Víctor Álvarez aconseja un gobierno de coalición “que haga el trabajo sucio”

Una crisis de gobernabilidad es lo que podría ocurrirle a un eventual nuevo gobierno en Venezuela si excluye al chavismo de su formación y aplica medidas económicas impopulares de impacto social y de reestructuración de la Administración Pública Nacional antes de unas elecciones parlamentarias.

Así opina el economista Víctor Álvarez, en su artículo titulado “Gobierno de coalición, ajuste económico, reinstitucionalización y elecciones libres”.

“El nuevo gobierno se enfrentaría a un difícil dilema: si aplica las medidas de ajuste económico, el impacto social y costo político lo llevaría a perder las subsiguientes elecciones parlamentarias”, sostiene el especialista.

“Pero si pospone las urgentes medidas para superar la escasez y abatir la hiperinflación, el nuevo gobierno defraudaría las expectativas de cambio y de todas formas pagaría los costos de una alta abstención o votos en contra, con la inevitable pérdida de la mayoría parlamentaria”, continúa.

Para Álvarez, la solución sería entonces un gobierno de coalición, que “haga el trabajo sucio”, convoque elecciones parlamentarias, las gane y luego ir a presidenciales, y así conservar el control de los poderes Legislativo y Ejecutivo, con lo que se garantiza un mínimo de gobernabilidad.

“Para evitar que un nuevo gobierno pierda rápidamente la confianza del pueblo, es necesario evaluar con sensatez la conveniencia de conformar un Gobierno de Coalición que haga el trabajo “sucio” de aplicar las medidas de ajuste para sanear la economía. Este gobierno conformado por el Oficialismo y la Oposición crearía las condiciones electorales para convocar primero las elecciones parlamentarias y luego las presidenciales, con el incentivo de que, quien resulte ganador, recibirá un país que se pueda gobernar”, concluye.

Entre las medidas necesarias para rescatar la economía de Venezuela, Álvarez menciona aumentos de las tarifas de electricidad, agua, gas y teléfono, internacionalización del precio de la gasolina, reactivación del sistema de peajes, reducción de la nómina pública, incluyendo ministerios enteros, y reestructuración de Pdvsa, que incluiría la eliminación del financiamiento de la inversión social.

“El nuevo gobierno tendría que ejecutar un profundo proceso de reestructuración de toda la administración pública, fusionar y reducir el exagerado número de ministerios, liquidar entes públicos inoperantes y privatizar empresas estatales que terminaron quebradas por la corrupción. Tendrá que acometer la reconstrucción de Pdvsa y deslastrarla del enorme peso de misiones sociales y productivas que nada tienen que ver con las funciones medulares de exploración, extracción, refinación y comercialización de crudos, que es donde la compañía se tiene que enfocar”, aconseja.

Por Maya Monasterios Vitols / Supuesto Negado