierno nacional no ha anunciado, ni desmentido el programa Ubica tu Casa, a pesar de la polvareda mediática que ha levantado. Claro, no sería la primera vez que la “política comunicacional” del chavismo corre esquizoide y rezagada de la opinión pública formada por los medios hegemónicos.

Solo Diosdado Cabello, vicepresidente del Psuv, negó en su programa televisivo que el Gobierno pretenda apropiarse de los inmuebles privados, pero mencionó que las viviendas asignadas por el Gobierno serán verificadas para comprobar que su ocupante sea efectivamente la familia a quien le fue otorgada.

“Si a usted le entregaron una casa y decidió irse de Venezuela y ahí tocan esa puerta y no hay nadie, no pasa nada. Pero si abren y dicen estoy alquilado… ya va… la casa no es para alquilar, la vivienda es para la familia”, comentó el llamado “número dos del chavismo”.

Código QR como letra escarlata

Una de las aristas que más ha dado de qué hablar es el código QR que se pegará en los espacios ya censados (antes también se adhería una calcomanía como señal de que ya había sido empadronado el lugar).

Uno de los mensajes más viralizados en los grupos WhatsApp de los condominios, asegura que el código de geolocalización del censo creará un mapa digital con la ubicación exacta de todos los inmuebles desocupados y a la vez ubicados en sitios vulnerables, de poca o inexistente oposición y resistencia de las comunidades y vecinos para así poder ocuparlos fácilmente.

“Esto le permitirá al régimen, crear operativos relámpago y enviar sorpresiva y rápidamente un grupo masivo de personas y ocupar un inmueble”, alerta el mensaje.

Además, recomienda oponerse al censo y evitar que marquen de cualquier manera los inmuebles de la comunidad: “Si ponen una etiqueta, esperen a que se vayan y quítenla”.

Otro de los mensajes recomienda que los vigilantes o conserjes de los edificios llamen inmediatamente a la Junta de Condominio para que acompañe al empadronador. Además, que verifique la legalidad de la identificación del personal que intenta ingresar (carnet y cédula de identidad).

Elías Santana, coordinador del portal especializado MiCondominio.com, destacó que desde esa organización entregaron una carta y solicitaron una entrevista con el ministro Menéndez para aclarar diversos puntos acerca del censo.

Señaló que dicha actividad representa la mayor movilización civil del país y criticó la asignación de la Milicia Bolivariana y el Movimiento Somos Venezuela, pues ambos participan activamente de eventos partidistas o progubernamentales “y ponen en duda su imparcialidad”.

Esto apenas empieza…

Algunos que apelan al humor como acicate para el desgastador día a día que se vive en Venezuela, aseguran que ya que hay “dos” presidentes, dos TSJS, y dos asambleas nacionales, no sería nada raro que hubiese también un par de censos paralelos… Uno para chavistas y otro para opositores.

Aún faltan dos años para la realización del mencionado censo, así que esto es solo el principio. Sin embargo, en un país no convencional, inusual y extraordinario, como el nuestro, cualquier cosa puede pasar…

Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado